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El Diario de Cantabria

REMO

La ‘Pedreñera’ coge sitio

  • Fue tercera y culmina el primer fin de semana en puestos de tanda de honor  
  • IRC Santoña ganó su tanda brillando en cada ciaboga  
  • Camargo arrancó con potencia pero tuvo problemas en el segundo giro y, a partir de ahí, fue a menos
Pedreña fue tercero ayer en aguas de San Juan. / José Ramón
Pedreña fue tercero ayer en aguas de San Juan. / José Ramón
La ‘Pedreñera’ coge sitio

Woody Allen estuvo la pasada semana de paseo por Pasajes. Es un tipo menudo y tímido y habitualmente con un gorro enorme que le tapa buena parte de la cabeza, por lo que bien podría haber pasado desapercibido si no hubiera sido por el séquito que le acompañaba. Porque el director americano no estaba de turismo, sino buscando localizaciones para la película que va a rodar en San Sebastián y alrededores. Estaba en un proceso de búsqueda. Todas sus películas lo son. Hablan a menudo de personajes desorientados que se buscan a sí mismos o que no saben cuál es su lugar en la historia. Es una crisis que habitualmente les sucede a una edad madura, pero en el caso de las traineras sucede cuando aún están dando sus primeros pasos. Siempre acuden a competir a ciegas y sin tener muy claro quiénes van a ser sus rivales o por qué van a poder pelear. Las sensaciones acumuladas durante meses de entrenamiento pueden ser buenas, pero no son válidas hasta que no se comparan con las del resto. Y para eso hay que esperar a que comience la competición. El primer fin de semana suele marcar los dos meses siguientes y, en ese sentido, los cántabros salvaron la situación porque, sin necesidad de psicoanalista, confirmaron que están donde pretendían estar. Y eso es bueno.

Se acabaron las dudas. Ahora ya hay certezas que a partir de ahora toca confirmar. Pedreña salió de la doble cita pasaitarra en tanda de honor. Será cuarto toda esta semana pero lo mejor de todo es la confirmación de que tiene motor suficiente para luchar con los mejores. Al menos, con todos excepto con Zarautz, que ha dado todo un golpe de mano ganando las dos primeras banderas de la temporada con cierta holgura, con la sensación de avanzar sobre un pedestal al que no alcanza el resto y sacando ya cuatro puntos al segundo clasificado. Se anuncia una batalla tremenda por esa segunda plaza que, en el fondo, tiene el mismo premio que la primera.

IRC Santoña se marchó ayer de aguas pasaitarras habiendo ganado la primera tanda y no estando lejos del segundo furgón de la categoría. Confía en ir a más y demostrar que su rendimiento está más acorde a lo visto ayer que a lo visto el día anterior. Lo contrario podrá decir Camargo, que competirá el próximo sábado en la segunda tanda. Se ha instalado en una zona de nadie con Getaria en la que parece que se les escapan los seis primeros pero que, a su vez, pone aire de por medio con los cuatro últimos. En el fondo, da la sensación de que, como en los últimos años, la categoría se va a partir en dos porque, de hecho, ya hay seis puntos entre el sexto y el séptimo.

En un campo de regatas con seis largos, las ciabogas están predeterminadas a resultar decisivas. Y ayer lo fueron. Quien no ciabogó bien, se condenó. Y Camargo cayó en el agujero a partir de una segunda maniobra que fundió en negro su televisor. Las tandas se confeccionaron a partir de los resultados del día anterior y, por lo tanto, le tocó salir en la segunda junto a Pedreña, San Juan y Getaria. Parecían buenos rivales para probar hasta dónde podía dar de sí el motor de la ‘Virgen del Carmen’ y dio la sensación de que los entrenados por Vasile Matei salieron con esa intención. En cuanto se bajó la bandera, apretaron el acelerador al máximo, todos los caballos comenzaron a galopar a la vez y salió un humo cegador del tubo de escape. Querían saber hasta dónde podían llegar y en pocos segundos ya adquirieron medio bote de ventaja respecto al resto. Cuando hubo que dar la primera maniobra, la renta era de cuatro o cinco segundos respecto a los perseguidores, que prácticamente cambiaron de dirección al unísono, bailando bien pegados y como si estuvieran atados por cadenas.

