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El Diario de Cantabria

REMO

Escaso botín en aguas de Lekeitio

  • Pedreña, que mantuvo un apretado duelo con Camargo y Arkote, fue el mejor cántabro al terminar séptimo  
  • La ‘Virgen Del Carmen’ sumó un punto de colchón respecto a Zumaia e IRC Santoña fue víctima de una calle tramposa  
  • Ganó zarautz
La ‘Virgen del Puerto’ no tuvo un buen día ayer en Lekeitio. / José Ramón
La ‘Virgen del Puerto’ no tuvo un buen día ayer en Lekeitio. / José Ramón
Escaso botín en aguas de Lekeitio

Pudo haber sido mejor la cosecha cántabra ayer en Lekeitio, pero también peor. Camargo mantuvo a tono a Zumaia, Pedreña se quedó a centésimas de superar a Arkote mientras que la peor actuación, quizá la más preocupante, fue la de la ‘Virgen del Puerto’, que se quedó a sólo dos segundos de marcar el peor tiempo de la mañana tras verse metido en una trampa de la que no pudo salir. Cayó a una calle cuatro absolutamente irregular, que ahora subía y después bajaba y que convertía la regata en un continuo trazado bacheado que impedía conocer a ciencia cierta en qué batalla estaba metida la trainera. 

Captura de pantalla 2019-07-26 a las 09.15.53

Hay campos de regatas que sufren el estigma de la mala reputación y otros que, aunque apenas son discutidos, están lejos de conceder una igualdad al menos aparente. El de Lekeitio puede ser de estos últimos. Sobre todo, en condiciones como las que ayer se encontraron las traineras. La calle cuatro por la que les tocó viajar a IRC Santoña primero y a Pedreña después parecía un camino imposible repleto de trampas y con un trazado similar al de una montaña rusa. Hacía que las traineras parecieran volar y estar a punto de romper la regata en un momento para, en seguida, verse media docena de segundos por detrás. La estabilidad estaba prohibida ayer aunque quizá el argumento de esa calle cuatro cayó en saco roto cuando, ya en la tanda de honor, Zarautz recuperó la senda de la victoria avanzando por ese mismo pasillo.

La regata, que no repartió premios entre los remeros, contó con algunas batallas cargadas de emoción. La mejor de todas fue la que se libró en la segunda tanda. En la misma hubo dos cántabros metidos de lleno mientras que el tercero en discordia fue Arkote, que, al final, fue quien se llevó la victoria. Las tres embarcaciones llegaron a la recta final de la prueba metidos en el mismo segundo. Cuando sólo quedaban quinientos metros, marcaban el mismo tiempo reduciendo toda la jornada a una prolongada champa final. Las alternativas entre ambos eran constantes. Primero enseñaba uno la proa y después lo hacía otro. Todos ellos avanzaban en las dos primeras calles mientras que San Juan, al que le había tocado la uno y que se había marchado en busca de su propio destino en el segundo largo, iba por la cero. Hubo muchos puntos en juego en ese último medio kilómetro de regata.

La embarcación negra de Pedreña había sido la que peor había salido. A pesar de viajar por la misma calle que había utilizado IRC Santoña en el acto inicial, su tendencia parecía ser opuesta. Los santoñeses habían comenzado tan bien que sólo dos equipos del nivel de Donostiarra B y Zarautz mejoraron su tiempo en ese primer parcial. Sin embargo, a Pedreña le costó, pero en los metros finales del largo fue igualando la cosa. Por detrás parecía costarle trabajo avanzar a San Juan, pero, en cuanto cambió de dirección, encontró un motor por el camino que colocó en la popa para irse muy por delante del resto.

Captura de pantalla 2019-07-26 a las 09.15.58Pedreña soñó con hacer algo más de lo mismo porque apenas dos minutos después de haber ciabogado por vez primera, incluso se puso en cabeza de la regata. Poco duró la historia porque los dos minutos siguientes fueron los que permitieron a San Juan romper la regata. Cogió las olas que nadie más vio y, en un abrir y cerrar de ojos, dejó a ocho y nueve segundos a sus compañeros de tanda. Éstos cogieron sus manos y avanzaron prácticamente a la vez. Se mantuvieron en un pañuelo hasta que llegó el momento del cambio y tocó el jugarse el todo por el todo.

No parecía haber mucha ola, pero resultó espectacular ver a Pedreña saltando y botando en ese tercer largo en el que sacó todo el provecho a la protección que llevaba el bote. A su lado viajaba Camargo, que remaba con la tranquilidad de estar marcando mejores tiempos que Zumaia. Lo malo fue que le faltó motor para llegar hasta el último instante con esperanza de superar a Arkote y a Pedreña. Llegó a los últimos cincuenta metros medio bote por detrás y la victoria se la disputaron pedreñeros y plentziarras. Las dos traineras negras frente a frente. Aún se oyen los gritos de sus aficionados desde tierra, ya que el campo de regatas de Lekeitio exige forzar la voz para que las arengas lleguen a bordo. Y quien se llevó el duelo fue el bote vizcaíno por sólo 41 centésimas. Es decir, por nada.

Camargo llegó dos segundos y medio más tarde que Pedreña pero habiendo sido seis segundos más rápido que Zumaia. Y he ahí el gran objetivo de los de verde. Lo cierto es que, por mucho que el campo de regatas diera la impresión de ser irregular y de provocar bruscos cambios en la situación de regata, la clasificación de la misma apenas tuvo cambios respecto a la general. Uno de ellos fue ver a Hibaika muy por delante de IRC Santoña, que al menos ganó el apretado duelo que mantuvo con Lapurdi en todo momento tanto físicamente como en el cronómetro.

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