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El Diario de Cantabria

Hondarribia hunde el reto de Orio

  • La ‘Ama Guadalupekoa’, con el cántabro Adrián González a bordo, completó una gran regata para hacerse con su segunda bandera de la concha consecutiva  
  • Las Oriotarras, como todo el año, no tuvieron  rival en féminas
La afición de Hondarribia, recibiendo a los suyos en la rampa. / EFE
La afición de Hondarribia, recibiendo a los suyos en la rampa. / EFE
Hondarribia hunde el reto de Orio

Nadie ponía en cuestión que Orio se iba a llevar a casa la Bandera de La Concha femenina. Las de amarillo no han tenido rival en todo el verano y tampoco lo tuvieron en la capital guipuzcoana, donde terminaron siendo medio minuto más rápidas que sus más inmediatas perseguidoras. La duda la tenían en la versión masculina de la prueba. Si conseguían hacer pleno, podrían cerrar una temporada para la historia con ambas traineras ganando liga y Concha y con la embarcación B ganando la ARC 2 y logrando el ascenso. Que alguien mejore eso. Se antoja imposible porque ni ellos mismos fueron capaces de consumar semejante reto. Tenían todas las razones para soñar pero se encontraron con la mejor versión de Hondarribia, que se marcó ayer una enorme regata para ganar por segundo año consecutivo en la capital guipuzcoana.

La ‘Ama Guadalupekoa’ comenzó la segunda jornada con poco más de cinco segundos de renta, lo que no significa gran cosa en la bahía donostiarra. Incluso Santurtzi, que estaba a poco más de nueve, partió ayer con esperanzas de llevarse el ‘trapo’ para casa. La cosa estaba muy ajustada y cualquier detalle podría ser decisivo, comenzando por el sorteo de calles. Y a Hondarribia le tocó la uno, a Orio la dos y a Santurtzi la tres. Los de morado saltaron con descaro, teniendo claro que tenían que hacerlo muy bien para entrar en juego y se jugó el tipo junto a Zierbena en unos primeros metros de regata en los que ambos avanzaron junto a la línea imaginaria que dividía sus calles. Tuvieron que intervenir los jueces. La ‘Sotera’ quería romper pero le costaba trabajo. Es más, veía cómo por el extremo opuesto del escenario crecían los dos grandes favoritos al triunfo.

Orio salió muy bien, mirando al frente con hambre y la ambición de poner las cosas en su sitio y demostrar cuanto antes que ha sido la trainera más regular de todo el verano. Por eso se va a llevar la liga de calle. Pero no La Concha. Como tampoco se llevó la Bandera de Zarautz. Es difícil repartir mejor los grandes logros de la temporada, pero ganar en Donostia es diferente. «Es la Champions», reconocía Joseba Fernández el curso pasado. Y más aún como lo hizo Hondarribia en esta ocasión. Si hace doce meses se llevó el ‘trapo’ sin ser el más rápido ninguno de los dos días, en esta ocasión ha marcado territorio tanto el primer domingo como el segundo. También ayer, cuando se le llegaron a poner las cosas muy cuesta arriba.

Los patroneados por Gorka Aranberri salieron en plan mandón. Querían recortar cuanto antes la desventaja que tenían para empezar de cero y jugárselo todo en el largo de vuelta. Y casi lo consiguen. Poco después de salir por puntas, se pusieron con cuatro segundos de renta respecto a Hondarribia. Con esa dinámica que mantenía la prueba, parecía claro que, a la hora de la ciaboga, ya iban a haber recuperado todo lo perdido siete días antes. Sin embargo, todo cambió en poco tiempo.

Dio gusto ver remar a la ‘Ama Guadalupekoa’ incluso en un momento en el que parecía que se le venía abajo el castillo de naipes. No sólo no huyó de la calle uno, sino que se metió a la cero. Y mantuvo en todo momento su remada. Una remada larga, pausada, sin precipitaciones. Dominaba el silencio a bordo, signo de una concentración máxima. Y una vez que tocó salir a la mar sin paredes cerca, recuperaron todo ese tiempo perdido hasta dar el giro prácticamente a la par.

Dio la sensación de que Orio apretaba en los metros iniciales del segundo y definitivo largo, pero en seguida se asentó Hondarribia como proa de regata. Lo hizo con una cómoda ventaja de tres o cuatro segundos. Sin embargo, los de amarillo no se rendían. «Ahora llega la hora de la verdad», arengaba Aranberri a los suyos. Pero no se les veía capaces de poder con la fuerza de los verdiblancos. «Una buena ola y cambia todo», decía. Y es cierto que cuando volvieron al interior de la bahía se llegaron a poner a la altura del campeón, pero no pasaron de ahí. El bote pilotado por Ioseba Amunarriz, con el cántabro Adrián González a bordo, ni siquiera dejó pasar la oportunidad de ganar la tanda y lo hizo transmitiendo una sensación de fortaleza tremenda.

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