Camargo volaba, pero no terminó nunca de romper. Y lo que empezó a fallar fue su propio motor. Todos se aferraban a la regata como podían y, por encima de todo, fue San Juan quien en seguida le comenzó a echar el aliento en el cogote a la trainera verde que patroneaba Jonatan Castanedo. En el momento de comenzar la maniobra, el bote rosa ya se le había echado encima, pero lo peor pasó poco después. Al proel Javier Peña se le cayó el remo de trincar cuando la trainera apenas había empezado a girar y, entre que lo recuperó y se puso de nuevo en posición, el cambio de rumbo ya estaba completo. Eso hizo que los camargueses, que habían llegado a tener una renta de cinco segundos, comenzaran el tercer largo últimos. Ahí comenzó la peor parte.

La tanda se dividió en dos y, mientras San Juan y Pedreña se iban hacia arriba, Camargo y Getaria se quedaron detrás. La intención de los entrenados por Vasile Matei era librar ahí una batalla, acabaron viendo marchar también a los de marrón. Los camargueses fueron a menos víctimas del golpe moral recibido mientras que por delante Pedreña escribía un guión completamente opuesto. Fue de menos a más y, cuando enfiló el quinto largo a tres segundos de la ‘Erreka’, era bien consciente de que mantenía una tendencia ganadora. «Es el momento», arengaba Kewin Ruiz desde la popa. Ambos avanzaban a 36 paladas. Tenían el viento y la marea en contra y eso exigía una profundidad en cada golpe de remo que los pedreñeros entendieron bien. 

Esa desventaja de tres segundos pasó a ser de sólo uno poco antes de realizar la última maniobra. Iba a ser decisiva y lo cierto es que los giros de la trainera nueva de Pedreña fueron buenos y rápidos. Arañaban centésimas en cada cambio de dirección y en seguida se pusieron a la par de San Juan. Ese largo final prometía emociones fuertes y cumplió. Tuvo todo lo que se le podía pedir con alternativas y una incertidumbre absoluta hasta casi la última palada. Fue a falta de 350 metros cuando la trainera negra se puso por fin por delante consumando la remontada. Ante una situación así, cuando uno cotiza al alza y otro a la baja, lo habitual es que gane el primero, pero no sucedió así.

Iba a ser clave elegir bien el momento del cambio final para no quedarse a mitad de esfuerzo sin gasolina y, a su vez, estar en disposición de pelear la victoria. Y dio la sensación de que los entrenados por Juan Mari Etxabe acertaron más y mejor porque cuando llegaron a las inmediaciones de las balizas de meta nadie discutía ya que iban por delante. Ganaron por apenas un segundo y medio que, finalmente, tuvo mucho valor porque les dio para terminar segundos, ya que sólo Zarautz ganó a sanjuandarras y pedreñeros en la tanda de honor.

La primera la ganó IRC Santoña porque, sobre todo, ciabogó mucho mejor que Zumaia. A esto hay que sumar que la ‘Telmo Deun’ remó con uno menos buena parte de la regata por el desfallecimiento de su cuatro de estribor. Le dio un golpe de calor y se tumbó para molestar lo menos posible a sus compañeros mientras su remo quedó arrastrándose sobre el agua, por lo que supuso otro lastre. Fue algo que se dejó notar a partir del cuarto largo, que es cuando la ‘Virgen Puerto’ empezó a abrir un hueco ya definitivo.

IRC Santoña fue quien mejor salió y en un minuto ya sacaba un segundo a todos. Sin embargo, Zumaia reaccionó bien y se puso pronto por delante para llegar con segundo y medio de ventaja al inicio de la maniobra. Y en ese primer giro ya quedó acreditado que el bote cántabro ciabogaba mucho mejor. Esa mayor pericia se hacía más evidente en los cambios de dirección pares porque las traineras llegaban con el viento y la marea a favor, por lo que alcanzaban la baliza volando y con el peligro de abrirse demasiado. Precisamente a la segunda ciaboga llegó la ‘Virgen del Puerto’ medio segundo por detrás para salir uno por delante. Sus giros eran más cerrados y limpios y la misma historia se repitió en la siguiente maniobra. Lo que perdía remando lo ganaba maniobrando. Hasta que se puso en cabeza en el cuarto largo para no abandonarla ya más. En los dos últimos, miraban más hacia el futuro que hacia el pasado. Se sabían ganadores y por eso Fernando Palacio, que pidió a los remeros hacer constante uso de las piernas para sacar vatios de todas las esquinas, gritaba: «A por Camargo; a por Pedreña». Y cerca se quedaron de marcar mejor tiempo que los de verde. A menos de un segundo.

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