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El Diario de Cantabria

Saúl Craviotto, patrullero antes que abanderado olímpico

El aplazamiento de los juegos de Tokio y el estado de alarma han permitido al palista reincorporarse a la comisaría de Gijón

Saúl Craviotto, durante una charla en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Saúl Craviotto, durante una charla en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Saúl Craviotto, patrullero antes que abanderado olímpico

En los Juegos de Pekín 2008, David Cal guió las ilusiones del equipo olímpico español. Vestido con chaqueta y pantalón rojo, zapatos encarnados, camisa blanca y sombrero, el piragüista gallego alzó la bandera y marcó el paso de toda la delegación. En ese momento, el abanderado era ‘solo’ doble medallista olímpico. Venía de ser oro en el C1 1000 y plata en el C1 500 en los Juegos de Atenas.

En territorio chino, Saúl Craviotto capturó otras dos medallas de plata. Redondeó su palmarés con otro subcampeonato en Londres 2012 y se convirtió en el deportista español con mejor historial olímpico.

Ese honor le sigue perteneciendo, aunque su gesta parece al alcance de la nadadora Mireia Belmonte y del también piragüista Saúl Craviotto. Ambos podrían formar la primera pareja de abanderados y es que el nuevo protocolo implementado por el Comité Olímpico Internacional permitirá que un hombre y una mujer compartan el frente en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Tokio.

En la comparativa entre ambos, el leridano mejora el cómputo de oros de la badalonesa. Fue campeón en Pekín y en Río de Janeiro, en el K2 500 junto a Carlos Pérez y en el K2 200 junto a Cristian Toro.

Con una plata en Londres y otro bronce en Río, en las finales individuales del K1 200, Saúl Craviotto se quedó a una presea de igualar a David Cal.

El desafío queda aplazado al verano de 2021. Un año más tarde de lo previsto, por la pandemia de COVID-19. Entiende Craviotto que el aplazamiento de la cita olímpica es «la decisión más correcta y sensata». «Pero no negaré que es un palo duro, que descoloca todos los planes», reconoció.

Este atípico lance alejó a Saúl Craviotto de Tokio y lo recluyó en su casa de Gijón, junto a su mujer y sus dos hijas. Pasó de entrenar sobre el agua, en el embalse de Trasona, a hacerlo a golpe de ergómetro en su terraza. En la sesión de tarde suele incorporar la bici estática, sin descuidar el trabajo de core.

Con vistas a los Juegos Olímpicos de este verano, él estaba disfrutando de una excedencia. Con el confinamiento, sin embargo, se puso a disposición del Cuerpo Nacional de Policía para retomar su servicio en la Comisaría de Gijón. Hace pocos días volvió a la calle, de donde lo había alejado la fama adquirida con su triunfo en Master Chef.

«Estoy encantado de volver con los compañeros de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR)», explicó el piragüista ante los medios.

«Ahora estoy en la calle otra vez y estoy contento por eso, pero a la vez triste y preocupado por lo que estamos viviendo», apuntó.

Craviotto controla con su patrulla el tráfico en la ciudad y pregunta a los ciudadanos el motivo del desplazamiento.

«Ahora mismo el tema del deporte está en un segundo, tercer o cuarto plano. Ahora hay que centrarse en lo realmente importante, que es la salud», subrayó.

Quiso, sin embargo, lanzar un mensaje «optimista» a los ciudadanos, a los que pide «paciencia» y «ánimo» para superar esta crisis sanitaria. «Saldremos de esta más unidos y reforzados que nunca», auguró.

Para 2021 deja el sueño de ser el abanderado -«será lo más maravilloso que me pase», dijo- y la ilusión de ganar su quinta medalla olímpica.

«Tenemos un año por delante para dejarnos la piel en el agua e intentar dar una alegría a nuestro país, que nos la merecemos más que nunca, pero realmente lo que ahora mismo importa es la salud de todos y conseguir vencer esta pandemia que nos está cambiando la vida por completo y nos está haciendo mucho daño económicamente y precisamente recuperar los empleos y la economía en general es donde todos tenemos que poner el esfuerzo. Los deportistas ya sabemos lo que tenemos que hacer después para seguir dando alegrías a todos los españoles, que como he dicho se lo merecen», sentenció. 

Saúl Craviotto, patrullero antes que abanderado olímpico
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