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El Diario de Cantabria

JOSEBA FERNÁNDEZ

«Sé que el bote va a rendir, pero lo que tengo en la cabeza es que no podemos fallar»

Entrenador y remero de Pedreña.
Entrenador y remero de Pedreña.
«Sé que el bote va a rendir, pero lo que tengo en la cabeza es que no podemos fallar»

PREGUNTA.- Está la cuadrilla con ganas de empezar o tiene la impresión de que se le ha echado el tiempo encima?

RESPUESTA. Está con ganas de empezar y descontando los días que faltan. Sin duda. Hay muchas ganas de que empiece la competición y comprobar si las sensaciones que tengamos cuando haya rivales al lado son igual de buenas que las que estamos teniendo en el día a día

P.- ¿Y a ti como entrenador, te habría gustado contar con más tiempo?

R.- No he pensado en algo así. En un año tan atípico, vamos llevando las cosas según van surgiendo. Según se nos va marcando el camino, vamos también adaptándonos, por lo que tampoco he pensado si me habría gustado tener más o menos tiempo o si prefiero empezar a remar y a competir ya. Lo que creo es que vamos a llegar bastante bien, que la gente en el confinamiento ha entrenado bien y que ha estado y está muy, muy enchufada, lo que ha hecho las cosas más fáciles.

P.- ¿Qué te encontraste tras el confinamiento y cuando por fin pudisteis salir al agua?

R.- Desde un principio, nos planteamos el confinamiento como una situación que iba para largo. No hicimos mucho caso a ese primer plazo de quince días por lo que se veía en otros países. Nos planteamos un confinamiento de cincuenta días aunque, finalmente, fue de sesenta y pico. Y tuvimos claro que en todo ese tiempo habría que entrenar en casa con el ergómetro y con TRX. Y que había que hacerse duro ahí porque, quien se sostuviera, lograría hacer diferencias. Por eso, desde las primeras semanas estuvimos muy centrados en eso. Luego, cuando pasó el confinamiento y he visto a los remeros no me he llevado ninguna sorpresa porque sabía que estaban bien. A lo largo de los días, vi que la gente estaba cumpliendo bien, que estaba haciendo el trabajo como debía y que no iba a haber ningún problema por ese lado.

P.- Pero una cosa es estar bien físicamente y otra subir a la trainera y comprobar que el equipo mantiene la remada trabajada del invierno. ¿Ha costado mucho lograr que el bote vuelva a ir como quieres?

R.- En seguida nos acoplamos. Pensamos que iba a costar más, pero el hecho de estar físicamente bien y haber trabajado bien en tierra también ha ayudado. Tanto es así, que en una semana estábamos haciendo un tipo de entrenamiento bastante cercano al que correspondería a esta fecha. Y esta semana ya se puede decir que hemos hecho lo mismo que habríamos hecho si no hubiera habido confinamiento. Por ese lado, ha ido bien. A partir de ahí, hay que comprobar si, pasados unos días y tras una semana más de trabajo no nos va a traer eso alguna consecuencia en forma de lesión o similar, pero toda esa labor de acoplarse y adaptarse, ha ido rápido.

P.- Los entrenadores y preparadores físicos os habéis encontrado con una situación sobre la que ni siquiera había nada escrito sobre lo que apoyarse. Se trata de competir al máximo nivel tras poco más de un mes de entrenamiento posterior a un confinamiento de más de dos meses. ¿Ha sido un reto?

R.- Sin duda. Y ha habido que tomar un camino diferente que no conocíamos. Todo ello, entre las diferentes realidades que cada uno podía tener en el trabajo y en casa, ya que había diferentes formas de trabajarlo según el tipo de confinamiento de cada uno y teniendo en cuenta las situaciones que se han dado a nivel psicológico. Por eso hemos tenido que hacer un poco de todo: de preparador físico y de entrenador pero también de psicólogo y de amigo. Un poco de todo. Todo ha sido nuevo para nosotros.

