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El Diario de Cantabria

REMO

La nueva realidad del remero

  • A pesar de estar cada uno en su casa, Joseba Fernández, entrenador de Pedreña, afirma que intentan «mantener el espíritu de equipo»  
  • El que mejor se haya podido adaptar a esta situación,  va a hacer diferencia», prevé el técnico guipuzcoano
La trainera de Pedreña, pilotada este año por Joseba Fernández y patroneada por Cristian Garma (en la imagen), además de por Kewin Ruiz.
La trainera de Pedreña, pilotada este año por Joseba Fernández y patroneada por Cristian Garma (en la imagen), además de por Kewin Ruiz.
La nueva realidad del remero

Al remero, como al resto, le ha cambiado la vida en las últimas dos semanas. De pronto, vino un nubarrón y se hizo de noche. Todo se ha puesto en cuestión. Ha tocado recluirse, protegerse y encerrarse entre las cuatro paredes de casa. Nadie estaba preparado para algo así. Inimaginable hace apenas quince días. Se ha abierto un paréntesis en la vida cotidiana de la gente que ha alterado su escala de prioridades y que ha obligado a marcar un nuevo camino y una nueva rutina. Se acabaron los entrenamientos en grupo. Se acabó cerrar el día con la otra familia, aquella con la que se comparten duros días de invierno, de trabajo poco recompensado, largo y pesado para después disfrutar durante un verano que siempre se pasa demasiado rápido. Justo ahora tocaba comenzar lo mejor de la pretemporada, cuando los días son más largos y se vislumbra el inicio de la época en la que todo empieza a merecer un poco la pena, como son los campeonatos de botes cortos y, sobre todo, las ligas de traineras. Sin embargo, un buen día, hubo que parar y adaptarse a una nueva rutina. Es todo un reto para los remeros y también para los entrenadores, que intentarán, en la medida de lo posible, que estos malos tiempos para la lírica no supongan pasos hacia atrás. Será difícil que sean hacia delante, pero al menos que no supongan un paso en falso.

Uno de los equipos que con mayor ilusión estaba afrontando la temporada era Pedreña, ya que este año celebra su 125 aniversario y lo ha querido hacer dando forma a un proyecto tan bonito como ambicioso. Pretende salir de la mediocridad en la que se ha instalado desde que cayó a la ARC 1 para, primero, asentarse en la tanda de honor como paso previo a la lucha por las banderas y por el ascenso. La trainera negra quiere volver a su sitio y dio la impresión, a partir de los resultados cosechados en los descensos, de que iba por buen camino. Sin embargo, llegó el virus para dibujar los dos signos de interrogación con los que partirá todo equipo cuando se pueda salir del túnel.

Joseba Fernández es el líder del proyecto. Dejó los fastos de la ACT tras luchar por ligas, conchas y campeonatos con Urdaibai para tomar las riendas de una trainera de la ARC 1 metida en zona de nadie durante demasiado tiempo. Él, como el resto de entrenadores, tenía un plan de trabajo confeccionado que llevaba hasta el mes de junio y que ahora va a haber que corregir. «Al no poder juntarnos como equipo, salir al agua o hacer el trabajo como estamos acostumbrados, nos vemos obligados a adaptarnos a la nueva situación», admite el técnico y remero pasaitarra. De este modo, como han hecho el resto de equipos, planificó junto a los máximos responsables del club la posibilidad de «facilitar un ergómetro a cada remero», además de «repartir herramientas para el trabajo funcional que se pueda hacer en casa». En el fondo, el gran objetivo pasaba por montar un pequeño gimnasio en el hogar de cada uno para «simular o, por lo menos, acercarnos lo máximo posible al trabajo de fuerza que solemos hacer en el día a día».

