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El Diario de Cantabria

BOXEO

El Massoudi, del autobús al ring

  • El próximo rival de Sergio García, chófer de profesión en Clermont Ferrand, ha revitalizado su carrera en sus últimos tres combates 
  • Ha ganado e incluso noqueado a rivales con mucho más caché 
  • Está ante el combate de su vida
Fouad El Massoudi, a punto de proclamarse campeón en uno de sus últimos combates.
Fouad El Massoudi, a punto de proclamarse campeón en uno de sus últimos combates.
El Massoudi, del autobús al ring

No parecen la misma persona. Es como si uno de los dos estuviera disfrazado, como si uno fuera de verdad y otro de mentira. Como Clark Kent y Superman. Incluso Lois Lane tarda en descubrir su secreto. ¿Quién es el de verdad? Uno ve imágenes de Fouad El Massoudi sobre el ring y parece imposible que sea el mismo que conduce ese autobús municipal de manera impoluta y escrupulosa. Siempre al horario previsto. Vestido con la camisa azul que diferencia a todo autobusero, con todos los botones abrochados, perfectamente peinado y con la barba arreglada. Se sienta erguido ante el volante, saluda a todo el que entra y no pierde la compostura. Un fino estilista, un conductor elegante. Quizá por eso nadie descubre en él al boxeador que es. Ni por asomo sus viajeros adivinan que esta misma semana va a pelear por el Campeonato de Europa.

El aspirante al título europeo de Sergio García conduce un autobús en Clermont Ferrand, muy cerca de Lyon. Él es de allí aunque su ascendencia, como la de tantos de sus paisanos, es argelina. Su relación con el boxeo viene de lejos y su debut del 2011, sólo un año antes que el de su rival del próximo sábado aunque tenga cinco años más que él. En todo ese tiempo, ha combatido menos que ‘El Niño’, ya que se presentará en Torrelavega con 28 combates por los treinta que tiene el vigente poseedor del cinturón europeo.

Para el boxeador francés nunca ha sido una prioridad el boxeo. Quizá en su día soñó con hacer algo grande y, como su hermano, que se midió a Ferino V, poder pelear por un título continental, pero su carrera le llevó por otros derroteros más realistas. Hace poco más de un año, ni siquiera podía ni plantearse que un siete de diciembre del 2019 fuera a pelear por el mayor título de Europa, pero es una realidad que tampoco le ha caído del cielo, sino que se ha ganado con tres contundentes y sorprendentes victorias en poco tiempo que, a sus 32 años, le han brindado una segunda oportunidad.

«Pelear por el dinero no me interesa», suele decir el aspirante al trono de ‘El Niño’. «Me planteo retos cuando estoy listo y cuando estoy seguro para dejar una hermosa huella en el mundo del boxeo y dar una buena imagen de nuestro país», asegura El Massoudi, que fue de los pocos boxeadores con cierto caché que se atrevió a aceptar el reto que le lanzaron desde Torrelavega. Una vez que se cayó la posibilidad de pelear contra el excampeón de Europa Cedric Vitú, a Maravillabox se le abrió la posibilidad de buscar un nuevo rival para hacer una defensa voluntaria y tantearon a buena parte de los quince mejores ranqueados, pero Sergio García ya mete miedo. A quien tuvieron entre ceja y ceja en el Kronk de Torrelavega fue a Sam Eggington, pero éste prefirió pelear en la velada que, también este sábado, se disputará en Arabia Saudi con el duelo entre Anthony Joshua y Andy Ruiz como plato fuerte.

El teléfono de El Massoudi sonó a mediados de octubre para, por sorpresa, ofrecer a su carrera una última oportunidad. Le invitaron a pelear contra Sergio García por el título continental y él no se podía negar a ese caramelo. No estaba ranqueado en la EBU, pero tras sus tres últimas victorias y, sobre todo, tras alzarse con el campeonato francés, era sólo cuestión de tiempo. El máximo organismo europeo le aceptó como aspirante voluntario y, de esta manera, en cosa de tres meses puede pasar de no estar ni tan siquiera en listas a hacerse con el cinturón europeo. No sería la primera vez que a alguien escribe una historia similar.

Fouad El Massoudi se levanta cada día a las cinco de la mañana para coger el autobús de línea que le corresponde y cumplir con su ruta. Todos los viajeros le conocen, pero no saben quién es. Quizá adivinarían algo si vieran lo que hace entre trayecto y trayecto, en esos minutos sueltos que tienen los conductores entre que han acabado un viaje y empiezan otro. Utilizando las barras y otros elementos que le ofrece su autobús, se pone a hacer ejercicios. Como si estuviera en el gimnasio. Él no se puede permitir dos sesiones de entrenamiento diarios y ha de improvisar a su manera.

