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El Diario de Cantabria

BOXEO

«AHORA SOMOS MÁS PROFESIONALES»

  • Sergio García inicia la semana de su tercera defensa del Campeonato de Europa «mejor que nunca» y con la báscula controlada
  • Es consciente de que para medirse a Erickson Lubin en el 2020 ha de ganar el sábado a El Massoudi
Sergio ‘El Niño’ García, recogiendo sus guantes en el Kronk. / Cubero
Sergio ‘El Niño’ García, recogiendo sus guantes en el Kronk. / Cubero
«AHORA SOMOS MÁS PROFESIONALES»

Ya es semana de combate. Y no es una semana como las demás. Ni siquiera una semana de entrenamiento como las de los últimos meses porque, como suelen decir los boxeadores, a estas alturas el trabajo ya está hecho. Lo que no se haya preparado a estas alturas de la película, ya no se va a preparar. En estos últimos días todo va dirigido a cumplir con la báscula, a ponerse mucha ropa encima para secarse y a llegar de la mejor manera posible a la hora de la verdad. Ésta será el próximo sábado por la noche. Para entonces, el Vicente Trueba estará esperando con un ruido atronador a su gran estrella, al vecino del pueblo que quiere conseguir su cuarto entorchado continental. Si proclamarse campeón de Europa hace algo más de un año ya resultó histórico, uno se queda sin adjetivos para definir lo que sería conseguirlo por cuarta vez.

La motivación es máxima. Siempre lo es. Más aún, cuando el combate es en casa. Esto último suma responsabilidad a la mochila de Sergio García porque saldrá al ring sabiendo que ahí al lado habrá miles de personas gritando por mantener vivo el sueño. Y él no quiere defraudarles. Cuando peleó en Londres, todo era a priori más complicado porque había diez mil personas señalándole a él como el malo de la película. Entonces, aunque el tesoro en juego era el mismo que el que habrá el sábado, tenía un poco menos que perder. Allí el objetivo era callarles a todos para que reinara el silencio mientras que en el Vicente Trueba pasa a ser lo contrario. Tanto él como su entrenador Víctor Iglesias son conscientes de que han convertido el vetusto pabellón torrelaveguense en una «bombonera» cada vez que el púgil sale a escena. Y el sábado no será una excepción. No debería serlo.

Preguntar al campeón de Europa qué tal llega al combate resulta casi sonrojante, pero hay que hacerlo. El profesionalismo y la seriedad con la que el boxeador y su entrenador se toman la aventura que iniciaron hace más de diez años no se ha reducido conforme han ido dando pasos, sino que ha aumentado. ‘El Niño’ sigue instalado en el súper welter desde el primer día que empezó, es su peso y, hasta la fecha, es capaz de cumplir con la báscula sin prisas de última hora. Y así se ahorra uno muchos disgustos convertidos en bruscos cambios de humor si uno teme no llegar a tiempo. No es el caso de Sergio García, que asegura llegar a su cita con Fouad El Massoudi «al cien por cien tanto física como mentalmente». No se puede pedir más porque los dos aspectos son importantes.

Quien ha seguido la carrera de ‘El Niño’ de cerca le ha visto crecer y sumar cada vez más cosas a su boxeo. Por eso es normal que él se vea cada vez mejor y que, por consiguiente, se vea «mejor que nunca» para afrontar el duelo del próximo sábado. «Cada pelea vamos mejorando y cada vez me siento más profesional», confiesa el campeón torrelaveguense en el vídeo de promoción de la velada que, como siempre, ha corrido a cargo de Vendaje duro. Ahí se ve al púgil en buena forma, con buen ánimo y, como él mismo dice, «muy fino y cerca ya del peso».

Son ya muchos los años que lleva Sergio García al pie del cañón. En un principio, las cosas no fueron todo lo rápidas que a él le hubiera gustado pero, a partir de la oportunidad que supuso su contundente victoria ante Chaca, todo ha ido un poco más deprisa. Tampoco se ha acelerado tanto como quizá le habría gustado, pero al menos se ha encontrado delante con serios retos que él ha ido superando. Ya nadie duda de sus virtudes y el único debate está en conocer dónde está su techo. Primero se le quedó pequeña España y empieza a suceder lo propio con Europa, ya que no resultó sencillo encontrar un rival que se atreviera a medirse a él en Torrelavega. Al final, aceptó el reto el actual campeón francés del peso, que llegará al Vicente Trueba con un hambre insaciable y con ganas de convertir la tremenda dinámica que ha mantenido en sus tres últimos combates para dar el gran salto de calidad que tanto lleva esperando.

