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El Diario de Cantabria

'El Niño' en Las Vegas. El ritmo tiene la clave

Harrison ha dado muestras durante su carrera de ir a menos en sus combates | ‘El Niño’ buscará, por tanto, sacar máximo partido de su mejor cualidad: su fondo físico y su frecuencia de golpeo

El Niño García de entrenamiento en Las Vegas.
El Niño García de entrenamiento en Las Vegas.
'El Niño' en Las Vegas. El ritmo tiene la clave

«Si no tiene swing, no tiene sentido», repetía Duke Ellington. ¿A qué se refería, qué es el swing? Es complicado definirlo. Quizá sea como el ‘flow’ de los raperos, que se tiene o no se tiene. Como la pegada en los boxeadores. Responde Eduardo Hejman, todo un especialista en todo lo relacionado con el mundo del jazz: «Es un recurso rítmico, un pulso que genera una respuesta visceral en el oyente, caracterizada por mover la cabeza o golpear los pies contra el suelo». Ahí está. Si hay un púgil con swing en el campo profesional es Sergio García. Y le conviene sacarlo a escena en su máximo esplendor en su combate del próximo sábado porque ahí puede estar la diferencia. Hay que bailar, poner ritmo y actuar con una frecuencia de golpeo que ‘El Niño’ lleva dentro y Tony Harrison no tiene.

Lo resumió a la perfección Óscar Zardain, que volverá a formar parte de la esquina del cántabro el próximo sábado, cuando habló con este periódico antes de tomar su avión hacia Las Vegas: «Harrison anda un poco justo de fondo, que es de lo que Sergio anda sobrado». Es ahí donde puede estar la clave del combate. Víctor Iglesias también lo tiene claro. Cree que si su pupilo sale de los primeros asaltos sin recibir un golpe en frío que lo tire todo por la borda, «Sergio le puede ir apabullando una y otra vez con su ritmo». «Si le ponemos ritmo y conecta de partida algunos golpes, la pelea se puede decantar de nuestra parte», añadió.

Es normal que la estrategia del tetracampeón de Europa vaya por ahí teniendo en cuenta cómo se ha desarrollado la carrera de Tony Harrison. Sólo ha encajado tres derrotas, todas ellas han sido por KO y siempre en los asaltos finales. La primera vez que besó la lona fue en el combate contra Willie Nelson en el 2015. Y lo hizo en el noveno asalto cuando la pelea estaba pactada a diez. Las otras dos fue con el título mundial en juego y, por lo tanto, a doce capítulos. Contra Jarrett Hurd también cayó en el noveno y contra Jermell Charlo, cuando defendía su cinturón mundial, en el undécimo. En ambas ocasiones se vieron síntomas de cansancio y de ir a menos por parte del próximo rival de ‘El Niño’.

Fue evidente en la pelea contra Hurd. La primera mitad de la misma fue dominada por Harrison pero en la segunda apareció un cansancio que aprovechó su rival para presionarle y meterle mejores manos. La presión fue a más hasta que un tremendo derechazo en el noveno envió a ‘Superbad’ a la lona. Éste se levantó pero el árbitro consideró que aquel castigo había que pararlo. Un guión similar siguió el KO de Charlo. Aunque éste ya tumbó a Harrison en el segundo asalto, los siguientes cayeron a favor de este último, pero también fue poco a poco a menos. Pasó de conectar una media de más de diez golpes de poder, según las estadísticas de ‘Compubox’, entre el tercer y el séptimo asalto a bajar a poco más de tres en los tres siguientes. Se fue apagando, algo que su rival posiblemente sabía que pasaría, por lo que en el undécimo salió con el cuchillo entre los dientes. Fue ahí cuando acabó el combate pero, antes de que el árbitro detuviera la pelea, el próximo rival de ‘El Niño’ ya había caído dos veces en ese mismo acto.