P.- Más o menos, habéis tenido un mes para entrenar en el agua tras el confinamiento. ¿Cómo lo planificaste? ¿Tuviste que seleccionar más los objetivos o siguieron siendo los mismos pero con un proceso más acelerado?

R.- Bueno, se podría decir que sí, que hubo que seleccionar. Pero vamos mas rápido de lo que pensaba y, de hecho, sí que he hecho alguna modificación en el planteamiento postconfinamiento respecto a lo que había preparado, ya que, de entrada, me había planteado dar lo mejor a partir de agosto, sin tener demasiada prisa. No quería buscar algo demasiado exagerado al principio porque quería ser prudente. Pero la gente me esta sorprendiendo por lo rápido que se ha adaptado. Algo mejor de lo previsto. Ahora lo que queda es quitar esa carbonilla de remar regatas porque, en otras circunstancias, ya llevaríamos un mes remándolas. Las regatas nos irán poniendo en forma y nos permitirán alcanzar un punto más. En ese sentido, nos van a venir bien las de este fin de semana.

P.- ¿Cómo las afrontas? ¿Vas a elegir una para hacer una especie de ensayo general?

R.- No, nos vamos a tomar las dos por igual. No sé si serán un ensayo general, pero sí creo que son regatas en las que la gente que participe se va a tener que batir el cobre y podrá ver cómo responden a uno o dos apretones que le hagan. Es importante que su organismo se ponga en forma y que conozca, por haberlo vivido, el escenario que luego le va a tocar vivir. Porque no creo que haya opción de utilizar una fórmula por la que sacar equipos que luego no vayan a ser de liga por cómo han ido las circunstancias.

P.- ¿Qué te parece la Sotileza?

R.- Desde mi punto de vista, la regata en sí es muy bonita, pero creo que no se ejecuta bien. Y lo digo porque se da por hecho que es polémica y que es un lío, pero es polémica y es un lío porque no se ha preparado bien nunca. O pocas veces. No se han evitado situaciones que se pueden evitar perfectamente actuando bien, siendo meticulosos y siendo rígidos cuando hay que serlo. Organizándola bien, podíamos hablar de la Sotileza en otro sentido. Pero bueno, que estamos con ganas de remarla.

P.- En los descensos demostrasteis que el bote andaba. ¿Quiere esto decir que el equipo cogió de primeras la remada que querías implantar?

R.- Si, la verdad es que, seguramente, los resultados fueron mejores de lo que pensamos que iban a ser. Tuvimos buenas sensaciones en algunos de ellos. Por eso, desde ese punto de vista, ha sido una pena que haya pasado todo eso. Teníamos confianza en haber hecho cosas con los barcos pequeños (bateles y trainerillas) que nos hubieran dado aún más confianza, pero no pudo ser. Pero bueno, las sensaciones en junio también han sido buenas y ahora esperamos demostrar que lo que hicimos en los descensos era real.

P.- Habitualmente, la primera regata se toma con cierto temor porque uno no sabe a ciencia cierta dónde está respecto a los demás. ¿Se va a incrementar eso esta temporada por las dudas postconfinamiento?

R.- Bueno, aparentemente van a estar los que esperamos. Pero vamos a ver hasta qué punto ha influido la pandemia en cada uno de los equipos. Aún así, no creo que haya temor. Lo que sí puede haber es incertidumbre.

P.- En el calendario domina la mar, ¿es eso bueno para Pedreña?

R.- Pensamos que sí, que somos un equipo que se va a mover bien en esos escenarios. Son campos muy técnicos. Aunque sabemos que se suele ensuciar, sobre todo a algunas horas, Getxo puede que tenga una ola más limpia que entra de popa, pero Castro, Getaria y Santander tienen una ola más de amura en la que el trabajo del patrón va a ser más importante. Son campos donde el tema técnico va a marcar diferencias y nosotros ahí somos optimistas porque hemos trabajado mucho esos escenarios. En el mismo campo de Santander hemos andado bastante y creemos que va a ser determinante dominar esos escenarios tan complicados.

