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El Diario de Cantabria

Punto y final

  • Astillero superó a San Pedro por vez primera este mes pero no logró que nadie más se colocara entre los dos  
  • Ambos terminan empatados a puntos, por lo que es la ‘San José’ la que pierde su sitio en la ACT
El patrón Iván Gómez abraza a Arrantz Villar una vez culminada la regata mientras Luis Andrés Rioz recupera el pulso. / Euskolabel Liga
El patrón Iván Gómez abraza a Arrantz Villar una vez culminada la regata mientras Luis Andrés Rioz recupera el pulso. / Euskolabel Liga

Lo que ayer necesitaba Astillero no era un milagro. Milagro fue lo que hizo en la segunda jornada del playoff del año pasado, no lo que salió a buscar en aguas de Boiro. Precisaba quedar dos puestos por delante de San Pedro para salvar el cuello, lo cual no era nada descabellado. De hecho, se quedó a sólo cuatro segundos de conseguirlo. Nunca se había decidido el último puesto por un margen tan estrecho y nunca habían quedado los dos últimos de la clasificación empatados a puntos, pero le tocó a la ‘San José’ marcharse con la siempre dolorosa sensación de haberlo tenido tan cerca que duele no haberlo cogido. Es cierto que el gran bajón se produjo ayer, pero costará borrar lo sucedido el sábado, cuando más cerca estuvo la historia de haber dado un giro brusco al desarrollo de los acontecimientos.

Decir que la temporada se escapó en Bueu es difícilmente rebatible pero también es tramposo. Se ha fugado durante una primavera en la que la plantilla fue perdiendo efectivos dando así pistas de que, una vez más, tocaba afrontar un verano convulso. Lo que Astillero necesita no son sólo las seis centésimas que le sobraron el sábado, sino estabilidad y credibilidad. Sólo cuando los remeros puedan pensar exclusivamente en prepararse, entrenar y competir, la ‘San José’ podrá salir al agua con garantías sin necesitar remontadas de última hora como la que precisaba ayer. Dejar los deberes para el último día siempre fue de mal estudiante.

Lo mejor de la cuadrilla que pilota Miguel Ángel Ruiz Camus es su incapacidad para bajar los brazos. El entrenador cántabro tiene la virtud de transmitir fe a los suyos y por eso el pasado año salió la ‘San José’ a competir en Portugalete creyendo en la posibilidad de hacer posible lo imposible y ayer con la ambición de hacer el último día lo que no había hecho en todo el mes de agosto. En las cinco regatas anteriores, había quedado siempre por detrás de San Pedro y ayer no sólo necesitaba dejar a los de morado detrás, sino a un tercero en medio para sumar dos puntos más que su único rival. Lo normal era haber salido al agua con un claro estado depresivo y haberse fustigado a sí mismos preguntándose por qué todo parecía estar en su contra, pero los remeros azules lo hicieron con rabia y con verdadera fe en revertir la situación a última hora. Y eso tiene mérito. Astillero habrá bajado, pero lo ha hecho con la cabeza bien alta.

Lo primero que necesitaba ayer Astillero era un poco de fortuna en el sorteo, la misma que había tenido a finales de julio y la que le había resultado esquiva durante todo el mes de agosto. Y la tuvo. Le correspondió la calle dos, lo que le permitió huir de una uno que es la que peor fama tiene en Boiro (le tocó a San Pedro) o de una cuatro de la que ya estaban hartos los astillerenses tras muchas semanas instalados en ella. El primer paso estaba dado. Sólo quedaba remar. Para hacer frente al reto y alterando así la rutina habitual, el entrenador no realizó ni un solo cambio respecto al día anterior. No pudo contar con uno de los habituales, como es Roberto Pérez, y las únicas cartas que tenía para manejar eran las de Campuzano y Sergio Enrique Rodríguez. Extraño fue que este último no saliera ninguno de los dos días y más aún remando en casa, pero Ruiz Camus prefirió no tocar nada.

La mañana se presentó encapotada y ventosa. Cuando las traineras de la primera tanda iniciaron el trabajo, el viento era de apenas diez kilómetros por hora, pero cuando terminaron superaba los veinte. Parecía que iba a más y por eso la ‘San José’, a pesar de no haber conseguido su objetivo en ese primer acto, confió en lograrlo en el segundo. Había puesto suficiente agua de por medio respecto al bote morado (once segundos) como para que alguien más se colara, pero no lo hizo nadie. Quizá si la regata hubiera durado quinientos metros más habría caído Ondarroa, pero la distancia es la que es.

A parte de un incremento del viento, Astillero necesitaba que los ondarrutarras se borraran de la regata pensando, quizá, en la Clasificatoria de La Concha del jueves. No era tan descabellado. Cabo no lo iba a hacer porque remaba en casa, así que el señalado era el bote vizcaíno. Lo malo fue que no se dejó llevar de partida y que, con el desarrollo de la regata, incluso entró en su habitual pugna con la embarcación gallega, lo que hizo apretar más que si se hubiera quedado descolgado. Todo fue en contra de los intereses cántabros, que, aún así, tuvieron licencia para soñar. Sobre todo, cuando las cuatro traineras de esa segunda tanda iniciaron el último largo.

