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El Diario de Cantabria

REMO

Cantabria tiene dueño

  • Astillero ganó su noveno campeonato autonómico consecutivo  
  • Segundo fue Pedreña, que fue ocho segundos más rápido que la ‘San José’ en los largos de ida  
  • ‘La Marinera’ hizo soñar a su numerosa afición con un bronce
Los remeros de Astillero levantan los remos en señal de victoria. / R. G.
Los remeros de Astillero levantan los remos en señal de victoria. / R. G.
Cantabria tiene dueño

Estaba bonita la mar. Y cuando hay mar, siempre gana quien mejor vuelve. Es empopando cuando se abren las mayores diferencias, cuando el tiempo ya no transcurre a la velocidad que marca el reloj, cuando se produce una especie de ruptura en la línea espacio temporal que hace que seis segundos no sean nada o que una ventaja de dos pase a ser de nueve en menos de lo que el patrón se echa la mano al pinganillo. Y Astillero fue quien mejor volvió ayer. Pedreña fue más rápido saliendo hacia fuera, pero ahí no se ganan las regatas cuando las olas quieren ser protagonistas. Por eso pudo haber una mayor pelea ayer en Castro, pero no la hubo y la ‘San José’ cruzó en solitario y sin notar en el cogote el aliento de nadie una meta convertida en sello burocrático.

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La trainera azul no tiene rival en Cantabria desde hace mucho tiempo. El trono de hierro es suyo desde hace prácticamente una década. Con el de ayer, ya son nueve títulos de Cantabria consecutivos los que ha ganado. Desde el 2002, sólo se le han escapado dos. La ‘San José’ es la verdadera reina de las aguas cántabras. Y sus remeros parecen estar tan acostumbrados a las victorias entre Saltacaballo y Unquera que ya las consideran un puro trámite a superar. Cuando no hay nadie que apriete ni haga sufrir, quizá se valora menos una enorme racha triunfal como la que mantiene Astillero. Es el único equipo cántabro que, salvando el paréntesis del año pasado, se mantiene en la elite de las traineras y eso, al fin y al cabo, se tiene que notar. Supone una obligación y por eso la victoria supone más un alivio que una verdadera ilusión. Quizá por eso no hubo ni un solo remero de la embarcación astillerense que levantara el puño en señal de victoria tras atravesar la línea de meta. Es la soledad del triunfador.

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Brazomar dio la bienvenida a las traineras con un nordeste que se dejaba notar y que echó una mano a ese mar de fondo que dibujó una ola con una alta frecuencia pero sin una vida demasiado larga. Venía a morir a la calle uno, a un solarium donde hizo acto de presencia un buen número de aficionados, sobre todo castreños. La cita de ayer, por encima de todo, sirvió para confirmar que ‘La Marinera’ ha generado nuevas ilusiones, que la afición se ha vuelto a enganchar y que incluso se ha subido al barco una hinchada joven que se deja notar. Y eso sólo puede ser bueno para un remo cántabro que necesita combustible de donde sea para poder salir del pozo en el que anda sumido.

Ver esa mar tan movida sumó un nuevo aliciente a Astillero, a quien le venían bien unas prácticas sobre las olas teniendo en cuenta que se va a jugar buena parte de su futuro inmediato en el mes de agosto. Y éste comenzará con regatas marineras en Ondarroa, Hondarribia y Zarautz. Serán cuatro pruebas consecutivas en aguas abiertas, donde la ‘San José’, tal y como hizo ayer, viene demostrando saber moverse bien. Es, de hecho, donde está fraguando la remontada respecto a Lekittarra que todos quieren ver.

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Y Astillero se fue tranquilo. Anduvo bien sobre un terreno escarpado sin, además, contar con algunos de sus remeros más importantes, como son Rubén Álvarez - Pedrosa, Agustín Peña, Enrique Rodríguez o Sergio Corrales. Sólo remaron los de casa y dieron el callo disfrutando, sobre todo, en los largos de vuelta. En la popa se colocó el veterano Santi López, que comenzó a subir a bordo de una trainera en Brazomar cuando todo lo que rodeaba a la playa era ‘prau’. Hoy todo está construido y corren otros tiempos. Son tiempos de los que pretende escapar la ‘San José’ manteniéndose con vida en la ACT y marcando territorio en las regatas cántabras tal y como hizo ayer en Castro.

Los dos grandes aspirantes a conseguir la victoria y el título se colocaron en calles opuestas. Astillero fue por la cuatro y Pedreña por la uno. En medio, se colocaron IRC Santoña y Castreña, que pretendían pugnar por la medalla de bronce. Camargo, que era el principal aspirante a ocupar el tercer puesto del cajón sin renunciar tampoco al segundo, había remado en la primera tanda en solitario porque se fue de AN Castro, la única trainera con la que compartió viaje, desde la primera palada. Lo suyo fue una contrarreloj, una lucha individual contra la mar que, finalmente, le sirvió para colgarse la medalla de color bronce. 

