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El Diario de Cantabria

REMO

Astillero se mete en problemas

  • Volvió a ser último en Hondarribia, donde ganó Orio  
  • El último puesto se ha acercado a dos puntos y el décimo se ha escapado  
  • El tercer largo sentenció ayer a la ‘San José’
La ‘San José’ de Astillero, ayer en aguas de Hondarribia. / aitor arrizabalaga / Eusko Label Liga
La ‘San José’ de Astillero, ayer en aguas de Hondarribia. / aitor arrizabalaga / Eusko Label Liga
Astillero se mete en problemas

Hay veces en las que es mejor no cambiar la página del calendario, quedarse en el lugar donde has sido feliz y hacer lo posible por no moverse de allí. Lo malo es que es imposible. El tiempo avanza, las regatas se suceden y el verano se dirige hacia el final del mismo modo que después lo harán el otoño y el invierno. Muchas cosas tienen solución, pero no así el paso de las horas. Nadie controla las manijas del reloj y el maldito mes de agosto ha llegado para acabar con los sueños húmedos de Astillero. El sábado por la mañana se veía con opciones de conseguir incluso la salvación directa pero ahora reza por quedarse como está. Es decir, por jugársela a cara y cruz en una playoff en el que el año pasado estuvo a punto de echar toda la temporada por tierra.

Fue un mal fin de semana para la ‘San José’. Llegó a cuatro puntos de Lekittarra y ya está a ocho. Llegó con otros tantos de renta sobre San Pedro y ya sólo tiene dos. El culo empieza a quemar. Quedan sólo cuatro regatas por delante en la que no sólo habrá que remar mucho y bien, sino también saber manejar los nervios y la presión que se subirán a bordo sí o sí. Lo cierto es que el bote cántabro ya demostró el pasado año su capacidad para salir bien de los momentos complicados y preocupantes. Lo hizo en el mismo playoff y también en una fase del calendario en la que vio discutida su hegemonía en la categoría. Ahora ha sucedido algo similar. Parecía tener bajo control al menos a su gran rival guipuzcoano y se le ha subido a las barbas.

Ayer al menos peleó de igual a igual con la ‘Libia’. Algo es algo. Es una evolución respecto a lo sucedido el día anterior, cuando Astillero vio desde la distancia la pugna por lo que de verdad importaba. Se mantuvo tres largos intentando llegar a ellos pero sin conseguirlo. Ayer vio partir a Lekittarra y Kaiku pero al menos cogió la estela de San Pedro. Algo era algo. Mal menor. El duelo fue de igual a igual durante la primera mitad de la regata pero después se fue todo al traste. Otra vez. Como si la embarcación azul hubiera vaciado el depósito de gasolina tras cruzar el ecuador de la regata.

Ambos habían completado prácticamente a la par el primer largo. De hecho, los tiempos incluso dieron un segundo de renta a los cántabros respecto a los guipuzcoanos. La cosa parecía ir bien. Sin embargo, el cambio de rumbo no le sentó del todo bien a Astillero. Aunque había girado con unas centésimas de renta, en poco tiempo se vio casi cuatro segundos por detrás. Todo pasó en apenas cuatrocientos metros. Algo raro había sucedido ahí. Lo bueno fue que la reacción de los entrenados por Miguel Ángel Ruiz Camus fue buena y, una vez que tocó remar ya en paralelo al rompeolas, consiguieron remontar hasta marcar el mismo tiempo que San Pedro en el segundo giro. Tocaba comenzar de nuevo, pero lo que quedaba por delante fue todo un calvario. Lo fue sobre todo el tercer largo. Fue una tortura tanto física como moral. El remo comienza a quemar y aparece el miedo en escena. Y no es fácil manejarlo.

Lo peor, aunque ya se puede afirmar que da igual, es que Lekittarra incluso sumó un punto más de lo habitual porque le ganó su particular duelo a Kaiku gracias a que los de Sestao tuvieron problemas en la última maniobra, a la que entraron cinco segundos por delante para salir uno por detrás. Tras lo sucedido este fin de semana, ya se puede decir que la pugna es entre dos: uno descenderá directamente y otro promocionará.

Por delante, Orio recuperó la senda de la victoria dominando con autoridad su tanda pero temiendo que el tiempo de Urdaibai fuera inalcanzable. Durante toda la regata lo tuvo controlado, pero el GPS comenzó a marcar una remontada peligrosa en el último largo. De hecho, pasó de una ventaja de quince segundos a otra de poco más de cuatro. Tuvieron que apretar de lo lindo los aguiluchos pero se llevaron el triunfo en una jornada en la que tanto en la primera tanda como en la tercera la clasificación coincidió con el orden de las calles. Algunos dirán que es casualidad y otros que es causalidad.

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