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El Diario de Cantabria

BOXEO

El reinado europeo de un cántabro

  • Sergio García ha defendido con éxito tres veces su Campeonato de Europa en el año 2019
  • Su enorme victoria ante Cheeseman en el O2 londinense fue su gran presentación mundial
  • En 2020 mira ya hacia cotas mundialistas
Sergio García impactando su derecha con El Massoudi. / Cubero
Sergio García impactando su derecha con El Massoudi. / Cubero
El reinado europeo de un cántabro

Cuando uno se proclama tres veces campeón de Europa y acaba el año con una perspectiva tan apasionante como la que tiene ante sí ‘El Niño’ con vistas al 2020, puede afirmar con rotundidad que ha disfrutado de un buen año. Los planes han salido bien. El crecimiento se ha mantenido, se ha estabilizado el reinado de Sergio García en Europa y ahora ya tiene la mira puesta hacia sus objetivos mundialistas. El cántabro no se salta pasos y, en ese sentido, el 2019 ha sido uno más. Ha sido más mediático, importante y lucrativo que todos los anteriores, pero un paso más camino de lo más alto.

El boxeador cántabro va a comenzar el nuevo año con la perspectiva de atacar su quinto título continental y colocarse, de este modo, entre lo más granado del boxeo español de todos los tiempos. En la categoría superwelter, se acercaría a una figura del tamaño de Javier Castillejo, lo que querría decir que el camino que sigue es bueno. La esperanza del equipo de ‘El Niño’ es que pueda pelear por fin con un aspirante oficial porque los dos anteriores se han escapado corriendo. Ambos eran franceses y el tercero también lo es. Se trata de Dylan Charrat, un boxeador francés de 25 años que se mantiene invicto tras 19 peleas. La subasta será en apenas diez días y la intención de Maravillabox es traerla a Torrelavega, pero también la de la promotora francesa.

Tras defender por cuarta vez el cinturón continental y pelear por el quinto título, Sergio García tendrá ya sólo ojos para Erickson Lubin, el imponente púgil norteamericano contra el que debería pelear el cántabro. El Consejo Mundial de Boxeo (WBC) ordenó una eliminatoria mundialista con ambos púgiles como protagonistas y ha habido buena sintonía entre ambos. Parece que el americano está receptivo y la idea sería que se vieran las caras a principios del verano. Será entonces el momento de dar el gran paso.

La WBC ya no tuvo más remedio que poner sus ojos en Sergio García, boxeador que está el número tres en sus listas. Tras su inmaculado 2019, ha subido el caché del boxeador cántabro, que arrancó el año con el gran reto de su carrera. Apenas unos meses después de conseguir el título, le ofrecieron poner el mismo en juego en el imponente O2 londinense contra el joven prospecto británico, imbatido y apuesta de la promotora de Eddie Hearn Ted Cheeseman. Era una defensa voluntaria y al torrelaveguense le ofrecieron la mejor bolsa que ha tenido hasta la fecha. Daba la sensación de que él mismo había aceptado entrar en una ratonera, pero salió más que vivo de ahí.

El combate se televisó para todo el mundo en un recinto capaz de arrugar a cualquiera, pero el cántabro no lo hizo. Apareció Sergio García con su semblante serio, como quien acude un día más a la oficina, y esperó a que sonara la campana para empezar a hablar de verdad. Durante varias semanas, tuvo que aguantar las peroratas del retador británico, que interpretaba el combate ante el cántabro como un simple compromiso a solventar rápidamente para pensar en próximos retos. Y lo que se llevó fue un correctivo tremendo. Fue un enorme combate de Sergio García que le sirvió como carta de presentación a nivel mundial y confirmó que no estaba ahí por casualidad.

