“Trump y Pahlavi son ahora las únicas esperanzas para Irán”

Morticia, el rostro viral de la revolución iraní: “Ya no tenemos miedo”

Desde el exilio en Canadá, Morticia alza su voz contra el régimen iraní: “He sido perseguida desde los 17 años”
La joven que quemó la foto del ayatolá denuncia al feminismo occidental: “Nos dejaron solas”

Se hace llamar Morticia en la red social X, pero su imagen ya ha dado la vuelta al mundo: una joven encendiendo un cigarrillo con la foto ardiendo del ayatolá Jamenei. Para muchos, un gesto de rebeldía viral; para el régimen iraní, una provocación imperdonable. Y para ella, un acto de libertad. Hoy, esta mujer de 23 años, refugiada en Canadá, rompe su silencio en una entrevista exclusiva concedida a THE OBJECTIVE y reproducida por ALERTA Internacional.

Un símbolo involuntario de la revolución iraní

Desde el exilio, Morticia se ha convertido en un símbolo de la nueva ola de protestas en Irán, que en 2026 ya no pueden calificarse como simples manifestaciones, sino como una verdadera revolución. Su imagen ha sido compartida por celebridades como J.K. Rowling, quien denunció la hipocresía de quienes callan ante la represión de las mujeres iraníes.

El coste de la libertad

En sus palabras, «he vivido amenazada desde los 17 años». Fue detenida por primera vez durante las protestas del Noviembre Sangriento de 2019. A partir de ahí, golpizas, torturas y vigilancia marcaron su vida. Finalmente huyó del país tras ser arrestada nuevamente por oponerse al hiyab obligatorio y celebrar la muerte del presidente Raisi.

Ya en Canadá, siguió recibiendo amenazas. «Estoy acostumbrada», dice. Pero su voz no ha dejado de alzarse. Hoy, asegura que el movimiento ha superado la barrera del miedo: «Esto ya no es una protesta. Es una revolución».

De perseguida a activista

Morticia se declara feminista radical y ha roto con la fe islámica tras comprobar en carne propia la brutalidad del régimen. Su evolución la llevó también a respaldar al príncipe Reza Pahlavi, heredero del último shah, como alternativa democrática.

«Antes no lo apoyaba, pero ahora veo que está dispuesto a actuar y a liderar», afirma. Su respaldo a Donald Trump también es claro: «Su ayuda sería útil para frenar la represión».

Un mensaje a Occidente: basta de hipocresía

Morticia lanza una crítica frontal al feminismo occidental y a la izquierda global, que según ella han ignorado a las mujeres iraníes por miedo a ser tachadas de islamófobas. «La historia no olvidará esa vergüenza», sentencia.

Frente al apagón digital que asfixia la información dentro de Irán, pide a los exiliados que mantengan viva la llama: «Si el régimen hubiera aplastado la revuelta, ya habría restablecido internet».

El legado de Mahsa Amini

Para Morticia, todo cambió tras la muerte de Mahsa Amini. La brutalidad contra mujeres como Nika Shahkarami terminó de abrir los ojos a millones de jóvenes iraníes. Hoy, las mujeres ya no temen a la policía de la moral. Luchan. Y lo hacen en nombre de todas.