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Mohamed Attaoui brilla en Lausana bajo un diluvio y se confirma entre los grandes

Attaoui durante la carrera de ayer. / @Diamond_League / @chiaramontesan2

El atleta cántabro, fiel a su estilo de remontada, ejecutó una carrera táctica impecable para asegurarse un nuevo podio en la Liga de Diamante, dejando atrás al canadiense Marco Arop, subcampeón olímpico

El atletismo es un deporte de detalles, de decisiones en fracciones de segundo que marcan la diferencia entre la gloria y la decepción. En la Athletissima de Lausana, cita de la Liga de Diamante, el cántabro Mohamed Attaoui volvió a demostrar por qué está llamado a ser una de las grandes sensaciones del mediofondo europeo. Bajo un aguacero incesante que transformó el tartán del estadio de La Pontaise en una pista encharcada, el torrelaveguense firmó una actuación memorable en los 800 metros, alcanzando un brillante tercer puesto (1:43.38) y dejando a su espalda a rivales de talla mundial como el canadiense Marco Arop, subcampeón olímpico.

El triunfo fue para el estadounidense Josh Hoey, que completó una carrera impecable y se impuso con 1:42.82, seguido del keniano Emmanuel Wanyonyi, gran favorito pero superado en el tramo final. Attaoui, con una estrategia paciente y perfectamente ejecutada, supo esperar su momento. Arrancó desde posiciones retrasadas, fiel a su estilo, y fue progresando en el grupo hasta situarse en la recta final en la lucha directa por el podio. Su cambio de rueda, abandonando la estela de Arop para engancharse al ritmo de Hoey y Wanyonyi, fue clave para asegurar una posición de privilegio.

La carrera no estuvo exenta de épica. Entre plásticos que cubrían al público y cámaras empapadas de lluvia, la atmósfera era más propia de una odisea que de un meeting internacional. Pero Attaoui, lejos de intimidarse, mostró temple y madurez. Apenas un metro le separó de la segunda posición, un detalle que dejó en su rostro una mezcla de rabia y satisfacción: rabia por no cazar a Wanyonyi, pero satisfacción por haberse codeado de tú a tú con la élite de la distancia.

Este nuevo podio confirma la progresión ascendente de Attaoui, que ya no es una promesa sino una realidad tangible del atletismo español. Su 1:43.38, en condiciones meteorológicas adversas, subraya que está en disposición de pelear con los mejores en cualquier gran campeonato. Con los Juegos de Los Ángeles 2028 en el horizonte, cada carrera de este calibre alimenta la convicción de que el cántabro puede soñar con todo.

En Lausana, bajo un cielo que se desplomaba, Mohamed Attaoui salió reforzado: competitivo, táctico y capaz de tutear a gigantes. Una actuación que no solo suma un nuevo hito a su carrera, sino que lo reafirma como uno de los nombres propios del presente y futuro del mediofondo.