Juegos Olímpicos de Invierno 2026

Oro para Cardona y bronce heroico para Ana Alonso

Oriol Cardona Coll con el oro./ Sergio Bisi / LiveMedia / EP

España ha vivido una jornada histórica en Milán-Cortina 2026 con el oro de Oriol Cardona y el bronce de Ana Alonso | El debut olímpico del esquí de montaña se saldó con dos medallas que consolidan al equipo español entre las grandes potencias emergentes de la disciplina

El esquí de montaña ha cumplido con creces las expectativas para España en su debut olímpico. Y lo ha hecho de la mano de Oriol Cardona, que se ha colgado la medalla de oro en la prueba sprint de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, devolviendo a España a lo más alto del podio invernal después de más de medio siglo, desde el legendario triunfo de Paquito Fernández Ochoa en Sapporo 1972.

Cardona, de 31 años y natural de Banyoles (Girona), se convierte así en una figura histórica del deporte español. Campeón del mundo, campeón de Europa, dominador en la Copa del Mundo… y ahora, campeón olímpico, cumpliendo con el papel de favorito y soportando toda la presión de un país que soñaba con un oro invernal.

Una actuación impecable desde el inicio

Desde los cuartos de final, Cardona demostró una superioridad física y técnica aplastante. Con una potencia extraordinaria en las ascensiones y una precisión milimétrica en las transiciones, dominó todos los aspectos clave de la prueba.

En una final con rivales de altísimo nivel como Nikita Filippov, Arno Lieth o Jon Kistler, Cardona comenzó algo retrasado, pero pronto impuso su ritmo. En los tramos de escaleras, ascendió con determinación y alcanzó la cabeza. En la última transición, ejecutó con limpieza y encaró la bajada final sin errores. Cruzó la meta con claridad y emoción. Había hecho historia. “Es un honor llevar un oro a España 54 años después”, declaró.

ADN de campeón

Cardona es un atleta con un físico privilegiado. Su rendimiento recuerda al de Kilian Jornet, su gran referente. Su entorno familiar también está marcado por la montaña: su padre, Joan, es ochomilista; su hermano, Nil, también es esquiador. Esta genética, unida a una disciplina espartana, han hecho de él un competidor temible. Fibroso, ligero, resistente. Todo en él está diseñado para rendir al máximo nivel en pruebas extremas.

Su federación, la FEDME, se convierte además en la primera española en lograr oros olímpicos tanto en los Juegos de Verano (Alberto Ginés en escalada, Tokio 2021) como en los de Invierno.

Ana Alonso, un bronce con sabor a hazaña

La otra gran protagonista de la jornada fue Ana Alonso, que logró un bronce olímpico de enorme valor. La andaluza estuvo a punto de perderse los Juegos por una grave lesión tras ser atropellada mientras entrenaba en bicicleta en octubre. Rotura de ligamentos, meses de recuperación. Llegó justa, pero no renunció.

Su actuación fue soberbia. Superó las eliminatorias con decisión, supo controlar los nervios y ejecutó las transiciones con gran precisión. En la final, pese a perder posiciones al inicio, remontó con solvencia y aseguró el tercer puesto. Su esfuerzo y su coraje encontraron recompensa.

Ana Alonso Rodriguez of Spain con la medalla de bronce. / Sergio Bisi / EP

Un equipo que responde

Además de las medallas de Cardona y Alonso, OT Ferrer fue quinto y consiguió diploma olímpico. María Costa, por su parte, alcanzó las semifinales, demostrando que el presente y el futuro del esquí de montaña español están asegurados. Todo el grupo ha rendido a un nivel altísimo, fruto de una planificación excelente y un trabajo colectivo impecable.

El presidente de la FEDME, Bernat Clarella, había advertido de que países como Estados Unidos o China están invirtiendo mucho en esta disciplina. España, con este éxito, debe responder y consolidar su estatus en la élite. La base está más que construida.

Con dos medallas en apenas veinte minutos, España ha vivido una jornada histórica en Milán-Cortina. La espera de 54 años ha terminado. Gracias al oro de Oriol Cardona y al bronce de Ana Alonso, el país vuelve a escribir su nombre con letras doradas en el deporte invernal.

Este éxito no es casual. Es el resultado de una generación comprometida, una federación ejemplar y un plan de trabajo serio. Ahora, toca consolidar el proyecto. Pero el mensaje está claro: España ya es una referencia en el esquí de montaña. Y no ha venido de paso. Ha llegado para quedarse.