El de las traineras es un trabajo de equipo y el remero está acostumbrado a trabajar en cuadrilla. Sin embargo, ahora ha de hacerlo en soledad. Por eso Joseba Fernández también ha enfocado este día a día «desde un punto de vista psicológico». Es importante el qué se haga pero también el cómo. Mantener la mente limpia es clave. ‘men sana in corpore sano’. Para conseguirlo, el entrenador guipuzcoano intercambia «diversos circuitos para no entrar en una monotonía exagerada». Todo ello, tratando siempre «de mantener el espíritu de equipo». La madre del cordero es saber cómo se hace eso si cada uno está recluido en su casa.

En este sentido, es básico contar con lo que se sigue denominando ‘nuevas tecnologías’, término que cada año que pasa parece más desfasado. Para conseguir que esa sensación de pertenecer a un grupo no se disipe por la distancia y el confinamiento particular, los remeros de Pedreña mantienen «contactos periódicos a través del Skype» e interactúan «al máximo por WhatsApp y las redes sociales». Como relata su entrenador, la excusa para estar siempre pendientes unos de otros es compartir «la información de los entrenamientos» que van realizando. Y lo cierto es que, tras prácticamente dos semanas con esta nueva rutina instaurada, la sensación que, al menos, tiene Joseba Fernández es la de que se están «apañando bien».

Equipo enchufado. «El equipo sigue muy enchufado», confirma el técnico de la ‘Pedreñera’. Eso sí, también es consciente de que no todos sus hombres son iguales y de que cada uno es de su padre y de su madre. No resulta sencillo mantener un equilibrio en tiempos de reclusión y por eso «siempre hay alguno que mentalmente está un poco más tocado». Cuando esto sucede, tratan «entre todos de traerlo otra vez arriba» y, según afirma el técnico pasaitarra, lo están «llevando bien». Y es que, en el fondo, su intención es que todo este tiempo de confinamiento les pase la menor factura posible. De hecho, busca la manera de que, entre todos, le saquen «el máximo partido» e, incluso, «intentar salir de todo este embrollo lo más fortalecidos posible como equipo».

Es consciente Joseba Fernández de que este parón que, por lo menos, se prolongará un mes, va a suponer una «pérdida obligada» en el proceso de puesta a punto y, una vez que se asume esta realidad, la intención es conseguir que dicha pérdida sea «mínima». Le ha tocado cambiar su hoja de ruta y por eso asume que, cuando por fin se abra de nuevo la veda, tendrán que estar «en el agua» más de lo que correspondería a esas fechas. De este modo, tiene claro que en mayo, si todo va bien y ya pueden recuperar la rutina, tendrán que «ir al agua como si fuera junio o julio» porque tendrán horas de trainera que recuperar.

Es obvio que estos días no hay agua a la que salir. Las traineras se mantienen descansando en el pabellón sin explicarse a qué viene tanta inactividad. Sin embargo, los remeros sí pueden preparar estos días la salida a la mar para que, cuando toque volver a las olas, el proceso sea más rápido. Así, el entrenador de Pedreña tiene como objetivo que, cuando eso suceda, «no perder prácticamente tiempo en una posible necesidad de acoplamiento de aductores o de psoas para que la calidad de los entrenamientos en el agua no se resienta entonces».

Lo que tiene claro el entrenador del equipo trasmerano es que esta anómala y sorprendente situación que estamos viviendo va a influir en la temporada en el caso de que todo vaya bien en las próximas semanas y ésta se pueda celebrar con cierta normalidad. Que lo haga más o menos dependerá, en su opinión, «de la fortaleza mental y la cohesión de cada grupo» durante todo este tiempo de confinamiento y puntos suspensivos. Más allá de lo colectivo, también es consciente de que es importante «el carácter, a nivel individual, de cada uno de los remeros y de las posibilidades físicas que cada uno haya podido tener a la hora de completar los entrenamientos de la manera más adecuada y con la mayor calidad». Cómo salga cada uno de este túnel será importante para evaluar el rendimiento de cada equipo y por eso intuye el preparador pasaitarra que «va a influir todo esto que estamos pasando ahora». De hecho, prevé que «va a hacer diferencia el que mejor se haya podido adaptar a toda esta situación». Y confía en que ellos lo hayan podido hacer de la mejor manera posible.

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