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El Diario de Cantabria

BOXEO

‘El Niño’ ataca de nuevo

  • Sergio García afronta esta noche su segunda defensa del campeonato de europa
  • Lo hará en un Vicente Trueba que estará lleno ante el bielorruso Siarhai Rabchanka, que querrá coger su último tren para quedarse en la élite
‘El Niño’, mirando con atención a Rabchanka durante la comparecencia de ayer tras el pesaje. / Jorge Ayllón
‘El Niño’, mirando con atención a Rabchanka durante la comparecencia de ayer tras el pesaje. / Jorge Ayllón
‘El Niño’ ataca de nuevo

Siempre fue Sergey Rabchenko. Más aún después de que hace casi diez años se instalara en territorio británico y apostara por desarrollar su carrera en la cuna del boxeo europeo de la mano del gran Ricky Hatton. Sin embargo, desde hace un tiempo se hace llamar Siarhai Rabchanka, que es la transcripción bielorrusa en cirílico de su propio nombre. Quizá eligió el cambio para simbolizar un tiempo nuevo, un reciclaje necesario después de naufragar en sus intentos de convertirse no sólo en un gran boxeador europeo, sino también Mundial. La carrera de quien fuera cuatro veces campeón continental da síntomas de estar balanceándose, apenas ha peleado en los últimos años y no gana un combate desde hace dos. Eso lo hace todavía más peligroso porque se convierte en toda una incógnita. ¿Qué traerá consigo el aspirante hoy a Torrelavega? Quizá los vídeos de Rabchenko no hayan servido para nada porque hoy se presente en Torrelavega un boxeador nuevo. Quién sabe, pero tampoco importa demasiado. Lo importante es la confianza que se ha ganado Sergio García durante todo este tiempo. Si él está bien, será difícil que lo esté el otro.

Hoy es un día especial para Torrelavega y para todos los aficionados cántabros al boxeo. El Vicente Trueba acogerá una velada más propia de otros lugares que de Cantabria, que no contaba con una oportunidad así desde hace mucho tiempo. El menú que se ofrecerá esta noche está a la altura de los que últimamente se organizan en Bilbao y poco más. La diferencia es que habrá menos gente porque el territorio cántabro da para lo que da, pero el Vicente Trueba se va a llenar por vez primera en mucho tiempo para disfrutar, por encima de todo, del gran ídolo local, ese que enseñó las banderas de Torrelavega y Cantabria cuando en febrero apareció en silencio y con cara de no haber roto un plato en el imponente O2 de Londres. No salió con la camiseta del Barreda porque no le dejaron. Pocas veces había estado la capital del Besaya tan presente en televisiones de todo el mundo y eso hay que reconocérselo. Por eso su gente no le fallará esta noche.

La de hoy será la segunda defensa del Campeonato de Europa que ganó Sergio García el pasado mes de septiembre. Como la primera, será voluntaria. Delante estará el que, según han repetido él mismo y su entrenador, es el mejor rival que han tenido hasta la fecha. Es lógico. El nivel va cada vez a más y la exigencia también. Al sitio a donde quiere llegar el púgil cántabro está muy arriba y hay muchas escaleras que subir. Ésta es una más. A saber dónde estarán los siguientes 

escalones. En cada previa de sus últimos combates se habla de la posibilidad de que una victoria le catapulte hacia una oportunidad mundialista, pero ésta no se termina de concretar. Él tampoco se inquieta. Siempre que siga ganando, tiene campo en Europa para caminar y hacer caja hasta que salga el conejo de la chistera. Lo difícil es precisamente eso: seguir ganando. Y cada vez más porque cada vez le van a conocer más. Por de pronto, ya se ha granjeado un respeto que nadie le ha regalado. Se lo ha ganado a puro huevo. 

