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El Diario de Cantabria

REMO

Sin pesca en Lekeitio

  • Astillero suma otro último puesto y pierde lo ganado el sábado  
  • La ‘San José’ se fue alejando de la pelea tras la segunda ciaboga  
  • Santurtzi ganó la primera bandera ACT de su historia gracias a sus grandes largos de vuelta
Astillero, que introdujo tres cambios respecto al día anterior, llegó al ecuador de la regata en la pomada pero en seguida quedó cortado. / aitor arrizabalaga / Eusko Label Liga
Astillero, que introdujo tres cambios respecto al día anterior, llegó al ecuador de la regata en la pomada pero en seguida quedó cortado. / aitor arrizabalaga / Eusko Label Liga
Sin pesca en Lekeitio

«Lekeitio, potente por tierra y por mar, captura reyes y horrendos cetáceos». Se ve que no es un pueblo  como para tomárselo a broma y así lo avisa con esa inscripción en latín que está escrita en su escudo. Porque durante siglos vivió de la pesca de la ballena, de esos horrendos cetáceos de los que ya no quedan. Se fueron, huyeron y, sin embargo, les siguen buscando. La ‘San José’ fue ayer hasta allí para ver si encontraba uno con el que ponerse las botas a lo largo de toda la semana. Tras su gran actuación del día anterior, quería confirmar que es capaz de ser uno más, de tener un papel protagonista en la liga por mucho que su guerra sea por la pura y dura supervivencia. Tiene menos luces y estrellas que quienes pelean por todo, pero es una de las que da aliciente a la competición. Y es mucho más trascendente y dramática, por lo que incluso gana en emoción. Es sobre esa cuerda floja donde toca estar aunque lo cierto es que Astillero no completó el recorrido. Se cayó y no había red; desapareció de plano a partir de un tercer largo en el que se le escaparon todos. No vio ni rastro de la ballena que había ido a pescar.

Lo sucedido en Lekeitio corrigió lo que había pasado el sábado en Santander. Así, los cántabros se fueron el domingo como llegaron al sábado: a dos puntos de San Pedro y a cuatro de Lekittarra. No está mal. Quiere decir que hay vida por mucho que la de ayer fuera su peor regata de las cuatro disputadas hasta la fecha. Al menos, fue en la que más lejos estuvo del resto porque cruzó la meta doce segundos más tarde que los anfitriones, que fueron penúltimos porque San Pedro se gustó sobre las aguas vizcaínas reaccionando así a lo sucedido el día anterior. Porque lo cierto es que fue un fin de semana repleto de trampas. No sabe uno con qué quedarse, si con lo de un día o con lo del otro. Hondarribia, que había ganado en Santander, ayer llegó a casi medio minuto del ganador, que había sido cuarto apenas 18 horas antes. 

Es indiscutible que la liga está preciosa. Se han celebrado cuatro jornadas y hay tres ganadores. El de ayer fue un día histórico para la ‘Sotera’ de Santurtzi porque ganó la primera bandera ACT de su historia. Una trainera que hace sólo tres años bajó a la ARC 2, hecho que no se consumó por la desaparición de Oiartzun, ayer escribió toda una exhibición en un campo de regatas reputado e intachable. Sacó de la mar a todos sus rivales a partir de un segundo largo en el que voló. De proa a la ola era como los demás, pero fue el campeón de las empopadas.

De primeras, la calle cuatro que le correspondió a Astillero podía generar alguna duda. La marea estaba subiendo y eso le hacía mucho más cuesta arriba los largos de ida porque sufría mucho más la corriente. Es cierto que esa situación le debía beneficiar en los de vuelta, pero en la mar las ventajas quedan más escondidas que las desventajas. Además, esa calle cuatro generaba una disyuntiva enorme en los patrones, ya que debían decidir si quedarse por su carril o seguir la inercia de la ola, que iba a morir a la calle cero. La ‘San José’ terminó cruzando la meta por la calle dos mientras que Cabo, que también fue quien remó más lejos de tierra en la segunda tanda, se quedó en su sitio. Y le fue perfecto porque completó un largo final espectacular. Tanto es así, que sólo Santurtzi lo hizo más rápido.

Astillero fue mejor que San Pedro en el primer largo y que Lekittarra en el segundo. Cuando llegó a la segunda maniobra, estaba metido plenamente en la pelea. Como estaba anunciado, Kaiku, que fue a quien le tocó ayer completar la primera tanda, dejó a sus tres vecinos atrás desde las primeras paladas. Parece que va a ser una historia que se va a repetir porque los tres últimos de la general están ahí abajo porque están un par de peldaños por debajo del resto. La guerra es entre ellos y han de olvidarse de los demás. Dejar a dos por detrás, no hay otro objetivo para ninguno de ellos. La ‘San José’ lo consiguió el sábado pero ayer volvió a aparecer por el retrovisor del resto. Y eso es malo.

La puesta en acción de los azules fue buena. Miguel Ángel Ruiz Camus introdujo los cambios justos en sus tostas respecto al día anterior. Además de cambiar al patrón, subió a bordo a ‘Cires’ en estribor en detrimento de ‘Tordo’ mientras que en babor se subió Campuzano en lugar de Arrantz Villar, que dejó la proa a David Pérez Iglesias. El técnico completó el fin de semana sin haber podido contar ni con Roberto Pérez ni con Álex Tacu, dos hombres fundamentales en toda alineación. Fueron bajas importantes, uno en cada banda, sin los cuales el sábado ya había sido capaz de remontar el vuelo la trainera azul. Aquello pareció un gran paso hacia delante que fue seguido por el dado ayer hacia atrás.

