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El Diario de Cantabria

REMO

Adiós al farolillo rojo

  • La ‘San José, que completó una buena regata en Castro Urdiales, fue novena superando a Ondarroa, San Pedro Y Kaiku  
  • Los cántabros aventajan en dos puntos a San Pedro en la clasificación generaL de la liga ACT
La trainera de Astillero, ayer en aguas de Castro. / R. G.
La trainera de Astillero, ayer en aguas de Castro. / R. G.
Adiós al farolillo rojo

 Hacía mucho que no sucedía. Desde el 2016 con la excepción del 2018, cuando ni siquiera pudo formar parte de la mejor liga de traineras por haber perdido su sitio en ella. La trainera azul ha salido a la luz, ha sumado una buena colección de puntos en las últimas cuatro regatas y ha confirmado que, a día de hoy, tiene más motor que San Pedro, al que le ha traspasado el farolillo rojo. Mejor así. No lo quiere para nada porque quema demasiado. Ahora el siguiente objetivo es dar alcance a Lekittarra para huir del playoff, pero eso se antoja más complicado. Los vizcaínos no están lejos, pero aún están por delante. De hecho, el sábado por la mañana estaban a cuatro puntos y ahora están a siete. Ha sido un buen fin de semana para los cántabros, pero también para los de la provincia vecina.

La ‘San José’ marcó ayer el noveno mejor tiempo. La regata estuvo tan igualada que si hubiera tardado sólo tres segundos más en acabar el trabajo, habría sido penúltimo. En cambio, si hubiera empleado otros tantos menos, habría terminado séptimo. El éxito y la decepción en sólo media docena de segundos. Astillero se quedó justo en medio, en el ecuador, y le sirvió para asestar un duro golpe a la ‘Libia’ pero también para seguir viendo la popa de Lekittarra. 

Cuando la primera tanda terminó, la diferencia entre azules y morados era de sólo tres segundos. Parecía poco probable que se pudiera colar alguien entre los dos, pero lo hizo Ondarroa, que fue tercero en el segundo acto. Y aquello permitió a los entrenados por Miguel Ángel Ruiz Camus no sólo marcharse de Castro abandonando el último puesto, sino poniendo incluso tierra de por medio. El primer gran objetivo se ha cumplido y ahora queda ir a por el segundo. Parece haber margen de mejora para conseguirlo.

La regata se disputó en Castro, en el que presume de ser el mejor campo de regatas del Cantábrico. Sin embargo, se disputó a contrarreloj. Una chapuza. Una decepción para los muchos aficionados procedentes de numerosos puntos del País Vasco e incluso de Galicia que habían hecho el esfuerzo de desplazarse porque Brazomar siempre merece la pena. Es un lugar idóneo para disfrutar del remo, pero ayer se tuvieron que tragar una contrarreloj que, además, fue por la calle tres. Ni siquiera pudieron ver de cerca a sus remeros. Aquello deslució el espectáculo y generó ciertos momentos de tensión y polémica con muchos de esos seguidores que no entendían cómo podían seguir sucediendo este tipo de cosas.

Nunca un calentamiento duró tanto porque las embarcaciones masculinas comenzaron su regata más de una hora después del horario previsto. Aquello fue un castigo del que salió tremendamente beneficiado Zierbena, que se llevó su primera bandera de la temporada. Había estado cerca el día anterior y venía marcando una cierta regularidad en las siete regatas anteriores, pero le faltaba asestar el golpe definitivo como, por ejemplo, ya había hecho Santurtzi quince días antes. Ayer fue el turno de los ‘galipos’, que marcaron las mejores referencias desde el primer largo y no permitieron que nadie se acercara a las mismas. Ganaron con casi siete segundos de renta dejando bien claro que las emociones fuertes en el presente verano están, sobre todo, en la primera tanda, en la que está Astillero jugándose la vida con dos rivales que no permiten que nadie se sienta mucho mejor que nadie.

La primera tanda es la nueva tanda de honor. No hay bandera en juego, pero sí una cosa mucho más importante: la pura supervivencia. No hay nadie descartado de antemano como ha habido otros años y eso quedó inmejorablemente demostrado ayer. La prueba no fue en línea, cuando la referencia visual hace más fácil que todos avancen en un pañuelo, pero la igualdad fue tremenda hasta el largo final. Las referencias que marcaron los protagonistas de ese primer capítulo de la mañana avanzaron metidas en un pañuelo y con diferencias de apenas unas centésimas. Todo quedó a expensas de lo que sucediera en el largo final y ahí, como ya sucediera el día anterior en San Sebastián, Astillero no estuvo tan rápido como Cabo y Lekittarra. Le quedan un par de caballos a su motor para meterse en esa pelea de la que parecían descartados los gallegos pero en la que se han visto embarrados este fin de semana. A pesar de ello, gracias a la penosa regata que firmó ayer Kaiku, lastrado por un momento de descontrol que tuvo en el segundo largo, los gallegos siguen muy vivos en la pugna por subir a la segunda tanda, ya que hay un triple empate entre el noveno, el octavo y el séptimo. 

