Los murciélagos toman Madrid
La presencia de murciélagos en Madrid aumenta en función de la superficie de zonas verdes. Así lo concluye un estudio del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), realizado en colaboración con especialistas en quirópteros y publicado en la revista Urban Ecosystems.
La investigación, desarrollada en la capital y en los 26 municipios de su área metropolitana, confirma una relación directa entre vegetación urbana y actividad de murciélagos. Cuanta mayor cobertura vegetal, mayor número de especies detectadas y mayor actividad registrada.
«Además de su valor ecológico, la presencia de murciélagos aporta beneficios directos para las personas: al alimentarse de insectos, contribuyen al control natural de plagas y ayudan a limitar la propagación de vectores de enfermedades, como los mosquitos transmisores del virus del Nilo Occidental», destacan los autores.
El trabajo concluye que «dedicar alrededor del 40 % del suelo urbano a espacios verdes (como parques, plazas ajardinadas o avenidas arboladas) permite que distintas especies encuentren refugio y alimento suficientes para establecerse en un entorno fuertemente transformado por la actividad humana».
Para recopilar los datos, el equipo instaló 77 grabadoras de ultrasonidos en distintos puntos del área metropolitana durante junio y julio de 2023. Estos dispositivos registraron los sonidos emitidos por los murciélagos, lo que permitió identificar especies y medir su actividad. Posteriormente, los resultados acústicos se cruzaron con mapas de vegetación mediante análisis estadísticos.
Las zonas con mayor vegetación presentaron tanto más especies como una actividad significativamente superior. En Madrid y su entorno, la especie más abundante es el murciélago montañero (Hypsugo savii).
El estudio subraya la relevancia de incorporar criterios ecológicos en la planificación urbana y señala que el umbral del 40 % de cobertura vegetal puede servir de referencia para la toma de decisiones administrativas.
En paralelo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que cada persona disponga de un espacio verde de al menos 5.000 metros cuadrados a menos de 300 metros de su domicilio.
Los investigadores recuerdan que los espacios verdes contribuyen a reducir el estrés, mejorar la salud mental, mitigar la contaminación y disminuir el efecto isla de calor. Un árbol adulto puede absorber hasta 150 kilogramos de dióxido de carbono al año, además de capturar otros contaminantes atmosféricos.
En este contexto, el Ayuntamiento de Madrid impulsa la transformación del paseo de Extremadura en el Paseo Verde del Suroeste. Según detalla el consistorio, «El paseo de Extremadura se transformará en el Paseo Verde del Suroeste, un gran eje peatonal que conectará en superficie los barrios del distrito de Latina, Lucero, Aluche y Las Águilas, con los de Campamento y Casa de Campo (este último perteneciente a Moncloa-Aravaca), separados desde 1968 por el asfalto que diariamente atraviesan 80.000 vehículos».
Además, «los vehículos en superficie se reducirán en un 90% y también las emisiones contaminantes». El proyecto incluye un carril bici bidireccional de 3,5 kilómetros que enlazará con Madrid Río.