Astillero llegó al ecuador de la prueba metido en la pelea con sus dos grandes rivales. Casi iniciaron la segunda maniobra los tres danzando al unísono, pero ahí comenzaron los problemas de los de color azul. El cambio de dirección fue lento y mejorable y, de hecho, la soga con la que se había mantenido unido a Lekittarra y San Pedro se rompió en los metros iniciales del tercer largo. Los de morado y los de blanco comenzaron a poner agua de por medio. Sobre todo la ‘Libia’, la misma que había quedado última en Santander y apenas había sido segundo y medio más rápida que la ‘San José’ siete días atrás. Parecía el rival idóneo para, cuando menos, evitar el descenso directo, pero ayer los guipuzcoanos se escaparon del fango en la segunda mitad de la regata. Cuando giraron por última vez, le sacaban una trainera a Lekittarra y casi tres a los astillerenses. La única esperanza que les quedaba a los entrenados por Miguel Ángel Ruiz Camus era dar alcance a los locales y lo cierto es que todo podía suceder porque estaban remando en la mar y había pequeñas olas que aprovechar. Hubo quien lo hizo, pero Astillero no.

Cuando las traineras iniciaron el último largo, la esperanza de los cántabros estaba en cazar lo que se les escapara a otros. Las distancias se reducen mucho cuando se mueve ligeramente la mar, pero a Astillero sólo le valió para meterse en un agujero más profundo. Como en la anterior ciaboga, entre la maniobra y la arrancada posterior, perdieron otro buen puñado de segundos que ya les dejaron muy lejos de todo. Por delante, Lekittarra intentaba dar alcance a San Pedro. Se metió en su calle dos buscando aprovechar mejor la ola y siguiendo prácticamente la estela de la ‘Libia’, pero no fue capaz de darla alcance. La trainera morada iba directa a corregir lo sucedido el día anterior. Por detrás, sin opciones, navegaba Astillero con la certeza ya de que no era su día y de que le tocaría esperar a otra oportunidad. Y la siguiente parada será en La Coruña, donde no le fue mal la última vez que pasó por allí.

Misma historia. Lo cierto es que las tres tandas de ayer en Lekeitio, donde hubo un viento del noroeste de entre once y trece kilómetros por hora, fueron similares. Si la primera la dominó Kaiku con claridad, la segunda lo hizo Donostiarra y la tercera y última Santurtzi. Quizá el mejor duelo de todos estuvo en el acto intermedio, ya que Cabo, Urdaibai y Ondarroa mantuvieron un duelo parejo durante buena parte de la regata. Y todos ellos navegaron en todo momento con la amenaza del tiempo que había marcado la ‘Bizkaitarra’ en el primer capítulo de la mañana. Iban todos en un pañuelo. Cuando cambiaron de dirección por última vez, estaban las tres en cuatro segundos y todas ellas marcando una referencia peor que la de Kaiku, pero todo iba a cambiar.

Cabo es siempre un equipo que llega con un motor tremendo al último cuarto de regata. Ha creado escuela en este sentido. Es su marca registrada y su firma. Ayer giró en último lugar de su tanda pero, unos pocos metros después de esa última ciaboga, cogió una pequeña ola, lenta pero constante, sobre la cual avanzó más de cien metros. Sobre ella se puso incluso por delante de Urdaibai dando un vuelco total a la situación. Mientras, Ondarroa se quedó un tanto rezagado y el gran duelo pasó a ser entre gallegos y bermeotarras. Y el desenlace de nuevo lo firmaron los de rojo sobre una ola. Disfrutaron al máximo de esos metros finales. Tanto es así que, aunque a falta de algo más de doscientos metros sus referencias fueran peores que las de Kaiku, les acabó sobrando tiempo para ganar a los de Sestao. Mientras, la ‘Bou Bizkaia’, que llegó por detrás, tuvo que esperar a la ‘foto finish’. Y salió ganadora porque terminó siendo más rápida que la trainera entrenada por Carlos Rodríguez por sólo ocho centésimas.

Parece claro que hay tres ligas en una. Por un lado, están los que luchan por las banderas y la tanda de honor, que son Orio, Zierbena, Hondarribia, Santurtzi y Donostiarra. Por otro lado, hay una clase media marcada por la igualdad de la que forman parte Urdaibai, Kaiku, Cabo y Ondarroa. Y después está la clase baja que está luchando por la pura supervivencia. Son los que más se juegan y sólo son tres. Y sólo uno puede salir vivo. Los hay que confían en sonreír y los hay que tienen la absoluta certeza de que van a sufrir. Astillero es de estos últimos, pero lo tiene asumido y está preparado para ello.

A los azules les queda ahora lejos esa lustrosa pugna por las banderas. Cuando la ‘San José’ ganaba, la ‘Sotera’ estaba hundida en las profundidades de la ARC 2 y sin un proyecto aparentemente fiable que le permitiera asomar la cabeza. Hoy ya ganan banderas. Ayer, tras un primer largo en el que las cuatro grandes avanzaron de la mano, la embarcación morada se marchó en busca del éxito en la primera oportunidad que tuvo para empopar. Orio resistió, sobre todo en el tercer parcial, pero cuando de nuevo tocó poner la proa rumbo a meta, los patroneados por Juan Mari Lujambio dieron un golpe final espectacular no sólo por la victoria en sí, sino por las enormes distancias que marcaron  el resto. Ver a casi medio minuto a Hondarribia o Zierbena asusta a cualquiera.

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