MIRANDO A ONDARROA. Fue a partir del segundo cuando tanto Cabo como Ondarroa fueron abriendo diferencias respecto a los tiempos que había marcado previamente Astillero. Incluso se llegaron a poner a nueve. Aquello parecía ya una historia imposible pero, de pronto, todo cambió tras el último giro. Entonces, los entrenados por Iñaki Errasti se toparon con una intensa racha de viento que, por un lado, les descolgó de su rival gallego y, por otro, dejó su tiempo a sólo cuatro segundos del de la ‘San José’. Había vida. En apenas minuto y medio, la desventaja se había reducido a la mitad. Los aficionados de San Pedro sufrían; los de Astillero soñaban. 

Lo malo fue que el equipo vizcaíno volvió a recuperar el tiempo perdido también en pocos minutos para, entrando ya en los últimos cuatrocientos metros de regata, volver a perderlos. Aquello era un sinvivir. Daba la sensación de que no iba a haber terreno para consumar la remontada pero nadie pudo pestañear por miedo a perdérselo. Quizá podía pasar lo inesperado. ¿Por qué no? Porque no. Dejarlo todo para el último día cuando la dinámica con la que se llega al mismo no es ni mucho menos positiva no suele terminar bien. No faltó demasiado, pero faltó.

Dejarlo todo a expensas de las tandas siguientes era una temeridad. La última regata antes de La Concha siempre invita a pensar en resultados sorpresa y más aún si el viento parece presentarse juguetón, pero no pasaron cosas demasiado raras. Y Astillero necesitaba huir de la normalidad y que pasaran cosas, pero no pasaron. Incluso Orio ganó la bandera con autoridad dejando así sentenciada la liga, algo que, en la práctica, tiene poca discusión desde el segundo fin de semana de competición.

Lo que ayer necesitaba la ‘San José’ era que la pugna en su tanda fuera a tres. Que navegaran todos juntos para que de verdad cupiera la posibilidad de colar a alguien más entre ella y la ‘Libia’, pero no sucedió. Kaiku se marchó hacia delante y Lekittarra hacia atrás. Cada uno terminó llegando muy lejos del otro y, de esta manera, la posibilidad de escribir un final heroico a la sufrida temporada astillerense se reducía al mínimo. 

Astillero salió bien. Con fuerza y cabeza fría, sabedor de que, por encima de todo, no podía perder su remada. En seguida ocupó la proa de la regata mientras que Kaiku era segundo y San Pedro tercero. Ya está. Con eso valía. Si la jornada se hubiera terminado en ese momento, la trainera azul habría librado el descenso directo. Árbitro, la hora. Sin embargo, quedaba mucha historia por delante. La embarcación de Sestao, que el día anterior había ido de paseo y con una tripulación eminentemente joven pensando en el jueves, había hecho multitud de cambios y parecía claro que iba a poner las cosas en su sitio. En seguida dio alcance a la embarcación cántabra para ponerse por delante. Astillero se aferraría a los de Sestao hasta el último largo. No quiso dejarles marchar porque, con el paso del tiempo, se convirtió en su única opción, pero hombres de Carlos Rodríguez terminaron soltando amarras para marcharse en busca de sus mejores sensaciones con vistas al jueves.

Lekittarra se presentó con media docena de cambios respecto al día anterior. En seguida quedó acreditado que no tenía ninguna intención de disputar al cien por cien la regata. Es algo que ni mucho menos le convenía a Astillero. Esa rotura definitiva de la tanda para convertirla en cuatro contrarrelojes tardó en llegar. De hecho, durante el segundo largo la situación se mantuvo emparejada. La ‘San José’ avanzaba a dos segundos de Kaiku y San Pedro le sacaba tres a Lekittarra. Tanto por un lado como por otro podía estar la salvación. El juez de mar, sabedor de lo que había en juego entre cántabros y guipuzcoanos, vigilaba a ambos de cerca porque la calle dos buscaba la uno en busca de mejores condiciones del mismo modo que la tres lo hacía con la cuatro.

A falta de setecientos metros para cruzar el ecuador, la ‘San José’ se puso a sólo un segundo de los de Sestao. Había vida. Sin embargo, sólo doscientos metros más tarde volvió a estar a cuatro. Es así como se inició el tercer largo, que fue el parcial en el que Lekittarra se terminó de desentender ya de la regata. A partir de ese momento, la única esperanza era dar alcance a Kaiku. San Pedro ya viajaba a una distancia prudencial y parecía claro que iba a quedar por detrás, pero había que meter a alguien más en medio. Sin embargo, la ‘Bizkaitarra’ comenzó a poner demasiada distancia en los últimos metros antes del giro final. Se colocó a cinco segundos, un margen que se fue incrementando. A partir de ahí, con los puestos ya definidos en esa primera tanda, sólo quedaba abrir lo máximo posible el margen entre cántabros y guipuzcoanos para que hubiera más hueco para que se colara algún bote del segundo acto. La distancia al final fue de once segundos. Ni siquiera comprobando que la ‘Libia’ iba a llegar detrás de ellos se desmoralizaron los azules apurando hasta su última opción de mantener el corazón latiendo. No se desencajaron, mantuvieron en todo momento su buena remada y su buena compostura pero, finalmente, no sirvió de nada. El próximo año, con suerte, tocará volver a la ARC 1.

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