Tras pelear contra Cheeseman, le habría tocado hacerlo contra Zakaria Attou, el mismo que se había escapado corriendo meses antes. Y lo volvió a hacer. Era el aspirante oficial pero ni siquiera se presentó a la subasta. Iniciar de nuevo el protocolo habría sido muy largo y por eso la EBU permitió al campeón realizar una segunda defensa voluntaria. Y eligió al excampeón continental Sergey Rabchenko. Sería en Torrelavega y, al contrario que en la velada en la que se había proclamado campeón meses antes, esta vez se organizó un gran cartel con una buena colección de combates profesionales. El público respondió llenando el Vicente Trueba y ‘El Niño’ hizo lo propio completando una pelea muy trabajada pero ganada con claridad.

Antes del combate que supuso su tercer campeonato, la EBU ya había nombrado otro aspirante oficial. Era otro excampeón continental como Cedric Vitú. El combate se antojaba cargado de interés y podría suponer una nueva dificultad y un nuevo reto para el cántabro. Sonaba bien. Se celebró la subasta y la ganó la promotora francesa, por lo que parecía claro que habría que ir a territorio enemigo a defender el título. No había problema. ‘El Niño’ nunca lo ha tenido para pelear fuera. Sin embargo, pasaba el tiempo y no había noticias, ni una fecha establecida ni nada. Al Kronk no llegaron los contratos e incluso llegó información de que el aspirante ya estaba más pendiente de un futuro combate con un compatriota suyo que de atacar el cetro europeo. Se le terminó el plazo y, finalmente la EBU le arrebató su condición de aspirante oficial. Pronto nombró a Dylan Charrat pero a Sergio García ya le habían concedido la posibilidad de realizar otra defensa voluntaria. Y para ello incluso ya tenía cogida la fecha en el Vicente Trueba: el siete de diciembre.

Sin rival. El problema fue encontrar un rival. Maravillabox tanteó a buena parte de los quince primeros del ránking pero nadie parecía dispuesto a asumir el riesgo de pelear en Torrelavega ante un boxeador en un estado de forma pletórico como Sergio García. El favorito de éste era Sam Eggington pero éste prefirió pelear en otras plazas. Incluso le ofrecieron a Dylan Charrat adelantar plazos pero éste no quiso. Al final, fue un compatriota suyo, Fouad El Massoudi, quien sí aceptó. No estaba ranqueado a nivel europeo pero era cuestión de tiempo porque venía de conseguir tres victorias muy reputadas y de proclamarse campeón francés.

La superioridad del cántabro en ese combate, que de nuevo estuvo respaldado por una gran velada, de la que tomó parte el excampeón del Mundo Kiko Martínez, fue manifiesta desde el primer momento. Tanto es así, que su intención fue acabar antes de tiempo. Precisamente desde la pelea contra Cheeseman, Sergio García y su entrenador Víctor Iglesias se han centrado en mejorar la pegada. Ambos tienen claro que, con todas las veces que el púgil cántabro es capaz de conectar golpes en su oponente, hay que hacer más daño. Sobre todo, con vistas a las ligas en las que pretende participar a partir de ahora. Y lo cierto es que ‘El Niño’ estuvo a punto de tirar al púgil galo en tres ocasiones, pero éste, muy bravo, se mantuvo siempre en pie.

Torrelavega volvió a vibrar con su boxeador porque es consciente de que debe aprovechar al máximo la oportunidad que brinda disponer de una figura como él. No sabe cuándo volverá a tenerle en casa pero sí sueña con un 2020 en el que salte el charco para buscar su propio techo. Y Lubin parece ser una buena piedra de toque. Es un boxeador con una sola derrota, que fue ante el actual campeón (tras recuperar el pasado día 21 su trono) Jermell Charlo. Ya sabe lo que es pelear por el cinturón mundial y va camino de una segunda oportunidad. Para ello, deberá discutir antes con Sergio García, que tiene la certeza de que no se achantará ante un gran escenario. Ya sabe que no sólo no se hace pequeño, sino incluso más grande cuando hay un gran reto delante.

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