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Dieron buena impresión los patroneados por Jonatan Castanedo, sobre todo en el segundo largo, en el que apenas dejaron pasar una ola. Tanto es así, que marcaron un tiempo en el ecuador de la prueba que les podía haber dado vida en la pugna por el segundo puesto, pero cuando Pedreña giró por última vez, ya se pudo permitir el lujo de olvidarse de las referencias de la trainera verde. Falta por conocer qué podría haber pasado de haber podido remar ambas embarcaciones a la misma hora.

Si el tiempo de Camargo en la segunda maniobra fue sólo cuatro segundos peor que el de Pedreña fue porque ayer a la trainera negra le costó volver a tierra. Si sólo se hubieran contabilizado los largos de ida, habría sido ocho segundos mejor que Astillero y se habría llevado el título. Pero así no funciona esto. Los viajes son de ida y vuelta. Hay que volver y es mirando a la playa donde se deciden las cosas. Y ahí le costó a la ‘Pedreñera’, que quizá no contó con el espacio suficiente para sacar mejor partido a una ola que moría pocos metros más allá de su línea de estribor. Aún así, los trasmeranos se pegaron mucho a tierra en el segundo largo. Tanto es así, que pasaron muy cerca del rompeolas. A su segundo paso por el mismo, en cambio, avanzaron con más claridad por su calle. Querían mejorar lo hecho en su primera viaje de vuelta y lo cierto es que lo lograron.

Resulta paradójico que Pedreña fuera mejor de proa a la ola porque el oleaje presente en Brazomar le hizo botar y moverse más de lo recomendable. Las traineras tuvieron que ir protegidas para evitar embarcar agua pero dio la impresión de que quienes viajaban por calles más exteriores no sufrieron tanto ese sube y baja que interrumpe tanto la remada. La de ayer fue una regata para tripulaciones técnicas y fue Astillero quien se llevó la partida.

Venía Pedreña de meter el miedo en el cuerpo a la trainera azul una semana antes en Santander y ayer salió con la intención de probarse a sí mismo y ver hasta dónde podía llegar. ¿Por qué no sorprender al rey? De ahí que salieran con todo con el fin de colocarse en proa de regata. Su intención era meter nervios a bordo de la embarcación azul y, de hecho, completaron el primer largo  con dos segundos de renta. Había regata y había campeonato. La tarde prometía pero la ‘San José’ apagó la luz volviendo a tierra. Tanto es así, que convirtió esa pequeña desventaja que acumuló en el primer parcial en una ventaja de nueve segundos. Aquello parecía un golpe definitivo pero quedaba salir fuera de nuevo, que era donde la trainera negra más se gustaba. Y volvió a recortar. Se puso a sólo cinco, pero los metros finales siempre son de popa a la ola. Y ahí quien manda es Astillero.

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La escasa pelea que hubo por la victoria quedó compensada desde tierra por las esperanzas que dibujó ‘La Marinera’. Desde un primer momento, la trainera roja fue por delante de IRC Santoña y, de hecho, tras el primer largo iba incluso por delante de Camargo. Los entrenados por Quique Vitoria querian el bronce y salieron a por él con descaro. En esos primeros metros, tanto ellos como Astillero hicieron moverse al juez de mar para colocarse entre ellos, ya que se pegaron de manera peligrosa. No llegó la sangre al río y no se vio ninguna bandera blanca, pero aquellos movimientos dejaron bien claro que unos iban a por la victoria pero otros iban a por el bronce con toda la voracidad del mundo.

Para Castreña era un buen día para comparar su nivel. Su aspiración tras ganar las dos últimas banderas ligueras es lograr el ascenso directo, pero a día de hoy está en posición de promoción. Y en ésta es fácil que coincidiera con IRC Santoña. Por eso era un buen día para que ambos se probaran y los santoñeses fueron quienes salieron peor parados. El duelo entre ambos no tuvo color por mucho que la ‘Virgen del Puerto’ se aferrara a ‘La Marinera’ hasta el tercer largo. A partir de ahí, y viendo, además, que el tiempo que había marcado Camargo previamente ya era ostensiblemente superior, los entrenados por José Cuero se dejaron ir. Las traineras de la ARC 1 llevan mucha tralla acumulada en los últimos diez días y el sábado toca competir otra vez.

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Cuando Castreña pasó por el ecuador, su tiempo era dos segundos peor que el de Camargo. Cuando completó la tercera ciaboga, esa desventaja se dobló. Podía parecer mucho, pero no era nada teniendo en cuenta que estaban remando en una mar movida. Coger una buena ola podía convertir esos cuatro segundos en una pura anécdota para olvidar. Y con el objetivo de cazarla iniciaron el último largo los de rojo. Empujados por una numerosa afición en tierra, creyeron en todo momento que era posible. No había GPS para comprobar una evolución y para saber si la cosa iba bien o mal. Dejar definitivamente atrás a IRC Santoña ya era una buena señal. La champa estuvo cargada de fortaleza y de fe pero cuando cruzaron la meta sabían que no lo habían conseguido. Habían remontado dos segundos, pero habían sido insuficientes.

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