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El Diario de Cantabria

REMO

La dimisión fantasma de Eli Carral

  • La teóricamente expresidenta de Astillero asegura estar «totalmente desvinculada» del club  
  • Afirma que hay una junta gestora pero no sabe quién la compone  
  • En la Federación no han recibido comunicación de cambio alguno en la entidad
Eli Carral, quien ha estado al frente de la SDR Astillero en los últimos años. / José Ramón
Eli Carral, quien ha estado al frente de la SDR Astillero en los últimos años. / José Ramón
La dimisión fantasma de Eli Carral

Astillero es hoy una incertidumbre. No se sabe quién está a los mandos ni, por lo tanto, quién se está responsabilizando de dar forma al proyecto deportivo del próximo año. No hay entrenador ni hay remeros. Un solar. Y no es lo más aconsejable teniendo en cuenta que es en estas fechas cuando hay que ir haciendo acopio de brazos para tirar de la trainera el próximo año. Entonces tocará de nuevo competir en la ARC 1 con la certeza de que sería muy complicado repetir lo conseguido el curso pasado y, por lo tanto, firmar un ascenso por la vía rápida. Para eso hay que hacer las cosas muy bien y, sobre todo, hacerlas con mucho tiempo. Está prohibido improvisar pero ni eso está haciendo ahora un club que parece sumido en un preocupante estado de espera.

De partida, no se sabe quién está dirigiendo la entidad. Ayer este periódico se puso en contacto con Eli Carral, la que ha venido siendo presidenta en los últimos tres años y medio, y ésta afirmó que estaba «desvinculada del todo» de la entidad astillerense. Según afirmó, el futuro del club estaba a la espera de la convocatoria de una asamblea general de socios en la que se deberían convocar elecciones para sucederla en el cargo. Aseguró que, en la actualidad, había una junta gestora que se iba a encargar de cumplir con todo el proceso electoral marcado en los estatutos. Sin embargo, al preguntarla quiénes formaban dicha junta gestora o, por lo menos, quién la presidía, respondió que no lo sabía. No tenía ni idea, lo que no suele ser habitual en una teórica expresidenta que acaba de dejar el cargo. De haber sido verdad que ha dimitido, habría dejado para otros la labor de transición. Habría cerrado la puerta y se habría ido corriendo dejando atrás un club que, ahora mismo, está rodeado de interrogantes.

Carral envió una carta a la ACT el mes pasado asegurando que iba a dimitir el día 1 de este mes de septiembre. Aquello se antojaba un tanto extraño porque, de haberse clasificado Astillero para el playoff, la presidenta se habría bajado del barco un par de semanas antes de que la trainera del club se jugara todo su futuro. No parece, ni mucho menos, lo ideal ni lo más oportuno. Sin embargo, no hay noticias de dicha dimisión. Ella asegura que lo ha hecho, pero nadie ha recibido la comunicación de que haya dado ese paso. 

Al afirmar Carral que no sabía quiénes formaban la junta gestora que, en teoría, debía estar ahora dirigiendo los designios del club, este periódico preguntó a la Federación Cántabra de Remo si tenían constancia de que se hubiera dado ese cambio al frente de Astillero. Y no tenían noticia alguna, lo cual rodea de misterio todo lo que está sucediendo a día de hoy en torno a la entidad astillerense. La presidenta dice que ha dimitido, que se ha desvinculado del club y que ha dejado los bártulos a una junta gestora, pero nada de eso se ha oficializado.

Cuando un presidente o presidenta de un club deportivo cesa de su cargo, ha de comunicarlo oficialmente tanto a la federación correspondiente como a la consejería de Deportes. Más aún si, además, se ceden los mandos de la entidad a una junta gestora y, por lo tanto, pasan a ser otras personas las responsables de la misma. Según explicaban ayer desde la Federación de Remo, es fundamental comunicar el relevo para «funcionar a nivel administrativo o, por ejemplo, para pagar una subvención». «Ha de haber un presidente legalmente constituido y un tesorero porque no podemos dejar el dinero al primero que pase por allí». Parece lógico. Sin embargo, en las oficinas de la Avenida del Deporte no tienen constancia alguna de la existencia de la junta gestora que Eli Carral asegura que está llevando el timón de la Sociedad Deportiva de Remo Astillero.

O algo se está haciendo mal o alguien miente. «Algo huele a podrido», diría Hamlet. De partida, es difícil encontrar precedentes de un expresidente que no sepa quién le sucede en el cargo. De ser así, además, estaría poniendo al descubierto una transición un tanto temeraria. Más aún, en la actual situación del club, que terminó la temporada sin haber pagado en todo el año ni un solo euro a sus remeros. Las arcas estaban completamente vacías y, antes de dar el libro de cuentas a otras personas, lo habitual es colaborar en un primer momento con los sucesores para explicar cómo están las cosas.

Aseguró ayer Carral que no tenía «ni idea» de quién se estaba responsabilizando de intentar contratar un entrenador con el que levantar el proyecto del próximo curso. Ese debería ser el primer paso para, junto a él, comenzar a reunir a una buena cuadrilla de remeros. Porque, después del duro año que han vivido, será complicado que muchos continúen a bordo. Buena parte de ellos habían asegurado que, de seguir Miguel Ángel Ruiz Camus al frente, habrían seguido con él, pero no es el caso. El entrenador lo deja porque el desgaste ha sido muy grande y ahora, como es lógico, habrá clubes vecinos intentando pescar en el río revuelto que, a día de hoy, parece ser Astillero. Por eso urge comenzar a andar.

‘Garru’ y ‘Pelos’. Lo bueno es que, aunque todo es incertidumbre en el club y en la trainera, la Escuela y las categorías inferiores están tomando una muy buena cara. De partida, estarán al frente dos personas con una gran credibilidad y reputación en el remo cántabro, como son José Luis Cruces ‘Garru’ e Israel Bolado ‘Pelos’. Ambos ya están trabajando en la nueva temporada y en recuperar una base sobre la que ha de asentar la entidad astillerense su futuro. Además, habrá una novedad en este sentido a partir de la próxima temporada, ya que de nuevo habrá un presupuesto diferenciado para la Escuela y otro para la trainera. En los últimos años, este último ha absorbido buena parte del primero y eso condicionaba el trabajo de una cantera que no es ni la mitad de lo que era hace unos años. Y, teniendo en cuenta la escasez de remeros que hay en Cantabria, cualquier proyecto de futuro ha de pasar por ahí.

‘Garru’ ya tiene sobre sus espaldas una amplia labor con la base astillerense. Después pasó a ser el entrenador de la trainera femenina de Astillero, que en un primer momento cogió el tren del remo protagonizado por mujeres del que hace mucho tiempo ya se bajó. Hizo un buen trabajo y eso le dio la reputación suficiente para coger el equipo masculino cuando Jon Salsamendi fichó por Urdaibai. Sin embargo, al frente de la ‘San José’ vivió años duros y de desgaste que terminaron con él fuera del club. Su siguiente experiencia fue en Kaiku junto a Jose Luis Korta y ahora va a volver a casa. Lo hará, además, junto a toda una institución como Israel Bolado. Tras un tiempo alejado de la trainera, el pasado año finalmente se decidió a ayudar al equipo pero fue de los que causó baja con vistas a este 2019. Ahora se centrará en la formación, labor de la que este año se había encargado Mario Hernando. Éste, junto a su hermano Miguel, iba a haber remado también en la trainera pero, quizá viendo cómo pintaban las cosas, decidió no hacerlo cuando quedaban pocas fechas para el inicio de la competición.

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