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El Diario de Cantabria

Buenos recuerdos de Riazor

  • Hace dos años, en la primera edición de la bandera de La Coruña, astillero reaccionó a sus malas cuatro regatas previas  
  • La ‘San José’ necesita ahora una nueva reacción
Buenos recuerdos de Riazor

La liga ACT coge este fin de semana el autobús para desplazarse a territorio gallego. Lejos quedan ya aquellos tiempos en los que incluso se ponía un avión para desplazar a remeros, delegados e incluso prensa hacia la otra punta de la costa cantábrica. A los terrenales les toca ahora coger carretera para cumplir tanto mañana como pasado con la tercera edición de la Bandera de La Coruña, que, como el pasado año, se disputará a doble jornada. Astillero estuvo presente la primera vez que la mejor liga de traineras se plantó en la playa de Riazor. En aquella ocasión, el ‘trapo’ se puso en juego a una sola regata y a la ‘San José’ no la fue nada mal. Incluso la fue bien. Fue el día que recuperó la ilusión por tener algo que hacer en aquel complicado 2017.

Astillero se presentó en La Coruña como colista con cuatro puntos tras cuatro regatas, lo que quiere decir que había firmado otros tantos últimos puestos. Con todo, lo peor no era eso, sino que había habido tal baile de puestos en las jornadas previas que Ares, que era penúltimo, tenía ya doce puntos más. Aquello hunde a cualquiera. Sin embargo, los entonces entrenados por Vasile Matei se aferraron a la vida frente a la playa de Riazor, donde firmaron una gran actuación que les permitió terminar novenos.

El balance aún podría haber sido mejor si no llegan a descalificar a Cabo, lo que permitió a Ares sumar un punto más. Con todo, lo importante entonces fue el espaldarazo moral que supuso aquella gran actuación coruñesa. Permitió a los astillerenses confirmarse a sí mismos que aún podían decir muchas cosas en la liga y que podían resultar competitivos. Es algo a lo que dieron continuidad, sobre todo, cada vez que salieron a competir en la mar. Aquel año, anduvieron mucho mejor sobre las olas que sobre escenarios más calmados. Cuanto peor, mejor.

El patrón de la ‘San José’ aquel recordado día en La Coruña fue Iván Gómez. Fue él quien se responsabilizó de la popa de la trainera azul durante toda la temporada porque, además, no había otro patrón. Falta por saber si será él quien guíe a la embarcación cántabra en esta ocasión. En los dos fines de semana ya completados, se ha alternado con el veterano Santi López. El canterano ha salido en aguas interiores (Bilbao y Santander) y el castreño en la mar (Zierbena y Lekeitio). En esta ocasión, toca afrontar una doble jornada sobre las olas, por lo que esta misma dinámica no podrá continuar. La veteranía la tiene el fichado a última hora pero lo cierto es que el campo de regatas lo conoce mejor el astillerense porque ya estuvo allí hace dos años y confirmó saberse desenvolver bien allí. No es descartable que salga un día cada uno.

Lo que parece claro es que Astillero necesita un fin de semana gallego tan bueno como el que tuvo entonces. Ahora ni mucho menos está en una situación tan mala porque no está a doce puntos del penúltimo, sino sólo a dos. Y el décimo, el puesto que concede la salvación directa, está a cuatro. La ‘San José’ ha ocupado el último lugar en tres de las cuatro regatas celebradas hasta la fecha pero ha demostrado ya que puede ser competitiva. Hace dos se llevó a la boca una enorme ración de moral porque no sólo fue novena en La Coruña, sino que al día siguiente en Ares incluso fue sexta aprovechando las mejores condiciones que disfrutaron las dos primeras tandas. De hecho, fue el día que Zierbena ganó la primera bandera ACT de su historia.

Aquel día en casa del gran rival de aquella temporada, el botín fue el menor de lo esperado en un principio porque los cántabros sólo recortaron un punto a los gallegos, pero lo importante fue verles dos días consecutivos por detrás. Aquello ya era una confirmación. Es lo que intentarán repetir los hoy entrenados por Miguel Ángel Ruiz Camus, ya que necesitan convencerse a sí mismos que lo sucedido hace siete días en Santander no fue una excepción, sino que se puede convertir en norma.

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