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El Diario de Cantabria

Astillero sale del pozo

La ‘San José’ fue séptima y empata a puntos con Orio b y Donostiarra b, con los que se jugará la permanencia   

Tras toda la temporada en puestos de descenso, la ‘San José’ salió ayer de los mismos tras ser séptima en Getxo. / j. r.
Tras toda la temporada en puestos de descenso, la ‘San José’ salió ayer de los mismos tras ser séptima en Getxo. / j. r.
Astillero sale del pozo

Los que hacen buena una historia no son los buenos, sino los malos. Si éstos no están a la altura de los primeros, cuesta más identificarse con ellos y, sobre todo, valorar lo que hacen. Por eso de vez en cuando es bueno no ganar. Eso permite valorar mucho más las victorias y, sobre todo, no acomodarse y pensar que todo va a ser un camino de rosas hasta el final. Es peligroso sentirse invencible y por eso quedar ayer tercero en aguas de Getxo le pudo servir a Pedreña para recordar que todavía queda mucho verano y que, sobre todo, queda mucho por hacer. Posiblemente lo sabían bien, pero bueno es recibir un golpe de realidad que les confirme que quienes navegan a su lado también son muy buenos.

Y de manera especial puede tener aspecto positivo si ese punto y aparte a su racha triunfal sucede al mismo tiempo que forma parte de una buena regata que hizo las delicias de los afortunados que pudieron estar presentes en el Puerto Deportivo getxotarra. Hubo alternancias en cabeza, hubo igualdad, suspense, mucha incertidumbre y mejor remo. Nadie podía poner la mano en el fuego por quién se iba a llevar la bandera a falta de apenas cien metros para el final porque nadie se puede fiar de su ojo y mucho menos de su punto de vista. Fue conforme se fueron acercando las traineras cuando éstas empezaron a sacar a todos de dudas. Ganó Deusto. El día que San Pedro por fin superó al líder, apareció la ‘Tomatera’ en escena prácticamente por sorpresa.

Lo bueno es que el mismo día que el balance cántabro se pudo desequilibrar por no ver ganar a Pedreña, aparecieron Camargo y Astillero para dejar un regusto dulce. El primero recuperó sensaciones y, sobre todo, el segundo se vio, por vez primera, fuera de los puestos de descenso. Marcó el séptimo mejor tiempo y le sacó dos puntos a Orio B y tres a Donostiarra B. El resultado fue que los tres están empatados en la clasificación. Con Getxo desterrado, de todos ellos se librarán dos y se condenará uno. Tienen la mitad del calendario para repartirse los papeles. Ellos sabrán.

La liga llevó ayer a las embarcaciones a un escenario con seis calles, lo que ya de por sí tenía una dosis de trampa que librar. Para minimizar ésta, crearon otra al reducir los espacios, ya que el ancho del campo de regatas no parecía mucho mayor del que suele tener uno a cuatro calles. Con todo, no hubo problemas en esta categoría en las entradas y salidas de las ciabogas y los jueces sólo tuvieron que trabajar en el segundo largo que firmaron Pedreña y San Pedro. Nada más concluir la primera maniobra, ambos se acercaron mucho y la zodiac de los hombres de blanco se hizo fuerte entre ellas para que no hubiera problemas. Para ese momento, la trainera morada ya estaba por delante de la negra. Era una imagen que no había acostumbrado a dar la competición este verano.

Los dos grandes favoritos para la victoria y los dos grandes dominadores de la temporada bogaron en las calles exteriores. En la tres no remó nadie porque era la del ausente Getaria y dio la impresión de que la organización había dejado que la ‘Libia’ y la ‘Pedreñera’ se la jugaran allí a lo lejos y sin molestar a nadie. Parecía que Deusto, San Juan y Arkote, los que completaron la tanda de honor, estuvieran a otras historias, pero saltó la sorpresa.

La tarde se presentó con un constante viento que fue amainando pero que se hizo notar. Beneficiaba a las embarcaciones en los largos de vuelta y las entorpecía en los de ida. La marea llevaba la misma dirección que él y eso potenció el peligro de las ciabogas. Y quien lo pagó fue Zumaia en el primer acto. La ‘Telmo Deun’ daba la impresión de ser la única que mantenía el sorprendente ritmo de Astillero pero se descontroló en el segundo giro. Se fue lejos de la boya y perdió todas sus opciones de dar guerra porque cuando inició el tercer largo, la embarcación azul ya se había ido y Camargo se le había echado encima.

