España debuta a lo grande en el Mundial de Singapur con una exhibición ofensiva ante Japón
La selección española masculina de waterpolo ha comenzado con paso firme su participación en el Campeonato del Mundo de Singapur, imponiéndose con claridad y autoridad al combinado japonés por un marcador de 22-16. El equipo dirigido por David Martín mostró desde el inicio una notable determinación ofensiva, destacando por su ritmo vertiginoso, su solidez táctica y, sobre todo, por el brillante rendimiento de jugadores como Álvaro Granados, Bernat Sanahuja o Unai Biel, fundamentales en un partido que se jugó a un ritmo frenético.
El encuentro, disputado en el OCBC Aquatic Centre, comenzó con un tanto tempranero de Granados a los 50 segundos, encendiendo la chispa ofensiva española. Japón respondió de inmediato con su capitán Yusuke Inaba, aprovechando una superioridad numérica tras una exclusión, pero aquello fue solo un espejismo. El conjunto español subió el nivel rápidamente, con goles de Sanahuja y Roger Tahull —asistido de nuevo por Granados— que estiraron la ventaja. Con una sucesión de jugadas muy trabajadas, España logró cerrar el primer cuarto con un ventajoso 5-3, aunque Japón se mantenía cerca gracias a su velocidad y disciplina en ataque.
Un segundo cuarto demoledor
Lo que sucedió a continuación fue una auténtica exhibición del combinado nacional. España apretó el acelerador en el segundo periodo, aprovechando cada superioridad, cada espacio y cada error del rival. Un nuevo tanto de Sanahuja y una respuesta doble de Inaba estrecharon momentáneamente el marcador hasta el 6-5, pero a partir de ahí la defensa española se reajustó y el ataque se desató con precisión quirúrgica. Marc Larumbe, Unai Biel con una ‘peladilla’ al portero, otro de Granados y una vaselina sensacional de Javi Bustos elevaron la diferencia a seis goles. Antes del descanso, Biel Gomila firmó el 11-5 con un lanzamiento seco y cruzado, confirmando que el equipo español había tomado por completo el control del partido.
En ese tramo del encuentro, España fue una tormenta perfecta. El movimiento de balón era ágil, las asistencias llegaban con precisión, y las decisiones se tomaban con inteligencia. Todo el equipo funcionaba como una máquina bien engrasada. A pesar del intento japonés por mantenerse a flote, los de David Martín no aflojaron el ritmo, conscientes de la importancia de comenzar el torneo con un golpe de autoridad.
Intercambio de golpes en la segunda mitad
En la segunda mitad, el encuentro se convirtió en un constante intercambio de goles. Japón, lejos de rendirse, sacó el orgullo con tantos de jugadores como Seiya Adachi, Taiyo Watanabe y Mitsuru Takata, que intentaron reducir la diferencia. Pero España supo gestionar la ventaja con cabeza fría y mantener la presión. Un penalti transformado por Sanahuja, un contragolpe culminado por Sergi Cabanas y un nuevo gol de Bustos sostuvieron el margen en torno a los cinco tantos. El marcador reflejaba un 14-9 cómodo pero no definitivo.
Ya en el último cuarto, la inspiración ofensiva de los españoles no se detuvo. Con goles bien repartidos entre Biel, Granados —que volvió a anotar con otra vaselina exquisita— y Sanahuja, España reafirmó su autoridad sobre el partido. El acierto en las jugadas de transición, la buena gestión de las posesiones largas y la madurez competitiva de jugadores como Munárriz o Larumbe permitieron cerrar el partido sin apuros, pese a los últimos tantos japoneses que maquillaron el resultado.
Inaba, omnipresente en el cuadro nipón, firmó varios goles de mérito, incluidos dos penaltis, pero nunca pudo reducir la distancia lo suficiente como para poner en duda la victoria española. Unai Biel cerró la cuenta para España con su tercer tanto de la noche, antes de que los japoneses completaran el 22-16 final.
El balance no puede ser más positivo. España mostró un ataque versátil y contundente, con varios jugadores anotando en situaciones distintas, desde la boya, el penalti o el contragolpe. A nivel defensivo, aunque hubo momentos de desconcentración, el bloque supo responder con firmeza y no permitió que Japón se acercara de verdad al marcador una vez consolidada la ventaja. Con esta victoria, el combinado nacional suma sus tres primeros puntos dentro del Grupo B, reafirmando su condición de favorito para avanzar a las rondas decisivas.