«Es muy bueno, muy rápido, muy explosivo, tiene un buen juego de piernas y una experiencia brutal a primer nivel, pero digamos que, físicamente, muchas veces no está a la altura y en los últimos asaltos se viene abajo» explicaba Óscar Zardain, que será el encargado de cuidar el rostro de Sergio García el próximo sábado de madrugada. Quien mejor conoce dichas limitaciones es el propio Harrison, que, una vez que perdió el trono mundial, y con la pandemia también a su padre y entrenador, «reconvirtió su boxeo», como dice otro especialista en el noble arte como Daniel Pi en su blog ‘Bastiónboxeo’. «Tras repetidos problemas para controlar el cansancio, se dirigió hacia un estilo táctico con una muy escasa frecuencia de golpeo», añadió. Fue, en definitiva, el estilo que defendió en su combate del pasado año, donde no estuvo a la altura de lo que se esperaba de él y que terminaría en empate.

Víctor Iglesias ha estudiado con detenimiento tanto los combates de Harrison como, según dijo en la última entrevista con este periódico antes de partir hacia el desierto de Nevada, «el ADN boxístico» de su rival, por lo que conoce bien estas posibles carencias. Con todo, tampoco hace falta que le pida a su boxeador que haga algo nuevo porque lleva en ese ADN propio sacar una frecuencia de golpeo inaguantable para muchos. Nunca ha sido ‘El Niño’ un pegador capaz de cambiar un combate con una sola mano pero sí de minar de manera tremenda a sus oponentes hasta dejarles sin oxígeno ni capacidad de respuesta. Su fondo físico y ese martillo pilón cargado de constancia en forma de directo son sus mejores herramientas.

En ese sentido, es bien consciente el boxeador cántabro de que, por encima de todo, ha de librarse de un golpe en frío en el primer asalto que le envíe a dormir demasiado temprano. Son golpes que en el sexto acto, roto ya a sudar, se sentirían mucho menos o no tirarían a nadie a la lona pero que a los pocos segundos de combate pueden resultar definitivos. Una vez librado ese primer peaje, es cuando ha de activar esa herramienta de constante desgaste similar a la que utilizó contra Cheeseman en el O2 de Londres. Porque no sólo sabe que es la mejor manera de desfondar a alguien con poco pulmón, sino también de que te puedan dar ganador a los puntos en el caso de llegar a las cartulinas.

El paso de los minutos debería beneficiar a ‘El Niño’ y, en ese caso, le venía mejor un combate a doce asaltos que a diez. Y parece que por ahí ha podido haber un contratiempo porque, en un principio, habían acordado que estaría en juego el título Silver de la WBC, el mismo que ganó en otro recordado combate, el disputado contra Chaca en Barcelona, lo que conllevaba disputar doce actos. Así se lo confirmó a este periódico ayer mismo Óscar Zardain, que además de ‘cutman’ de Sergio García el sábado, es manager de ‘Maravillabox’, pero en la web de Premier Boxing Championg, organizadora del evento, se detallaba que era a diez. Y es la última noticia que tenía también ayer Víctor Iglesias. De confirmarse, serían seis minutos menos para el cántabro, lo que le perjudica a él y beneficia a quien tiene menos capacidad de aguante. Quizá haya que acelerarlo todo un poco aunque siempre a ritmo de swing. De lo contrario, no tendrá sentido.

Se acerca el combate y aumentan los compromisos de ‘El Niño’ en Las Vegas

Se acerca el día del combate y, por lo tanto, también se van a ir encendiendo las luces. Tras dos días de mayoritaria tranquilidad para Sergio García, hoy aumentará la carga de compromisos. Sobre todo, a última hora de la mañana (en Las Vegas), cuando primero deba someterse a una sesión de fotografías para, más tarde, encontrarse por vez primera con Tony Harrison. Será en la rueda de prensa que ofrecerán los seis boxeadores que protagonizarán los tres grandes combates de la velada, los que serán televisados. Ayer el equipo del Kronk pasó un día tranquilo, de entrenamiento y control de peso por la mañana y paseo y turismo por la tarde. El día anterior, ‘El Niño’ había atendido por ‘Zoom’ y por teléfono a la prensa americana y también había elegido los guantes con los que boxeará. En la imagen, se le ve ejercitándose con Víctor Iglesias en el exterior del hotel donde están instalados.

'El Niño' en Las Vegas. El ritmo tiene la clave
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