Basta ver algunos de los mejores combates del aspirante francés para comprobar que se trata de un boxeador técnico, que se mueve mucho, que alterna diferentes defensas y que persigue a su oponente sin rehuir el intercambio. Echando un vistazo a su currículum, es fácil llegar a la conclusión de que no es un pegador porque de sus 17 triunfos, sólo dos han sido por KO. Sin embargo, se trata de un púgil del que conviene quedarse sólo con lo que ha hecho en el último año. No tanto mirar a toda su carrera, que tras un inicio esperanzador se fue torciendo, sino a su manera de reinventarse desde octubre del 2018.

Su entrenador. Tiene El Massoudi un entrenador reputado. Se trata de Karim Harzouz, quien en su día lo fuera también de una leyenda del boxeo francés de las últimas décadas como Christopher Tiozzo. «El contacto entre los dos fue bueno desde el primer momento. Le ofrecimos buenas peleas en seguida para demostrar que tenía muchas cosas que decir y que hacer y él ha respondido», afirma el técnico. Y vaya si lo ha hecho. Tras tres derrotas consecutivas y acumular una sola victoria en siete combates, tuvo el arranque de viajar a Polonia para enfrentarse a uno de los boxeadores polacos que más apuntaban. No tuvo reparo en presentarse en casa de Patryk Szymansi, que estaba invicto después de 19 peleas en las que sólo había conocido la victoria. Y el francés, con todo el desparpajo del mundo, no sólo le ganó, sino que le noqueó en el cuarto asalto.

Esto último puede servir como aviso para el propio Sergio García. Éste es consciente de que su rival va a presentar más dificultades de las que anuncia en su carta de presentación y que, al menor descuido, puede echar por tierra todos sus planes de futuro. El respeto es mayor aún sabiendo que El Massoudi se va a presentar en el Vicente Trueba sin nada que perder. Ni siquiera estaba ranqueado en la EBU hasta hace bien poco y ha sido el campeón quien le ha ofrecido su mano para darle la oportunidad de su vida. Es Apollo Creed sacando del anonimato a Rocky Balboa.

El sábado le tocará al púgil galo pelear en territorio hostil, en medio de un Vicente Trueba que, si se cumplen los pronósticos, estará lleno a reventar. Y él será el malo de la película. Es algo que no le asusta. Ya tumbó a un ídolo local en Polonia en octubre del pasado año y ese mismo mes, apenas quince días después, aceptó el reto de pelear en Bulgaria contra el ruso Gennady Martirosyan, que recibió a El Massoudi con 26 victorias y sólo tres derrotas. Había sido campeón europeo del peso medio y había peleado por un mundial WBO, pero perdió contra el próximo rival de Sergio García. Tan mal le sentó al boxeador de San Petersburgo que, cuando su entrenador fue a calmarle tras conocer el veredicto de los jueces, le respondió golpeándole. Fue una escena tan grotesca que dio la vuelta al Mundo.

Estas dos reputadas victorias ante buenos boxeadores y, para colmo, a domicilio, revitalizaron a El Massoudi, un boxeador que parecía ya haber encarado su cuesta abajo y que volvió a colocarse en una buena situación en su país. Tanto es así que le nombraron aspirante al campeonato francés. Fue el pasado mes de abril cuando se midió a Barthelemy Lefebvre y ganó por decisión unánime de los jueces. Nadie puso en cuestión su victoria y por eso llegará a Torrelavega para afrontar el que es solamente su segundo combate del año. Él ya va a por todas y ahí puede radicar el mayor peligro que pueda presentar el sábado.

Gane o pierda, Fouad El Massoudi sabe que el lunes deberá volver a levantarse a las cinco de la mañana para cumplir con su ruta. Volverá a vestirse elegantemente para disimular el castigo que le haya infringido ‘El Niño’ y llevar a la gente a su destino. Quizá el viajero que de pronto le vea con un ojo castigado y que no sabe a qué se dedica cuando cumple con su horario intuya que haya formado parte de algún altercado discotequero en la madrugada del sábado. Quizá si gana hayan visto una foto suya en el periódico y hayan dicho ‘oye, yo a este le conozco de algo’. Si pierde, la vida seguirá igual.

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