El campeón le espera tranquilo. Nunca ha sido un tipo nervioso y menos lo va a ser ahora, cuando está sentado en el cetro. Echa la vista atrás y ve cómo ahora, tanto él como su equipo encabezado por Víctor Iglesias, son «más profesionales en el sentido de llevar bien el peso, de las recuperaciones o los descansos durante la etapa de entrenamientos». Sergio García comenzó en esto del boxeo casi sin querer y por mantenerse en forma. Fue su entrenador y mentor quien vio en él aptitudes que, a partir de ahí, fue puliendo y trabajando. Y comenzaron ambos el camino. Un camino que, como recuerda el púgil cántabro, «al principio te dejaba a expensas de ver lo que podía deparar la carrera». Todo eran incógnitas por desentrañar y sueños que cumplir. ¿Hasta dónde llegaríamos? Por ahora, ya han alcanzado la cima del continente. «Ahora ya te ves más afincado y por eso somos más profesionales en todos los sentidos», insiste. El camino de baldosas amarillas está bien marcado. Saben a dónde van.

Y el camino a corto plazo ya se lo saben en el Kronk de memoria. Primero toca retener el título el próximo sábado y después esperar noticias de Estados Unidos, donde ha de esperarles Erickson Lubin para disputar una eliminatoria mundialista que ya ha ordenado el Consejo Mundial de Boxeo (WBC). Este combate, para el que se han sentido receptivos en territorio americano, se disputará dónde y cuándo la promotora americana quiera. ‘El Niño’ confía que sea en la primera mitad del próximo año pero, en el caso de que se alargara la empresa, mantendría la hoja de ruta europea y defendería el título contra el aspirante oficial, que es el francés Dylan Charrat. Con todo, para llegar a todos esos episodios, antes hay que superar el del sábado. Y el hecho de que, precisamente, por fin se haya vislumbrado un futuro que permita dar otro paso hacia arriba hace todavía más importante la defensa contra El Massoudi. Porque no se puede fallar. «Para dar el siguiente paso hay que dar este», recuerda Sergio García. Por eso tiene bien interiorizado que no se puede «confiar en ningún momento» y que ha de mantenerse, como siempre hace, fiel a la estrategia diseñada por su entrenador.

Sparrings de lujo. Lo que no le faltan a Sergio García son boxeadores de calidad con los que guantear. En esta ocasión tan poco. Durante toda esta fase de preparación y puesta a punto, se ha visto las caras con Jorge Fortea antes de que éste disputara su propia eliminatoria mundialista en el MGM de Las Vegas dentro de la velada del Canelo - Kovalev; con su buen amigo Kerman Lejarraga, que volvió al ring el pasado sábado (KO en el primero) tras confirmar su salto al súperwelter, mismo peso que ‘El Niño’; con Sergio ‘El kaiser’ Fernández o con Johnny Viña, que ha sido el último en pasar por vicaría porque él mismo está preparando el asalto al Campeonato de España del superwelter. «Para mí, son esparrings de lujo para los que sólo tengo agradecimiento porque, en el fondo, nos damos un apoyo mutuo», explica el campeón cántabro.

Asume Sergio García que cada combate es más importante que el anterior. Sobre todo, porque éste último ya ha pasado. Lo que está claro es que el del próximo sábado vale doble porque «si no ganas, a buen seguro que pondrían problemas para hacer el combate con Lubin el próximo año». De este modo, no es baladí asegurar que el enfrentamiento con El Massoudi tiene una transcendencia especial. Sobre todo, para hacer bueno esa puerta que parece haberse abierto y poder atacar el 2020 con la posibilidad de que signifique «otro gran cambio» en su carrera que le permita escalar «otro escalón más». Todo «poco a poco» y sin prisa. Nunca la ha tenido Sergio García porque el tiempo se lo ha permitido. Pero tampoco quiere pararse. «Hay que ir consiguiendo cada vez más retos».

La venta de entradas avanza a buen ritmo. Va por buen camino y es fácil intuir que puede haber un lleno en el Vicente Trueba. Para Sergio García es importante más allá de la responsabilidad que supone. Esa es la parte negativa, pero la pone en la balanza junto a la positiva y el resultado es favorable: «Estar en casa y sentirte arropado no tiene precio. Salir al pabellón y verlo repleto de gente y de muchas caras conocidas... Sin el apoyo de todos esos aficionados no sería posible este tipo de eventos y por eso sólo podemos estar agradecidos de que estén volcados con nosotros». 

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