‘El Niño’ va a tener hoy delante a un boxeador que ha sido cuatro veces campeón continental, algo que no regalan en ningún mercadillo. Nadie le arrebató el trono, sino que lo abandonó para buscar posibilidades mundialistas que le terminaron derribando. Se trata de un boxeador que se ha visto las caras en un ring con Tony Harrison y Kell Brook, dos de los mejores superwelter del momento. Sergio García ya ha dicho que le gustaría medirse al primero porque, de hecho, es el actual campeón WBC, organismo en el que el cántabro está situado en el número dos del ránking. No debería tardar mucho en pasar su tren pero son tan imprecisos los caminos que hay para que le nombren a uno aspirante oficial que no se puede decir nada con certeza. Será después del combate de esta noche cuando de nuevo se sienten la promotora con el boxeador y su mentor y entrenador para hablar de futuro. El aspirante oficial al cinturón europeo, que es Cedric Vitú, también está bien ranqueado por la WBC (el séptimo), por lo que bien podría dicho organismo tomarse ese duelo como una verdadera eliminatoria. A saber. La seriedad nunca ha sido la mejor virtud de quienes manejan los hilos desde lo más alto. 

Con todo, cualquier cuento de la lechera ha de pasar por seguir ganando. Y hoy va a ser fácil por mucho que parezca que visita el Vicente Trueba un boxeador que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer. Su teórica cuesta abajo es mentira. También parecía que Avanesyan se medía a Kerman Lejarraga para hacer caja y decir hasta luego y le birló el cinturón, algo que no esperaba prácticamente nadie. Como el ruso, Rabchanka también viene de probar fortuna a nivel mundial y ahora quiere recuperar lo que fue suyo: la corona europea. Quizá ahora sepa que no está para ganar mundiales, pero sí sabe que puede aspirar a reinar en Europa. Viene a Torrelavega a recuperar lo que es suyo. 

Rabchanka no quiere ser Rabchenko. Se acabó el perder y quiere dar un coletazo en el Vicente Trueba que le vuelva a levantar por fin. Tiene capacidad de hacerlo porque tiene boxeo y tiene pegada. Es capaz de cambiar el devenir de un combate con un solo golpe y eso exige cuidado. Lo bueno es que el bagaje defensivo de ‘El Niño’ ha ido creciendo. De hecho, es su inagotable ataque lo que se termina convirtiendo en su mejor defensa porque apenas permite respirar a su oponente con el alto ritmo que impone a sus peleas y por la cantidad de golpes que lanza. Es todo un incordio que, además, hoy querrá hacer más daño de lo habitual. 

Ha trabajado el campeón su golpeo en los últimos meses. Desde que terminó el combate contra Cheeseman, tuvo claro que el siguiente paso en su mejora como boxeador debía estar en la pegada. Con todas las manos que suelta y acierta, hay que hacer más daño. El púgil cántabro es consciente de ello e intentará mostrar una evolución en ese sentido esta noche. Bueno será hacerlo ante un rival que tiene un alto porcentaje de KOs y que, llegue mejor o llegue peor, le va a exigir mucho al boxeador local. Éste es consciente de que no puede entrar a un intercambio de golpes precisamente porque al bielorruso le pesa más la mano. Y es lo que tiene el boxeo: que un buen puño puede echar por la borda toda una estrategia diseñada o toda una preparación. Y Rabchanka tiene potencial para ello. 

Al contrario que otros fuertes rivales que ha tenido Sergio García últimamente como Moncelli, Beaussire o Cheeseman, el contrincante de hoy no es un joven púgil que se quiere comer el mundo, sino un tipo veterano, con muchas horas de lona y muchos asaltos acumulados. De hecho, lleva boxeando desde los diez años y acumuló 238 combates como amateur en los que consiguió 217 victorias. Eso da mucho poso y mucho bagaje y por eso nadie puede esperar que hoy se vaya a inmutar por un pabellón repleto llevando en volandas a su boxeador. 

‘El Niño’ siempre se ha sentido responsabilizado cuando le ha tocado boxear en casa y ante su gente. Es algo que gusta, pero también pesa. Hay un deseo de agradar a toda esa gente que ha dado el paso de pagar una entrada y eso puede generar precipitaciones o saltos de guión si vienen mal dadas. Y es lo que falta por comprobar en el torrelaveguense. Ya ha demostrado que también sabe recibir, lo que es fundamental en alguien que quiere aspirar a todo, pero falta saber cómo sale de un mal momento o de una caída. Cualquier día sucederá. Quizá hoy. A saber. Es lo bueno que tiene el boxeo, que puede haber claros favoritos, pero nada está escrito y siete días después no hay un partido nuevo con el que pasar página. Es la grandeza de este deporte. Cada combate tiene una alta dosis de trascendencia y eso desprende pasión. Pasión como la que se vivirá a partir de las siete en el Vicente Trueba. 

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