Astillero fue el más rápido en el primer largo. Salió con potencia y librando unas olas que, sobre todo al abandonar la protección de solarium, entorpecían enormemente la boga. Eran olas de viento, sucias y que golpeaban las embarcaciones con un continuo sube y baja que convertía los largos de ida en una férrea guerra por, sobre todo, no embarcar demasiada agua. Como el día anterior en La Concha, no fue nada sencillo gobernar el bote y el encargado de hacerlo en la ‘San José’ volvió a ser Iván Gómez, al que le han tocado las dos regatas más complejas. Y las ha librado presumiendo, sobre todo, de unas ciabogas que han permitido a su equipo ganar tiempo respecto a sus contrincantes.

Nadie igualó el tiempo de Astillero en el primer largo. Ni siquiera Ondarroa y Kaiku en el segundo acto. Como el día anterior a esas horas, olía a gran botín, pero si algo aprendieron en San Sebastián los azules es a no vender la piel del oso antes de cazarla. Sobre todo, hay que mirar bien dónde se pisa para no tropezar e impedir que se caiga y se rompa el cántaro de leche. Sólo así se pueden hacer cuentas. Hay que dejarlas para el final y por eso los astillerenses siguieron centrados en una pugna que no pudo ser más igualada. Cuando los cuatro protagonistas de ese primer capítulo de la prueba cruzaron el ecuador, todos menos San Pedro marcaron 10.52. Y los de morado sólo pasaron un segundo más tarde. Aquello estaba tan caliente que ardía. Uno se imaginaba la batalla que se habría librado de haber tenido la posibilidad de remar todos al mismo tiempo.

La información que trasladó el GPS durante el tercer largo ya comenzó a preocupar. Cabo y Lekittarra avanzaban a mayor velocidad y eso no era bueno. Menos aún, cuando, al acercarse la ‘San José’ a la tercera maniobra, quedó cantado que su referencia era idéntica a la de la ‘Liba’. Mala cosa. El objetivo era estar con los de delante, no con el de atrás. Sin embargo, todo estaba aún por resolverse ya que el tiempo de los vizcaínos también fue prácticamente idéntico al de guipuzcoanos y cántabros. Sólo los gallegos parecían irse a por todo. Y era normal. Era lo que tenía que pasar.

El GPS nunca llegó a romper la regata, pero sí fue remarcando las posiciones en ese largo final. Se mantuvo el orden establecido, el mismo que reflejaba la clasificación general. Cada uno, en su sitio. Cuando Astillero estaba en plena champa final, parecía claro que iba a mejorar el tiempo de San Pedro. Y lo hizo. Cuando Cabo cambió el ritmo, había pocas dudas de que iba a superar a Astillero. Y lo hizo. Y cuando se veía llegar a Lekittarra, que fue quien cerró la tanda al haber sido más rápido que la trainera roja el día anterior, todos sabían que no iban a alcanzar a los gallegos. Y lo hicieron. Los cuatro estuvieron en seis segundos y a todos ellos aún habría que sumar a Ondarroa, que en ese momento aún no lo sabía, pero su regata se había disputado en esa primera tanda.

Los azules se fueron con el buen sabor de boca que deja haber dejado atrás a San Pedro y haberle sacado incluso un punto extra por la ayuda de los ondarrutarras. De haber espabilado Kaiku, quizá habría habido más premio, pero los de Sestao ayer se borraron. Quedaron a casi un minuto de los ganadores de su tanda, ya que Hondarribia estuvo a punto de doblarles. Ya antes de la última maniobra estaban muy cerca y, durante todo el segundo largo, ambos avanzaron casi pegados. Quizá la ‘Ama Guadalupekoa’ perdió unos segundos por sufrir esa molestia, pero no fueron definitivos porque Orio, que fue quien le antecedió en la clasificación, fue doce segundos más rápido. Está claro que no fue el fin de semana de Hondarribia. Sí lo fue de Astillero, pero también de Lekittarra.

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