P.- Imagino que para esa importante labor del patrón es importante contar con alguien como Cristian Garma. Es un puesto que había quedado un tanto huérfano desde la salida de Borja Gómez.

R.- Sí, Cristian es un patrón experto que, además, está muy involucrado. Esperamos mucho de él y seguro que él va a estar a la altura.

P.- Pasemos a un tema espinoso: las traineras de Pedreña. ¿Te gustan?

R.- La verdad es que sí. Me han sorprendido y vamos con ellas a pesar de haber probado otro tipo de trainera Amilibia. Pero vamos a ir con lo nuestro. Las dos son muy estables, son traineras muy cómodas para el remero, muy rígidas y tienen también un giro muy rápido en ciaboga. Son rápidas y, además, tanto con la negra como con la blanca obtuvimos buenos resultados en invierno.

P.- A ver si se lanzan Alejandro y Ezequiel y empiezan a hacer competencia a Amilibia.

R.- Sí, sería algo interesante porque el monopolio no es bueno y siempre es mejor que haya una o dos alternativas para que los que tenemos que comprar pudiéramos elegir. Para comparar y también para que bajaran un poco los precios.

P.- Desde que el club hizo aquella mala compra a Amilibia, el tema de las traineras se ha convertido en un quebradero de cabeza para Pedreña. No sé si incluso en una losa moral o algo a lo que, simplemente, echar la culpa.

R.- Sí, pero el problema estaba en otro lado. Cuando no estás consiguiendo estar en el nivel que esperas estar, buscas explicaciones por todas partes y una a la que echas mano es la del barco o los remos. Pero vamos, que espero que todo eso haya quedado ya superado.

P.- ¿Con cuántos remeros te has quedado?

R.- No he hecho descartes. Continúa el equipo que se ha mantenido entrenando bien desde el primer día hasta hoy. Este año la liga permitía inscribir a todo el mundo.

P.- ¿Más fácil para el entrenador?

R.- Bueno… Es cierto que el momento de decidir y comunicar los descartes es delicado a nivel personal, pero luego te quitas el peso de ver muchas malas caras cuando haces la alineación.

P.- En tu etapa en Urdaibai ya remaste poco y en los dos últimos años no estuviste ni en las listas. Ahora en Pedreña, eres uno más a bordo. ¿Cómo te has visto?

R.- Bien. Mejor de lo esperado. Curiosamente, en ese aspecto me ha venido muy bien el confinamiento. El hecho de sólo pensar en mi propio entrenamiento como remero y no tener que gestionar nada más allá como hubiera hecho en una situación normal, me quitó estrés. Me he podido centrar en ese trabajo personal que necesitaba y se ha notado.

P.- ¿Verdaderamente querías volver a bordo o ha sido por necesidad de reforzar aún más el equipo?

R.- Vuelvo porque soy un yonki de esto y, mientras el cuerpo me deje, seguiré remando. En Bermeo no remé porque el concepto estrés que existe allí no existe en ningún otro club. Y genera un desgaste que, al final, te hace tener que recortar de algún sitio. Por eso tomé la decisión de no remar y creo que acerté. Es cierto que ahora no estoy con el nivel de hace diez años, pero creo que estoy bien.

P.- Como entrenador, ¿mejor dentro de la trainera o fuera?

R.- Sin duda, mejor a bordo. El remo es un deporte de sensaciones y, en ese sentido, estar dentro del bote te ofrece mucha información a la hora de corregir cosas y tomar decisiones.

P.- ¿Es bueno que haya tanta ilusión y tantas expectativas alrededor del proyecto o también es peligroso?

