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Attaoui bate el récord de Europa y se queda a un paso del récord del mundo

Attaoui antes de la salida. / RTVE

Mohamed Attaoui firmó una actuación histórica al batir el récord de Europa de los 1.000 metros en el World Indoor Tour Gold de Madrid | Su marca de 2:14.52 hizo vibrar Gallur en una noche que consagra al mediofondo español

La pista del Centro Deportivo Municipal Gallur fue escenario este viernes de una de las actuaciones más memorables del atletismo español reciente. En la cuarta parada del World Indoor Tour Gold, el cántabro Mohamed Attaoui firmó una auténtica exhibición en la prueba de 1.000 metros indoor, deteniendo el crono en 2:14.52, nuevo récord de Europa y tercera mejor marca de la historia bajo techo. Solo 32 centésimas le separaron de la plusmarca mundial que desde 2016 posee el yibutiano Ayanleh Souleiman.

La expectación era máxima desde la previa. Attaoui había avisado de que estaba listo para un gran resultado, y en la pista lo confirmó con creces. «La verdad es que estoy contentísimo. Ha sido algo increíble que nunca había vivido. Desde que entré en la pista la gente comenzó a gritar cuando me nombraron. Estaba súper nervioso, pero venía con muchísimas ganas y sabía que lo tenía en las piernas», confesaba con emoción tras la carrera. El ambiente en Gallur era eléctrico, y el cántabro respondió con una actuación para el recuerdo.

El plan de carrera estaba cuidadosamente diseñado. Dos liebres debían marcarle el camino: primero Alejandro José Matienzo, quien llevaría el ritmo hasta el ecuador de la prueba, y luego el polaco Filip Ostrowski, encargado de mantener la intensidad hasta los 800 metros. Todo funcionó a la perfección… hasta ese punto.

Attaoui rodaba cómodo, con un ritmo estable y sensaciones inmejorables. «La carrera ha sido perfectísima hasta los 800 metros. Iba a un ritmo estable, cómodo, encontrándome bastante fuerte», explicaba. Pero justo entonces, en el instante decisivo, llegó el percance que pudo costarle el récord del mundo: Ostrowski, al entregar el testigo imaginario, no se abrió del todo, obligando al español a adelantar por fuera en una maniobra algo forzada. «Quería pasar por el interior, pero la liebre no se había quitado. Tuve que adelantar por fuera y hacer un cambio algo brusco», detallaba.

Ese ligero frenazo le hizo perder centésimas valiosísimas, que a la postre serían las que le apartaron del registro mundial de 2:14.20. Aun así, Attaoui no se vino abajo y sacó lo mejor de sí en la última vuelta. «A falta de 100 metros me ha costado un poco, pero he aguantado bastante bien, mejor que otras veces», reconocía. Su final fue imponente, pero también confesó que no logró ver las luces que marcan el récord en la pista. «No veía las luces, y a falta de 70 metros pensaba que no tenía a nadie cerca. Si las hubiera visto, habría sacado un poco más de fuerza».

Pese a ello, su marca es estratosférica. Los 2:14.52 de Attaoui mejoran el histórico récord de Europa que desde el año 2000 tenía en su poder Wilson Kipketer (2:14.96). Además, se sitúa como tercera mejor marca de todos los tiempos, solo por detrás del ya mencionado Souleiman y del estadounidense Josh Hoey, quien recientemente firmó un 2:14.48.

En el podio le acompañaron otros dos españoles: Mariano García, segundo con 2:16.40, y Adrián Ben, tercero con 2:16.80. Pero todos los focos apuntaban a Attaoui, que cerró la noche con un mensaje ambicioso: «Estoy muy contento y con muchas ganas de seguir poniéndome retos como este. Me da mucha confianza y motivación para lo que viene».

El cántabro reconocía además que nunca antes se había sentido tan cómodo en la pista cubierta, una superficie que hasta ahora se le resistía: «La pista cubierta siempre me había costado. Pero este año me estoy encontrando genial: el 1.000 de Antequera, el 800 de Nueva York, el 1.000 de hoy… tres carreras, tres marcas personales, y un récord de Europa. Todo esto me da mucha confianza de cara a lo que viene».

Y lo que viene es nada menos que el Campeonato de España indoor, donde Attaoui buscará ganarse una plaza para el próximo Mundial bajo techo, que se celebrará en Nankín del 21 al 23 de marzo. «La semana que viene tengo un 800, y después será preparar el Campeonato de España para ganarme la plaza para el Mundial», avanzaba.

Con esta gesta, Attaoui se consolida como uno de los grandes referentes del mediofondo europeo y se confirma como una de las mayores esperanzas del atletismo español en un año clave. Su progresión en los últimos meses ha sido meteórica, y con solo 22 años, todo apunta a que lo mejor aún está por llegar.

El récord de Gallur no solo sitúa su nombre junto a leyendas como Kipketer o Souleiman, sino que supone un paso adelante definitivo en su carrera. Porque Mohamed Attaoui no solo ha reventado el cronómetro: ha dado un golpe en la mesa, ha emocionado a una afición entregada y ha demostrado que, cuando se sueña a lo grande y se trabaja con convicción, los límites se pueden rozar… o superar.