Fue una bonita tanda. Ambas lo fueron. Por tanto, fue una gran regata la vista ayer en Getxo. A Astillero y a Camargo les tocaron calles centrales y ambos giraron prácticamente al unísono por vez primera amenazando con comandar la prueba. Sin embargo, los primeros metros de ese segundo parcial de la ‘Virgen del Carmen’ no fueron nada buenos. Se quedó bloqueada y sin ritmo. Perdió su remada y, para cuando se quiso dar cuenta, ya estaba por detrás de Astillero y de Zumaia. Los azules eran quienes ponían el ritmo viendo por detrás en todo momento a sus grandes rivales, que eran los dos filiales de la categoría. Sólo con eso, la tarde ya podía resultar positiva, pero querían más. Se vieron, de pronto, ante la posibilidad de dar un golpe de mano y cambiar de manera brusca un guión que pintaba muy mal hace menos de un mes. La ‘San José’ ha librado su mal momento y desde que tocara fondo en la penúltima regata liguera de julio no ha hecho más que evolucionar.

Lo bueno fue que a Astillero no le pudo la presión por verse delante y sentir el aliento del resto detrás. Aguantó el tercer largo en cabeza pero Camargo, como si hubiera aprendido la lección de lo que le había sucedido en el segundo, firmó un buen largo final demostrando tener dentro una capacidad de reacción que pretende extrapolar a la propia temporada. Después de dos jornadas con más dudas que certezas, pretende sacar a relucir de nuevo su mejor versión. Da la sensación de que Astillero se ha convertido en su sombra y eso puede ser una mala noticia para ellos pero una buena para los azules. Ambos vienen firmando apretados duelos y el de ayer se resolvió sólo por tres segundos impidiendo así a los de Javi Pérez dejar incluso por detrás a sus grandes rivales en la pelea por la pura y cruda supervivencia.

Pedreña está en otra liga y lo sabe. Las caras que muestra su expedición antes y después de las regatas no tienen nada que ver con las de años anteriores. Y es normal. Han sufrido mucho y ahora les toca disfrutar. Ayer pudieron confirmar que tienen a su lado a buenos rivales a los que ha mantenido a raya hasta la fecha. Venía de ganar con gran autoridad en Getaria y Joseba Fernández apostó por introducir cuatro cambios a su tripulación: Carlos Iriondo ocupó la proa en detrimento de Roberto Labrada; Luis López ocupó el puesto que había ocupado Marcos Peña el sábado en estribor y Pablo Hernando y Sergio Alonso entraron por Carlos García y Sergio Enrique Rodríguez en babor. La trainera salió, como siempre, con intención ganadora, pero cuando giró por vez primera, llevaba cinco segundos de retraso respecto a la ‘Libia’. Iba a haber que apretar. Iba a haber que reaccionar.

Y dicha reacción llegó en el tercer largo, el más difícil, en el que más se lucen los tipos duros que tienen las ideas claras. La ‘Pedreñera’ lo comenzó en tercer lugar y lo terminó antes que nadie. Ahí se vio bien que esa calle uno por la que viajaba Deusto costaba más recorrerla en los largos de ida mientras que parecía más cómoda en los de vuelta. Y el balance final resultaba positivo. La ‘Tomatera’ cambió de dirección por última vez por detrás de sus dos rivales en la lucha por la bandera pero sabía que aquello no significaba nada, que todo estaba por decidir y que resultaba estúpido adelantar acontecimientos y sacar conclusiones precipitadas.

El aficionado salivaba al ver empezar los metros finales a tres traineras navegando prácticamente a la par. Había mucho que decir. Daba la impresión de que la ‘Pedreñera’ avanzaba de manera más rígida que la ‘Libia’, que se tambaleaba más por esa ola de viento que era más aprovechable de lo que parecía. La trainera negra iba a más y eso siempre supone un punto a favor a la hora de la verdad, pero pronto vio cómo su vecino de calle iba volviendo a poner las cosas en su sitio. Disfrutó más volviendo pero el motor no le dio para superar a Deusto, que parecía que no le sobraba nada pero que terminó cruzando la meta con distancia como para disfrutarlo. La fiesta comenzó en cuanto cruzaron la meta. Puños arriba. Eran los segundos de la tarde porque los primeros se habían visto a bordo de la ‘San José’. Los remeros de Astillero ni siquiera habían ganado su tanda, pero eran bien conscientes de que habían hecho algo muy importante.

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