R.- Es algo que tengo mucho en la cabeza estos días. Sobre todo, me viene a la cabeza lo que pasó en el 2007, cuando se generó tanta ilusión después de haber ganado todas las regatas del calendario cántabro. Sin embargo, luego llegó la liga y en la primera jornada no tiramos la temporada porque luego no fue tan mala, pero sin duda podía haber sido mucho mejor. Fuimos medalla en el Campeonato de España, estuvimos en la tanda de honor de la liga, no sé si también en la de La Concha y ganamos el Regional, pero apuntábamos muy alto y a ser un posible candidato al título de liga. Sin embargo, en la primera regata dimos una ciaboga por dentro que fue un mazazo del que nos costó mucho recuperarnos. Ese año lo tengo muy presente y, aunque es una situación que no tiene mucho que ver con la actual porque la ACT es la ACT, sí que hay que estar a la altura y, por encima de todo, no se puede fallar.

P- ¿Será fundamental comenzar bien para, precisamente, no convertir esa ilusión en presión?

R.- A ver, yo sé que el bote va a rendir bien. No sé si en las primeras regatas vamos a ser primeros, segundos o terceros, pero no tengo ninguna duda de que vamos a estar arriba. Lo que sí tengo en la cabeza es que no podemos fallar. Y con esto quiero decir que no podemos cometer un error que conlleve una descalificación o que tomemos una ciaboga por dentro. Eso no nos puede pasar. Y menos aún al principio porque lo podemos pagar muy caro. En eso hay que estar muy centrado, hacer un buen trabajo psicológico y repetir las cosas.

P.- ¿Qué valoración haces de cómo quedó organizada la liga tras aquellas frenéticas semanas?

R.- Sigo defendiendo la postura que defendí con el club durante las asambleas. No entiendo por qué se ha cambiado el calendario, si, por ejemplo, la ACT no lo ha cambiado. No sé qué hemos ganado con eso y mucho más cuando te han razonado que el hecho de juntar las tres ligas en un mismo lugar tiene que ver con la seguridad y con que en ningún momento va a haber una coincidencia de horarios y ni de equipos, pero en la primera jornada ya te ponen las tres regatas en una misma tarde.

P.- ¿Ya ha asimilado el equipo que no va a haber premios?

R.- Eso en nuestro club no ha hecho tanto daño porque la directiva ha decidido que el dinero que iba a ser destinado para repartir en la regata que iba a organizar en Pedreña, se dará a la plantilla. Cubre así un buen porcentaje de lo que podría haber ganado en condiciones normales.

P.- Imagino que el club haya sufrido también algún contratiempo económico por la pandemia y que, por ejemplo, algún patrocinador se haya echado atrás. ¿Hay tranquilidad en ese sentido?

R.- La verdad es que el club, por momentos, sí ha tenido problemas, pero afortunadamente cuenta con  el respaldo del Ayuntamiento de Marina de Cudeyo, que ha echado una buena mano. Los patrocinadores también se han portado e incluso se ha incorporado alguno nuevo. Por lo tanto, no estamos mal. Aún así, tampoco estamos hablando de un presupuesto descomunal. Alguno piensa que es así, pero no lo es. Desde un principio me dejaron claro que no iba a ser un tema faraónico y que no me pensara que iba a ser lo de antes. Su intención es ir creciendo poco a poco para, con el respaldo del Ayuntamiento y uniéndolo al 125º aniversario, hacer algo bonito. Pero sin hacer un gran desembolso, nada que ver con los proyectazos de los dos miles. Y eso da mucho margen porque no tienes esos grandes compromisos económicos adquiridos. La gente ya sabía lo que había y se comprometió con esas condiciones. Cuando ha habido que esperar un tiempo para cobrar, pues se ha esperado. De hecho, no se ha producido ninguna baja en ese sentido.

«Sé que el bote va a rendir, pero lo que tengo en la cabeza es que no podemos fallar»
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