01.07.2022 |
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Las bazas cántabras de ARC 2

Astillero ha cubierto los huecos dejados por los remeros que ha ido perdiendo durante la pretemporada con cuatro juveniles de Santurtzi e iRC Santoña con tres de Camargo

La ‘San José’ de Astillero intentará estar peleando en la tanda de honor de la ARC 2 a partir del sábado.
La ‘San José’ de Astillero intentará estar peleando en la tanda de honor de la ARC 2 a partir del sábado.
Las bazas cántabras de ARC 2

El pasado fin de semana comenzaron la ARC 1 y la liga ETE y este próximo sábado es el turno de la ARC 2, donde hay otras tres traineras cántabras inscritas. Dos son azules, que son las de Astillero y la de IRC Santoña, y la tercera es roja, que es la de Castreña B. El club de ‘La Marinera’ se ha lanzado este año a recuperar su segunda embarcación, algo que fue una propuesta de la candidatura de Fernando Ruiz que ganó las elecciones el pasado verano. Y ha cumplido porque, tras completar todo el invierno de trabajo, estará en la parrilla de salida a las órdenes de Lolo Gutiérrez, que fue también quien entrenó a los meritorios castreños la última vez que salieron a competir.

La ‘Virgen del Puerto’ es ya un clásico de la ARC 2 pero la ‘San José’ sólo tiene una experiencia en dicha categoría. En aquella ocasión, la afrontó de manera bien diferente a como lo hará este año. Había decidido comenzar desde abajo tras ser expulsada de la ACT y pasarse unos años compitiendo sólo en regatas federativas y privadas. Por fin dio el paso de comenzar desde cero pero lo hizo con una tripulación tan fuerte que no sólo ganó todas las regatas ligueras, sino que incluso se coló en la Bandera de La Concha. A bordo llevaba remeros reputados y con una tremenda experiencia detrás mientras que ahora, tras su descenso del pasado curso, le toca hacer camino con un nutrido grupo de jóvenes remeros.

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La lista de temporada que ha presentado Astillero consta de 25 nombres, que son los mismos que tuvo la de pretemporada que presentó a principios de año. Sin embargo, ha habido cambios. Por el camino se han quedado cinco remeros que no han llegado hasta el final, como son los casos de Samuel Santiestaben, Héctor Rodríguez, José María Moreno, Hugo Gatón y el veterano Sergio Carrión, que comenzó el invierno con la ambición y la motivación de llegar al verano, algo que, una vez más, le ha sido imposible. De nuevo hubo que buscar más brazos y piernas con los que lanzar la ‘San José’ y, una vez que ya habían echado mano de todo lo que les brindaba su propia cantera, echaron la caña en otra diferente.

En concreto, Astillero pidió refuerzos a Santurtzi, club en el que recaló tras la pasada temporada Manu Crespo, el mejor remero que ha surgido de la cantera azul en los últimos años. En concreto, la entidad morada, que está en pleno proceso de reciclaje tras su par de años de vino y rosas, le ha cedido a la ‘San José’ cuatro juveniles. Ambos ganan. Luis Andrés Rioz ‘Tordo’ y José Luis Cruces ‘Garru’, entrenadores azules, consiguieron así más materia prima y mayor competencia mientras que los vizcaínos se garantizaron que alguna de sus mejores promesas crezcan en el seno de un equipo exigente.

El quinto refuerzo logrado durante la primavera y que, en la práctica, viene a suplir la marcha del propio Carrión es la de David Pérez ‘Cires’, que vuelve así a vestir de azul tras unos años alejado de casa. La última vez que había defendido los intereses de la ‘San José’ fue en el 2019 y, tras un año en Pedreña disputando el playoff de ascenso a la ACT y otro en Castro disputando el de la permanencia en la ARC 1, aceptó la propuesta de reforzar el plantel astillerense. Él será uno de los que dote de experiencia a un plantel eminentemente joven donde sólo hay dos remeros entre los 21 y los 30 años, que son Adrián Méndez y Alberto Renero. Es un margen de edad, quizá el más cotizado, que escasea en el remo cántabro. De hecho, IRC Santoña sólo tiene tres y el filial de ‘La Marinera’ cuatro.

Los cambios en la ‘Virgen del Puerto’ entre la lista de pretemporada y la de temporada son similares a los sufridos por Astillero. En su caso, en cada una de ellas presentó 22 nombres y ha habido cuatro cambios entre una y otra. A Sergio Rozadilla, entrenador de la embarcación santoñesa, se le fueron Adrián Aldecoa, Néstor Laza, José Ramón Menezo y Héctor Sánchez. Necesitaba refuerzos para no quedarse con una cuadrilla demasiado escasa y demasiado vulnerable ante cualquier imprevisto. Y si Astillero encontró juveniles con los que ganar material humano para su proyecto en Santurtzi, Santoña lo ha hecho en Camargo.

Desde Punta Parayas han llegado a territorio trasmerano Mel Alegría, Andrés Ricardo Cueto y Jaime Serrano, todos ellos juveniles. También ha cambiado el verde por el azul Rubén Gómez, remero de 27 años que ya estuvo a bordo de la embarcación santoñesa el pasado curso en calidad de cedido. Le gustó la experiencia porque ha decidido repetir. Todos ellos tendrán a su lado a pesos pesados como los hermanos Martínez Prada, Ramón López, José Manuel Fresnedo o el propio Rozadilla. Entre todos, intentarán sacar a la ‘Virgen del Puerto’ de los sótanos clasificatorios a los que se ha visto condenada en los últimos años.

En Castreña B también hay veteranos aunque su principal objetivo es terminar de formar remeros para que estén preparados en el caso de que deban dar el salto. De hecho, los hay que tienen ficha tanto con el equipo de la ARC 1 como con el de la ARC 2. Obviamente, el plantel está repleto de juventud pero se verán arropados por la experiencia de hombres como Jorge Palmiro Cotillo, Rubén Sisniega o el propio Lolo Gutiérrez. La plantilla cuenta con 25 remeros que parten sin obligaciones pero sí con ilusiones.

De los 72 remeros que forman las tres listas de temporada de los clubes cántabros de ARC 2, 21 son juveniles. Sin echar mano de ellos, a buen seguro que los clubes habrían tenido problemas para sacar la trainera al agua. Es algo que pasa en más lugares y, de hecho, por eso durante el invierno se aprobó una normativa más laxa respecto a la participación de los que, en teoría, están en sus últimos años formativos. Sólo habrá limitaciones con los de primer año, que deberán dejar pasar al menos cuatro días entre una regata y otra. Esta nueva situación que dará más libertad para alinear a los juveniles de segundo año se puede convertir en una buena oportunidad para que éstos asomen la cabeza y puedan evolucionar y acumular horas a bordo de la trainera más rápidamente de lo que suele ser habitual. Les toca aprovecharlo.

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