Un estudio documenta el canibalismo en serpientes

Un estudio analiza 503 casos de canibalismo entre serpientes y confirma el comportamiento en 207 especies registradas en distintos países. / EP

La idea de que dos animales de la misma especie actúen como aliados resulta habitual. Sin embargo, los especialistas señalan que en el caso de las serpientes la situación puede ser diferente.

El estudio Occurrence and evolution of cannibal behaviour in extant snakes, dirigido por la investigadora Bruna B. Falcão, indica que numerosas serpientes consumen individuos de su propia especie y que este comportamiento se produce en más circunstancias de las que se habían documentado hasta ahora.

Un equipo de investigadores de Brasil analizó 503 episodios de canibalismo registrados en serpientes de todo el mundo. El trabajo, publicado en la revista científica Biological Reviews, recopila datos científicos reunidos durante más de un siglo y confirma que este comportamiento se presenta en al menos 207 especies.

La investigación fue dirigida por Bruna B. Falcão, de la Universidad de São Paulo, junto con otros especialistas. Para elaborar el estudio, el equipo revisó cerca de 300 publicaciones científicas, entre artículos académicos, notas de campo y registros zoológicos en los que se describían serpientes alimentándose de individuos de su misma especie.

Los investigadores identificaron casos en 15 familias de serpientes. Tres concentran la mayor parte de los episodios: Colubridae, Viperidae y Elapidae. Las colúbridas, la familia más numerosa, representan aproximadamente el 29 % de los registros de canibalismo recopilados.

Los datos también muestran que este comportamiento está presente en la mayoría de regiones donde habitan serpientes. El estudio localizó casos en 55 países, con mayor número de registros en Estados Unidos, Australia, Brasil e India.

Tipos de canibalismo entre serpientes

El análisis también identifica distintas formas en las que se produce este comportamiento. En algunos casos, las serpientes devoran a rivales durante enfrentamientos entre machos. En otros, atacan a individuos jóvenes de su misma especie.

El estudio también recoge episodios menos frecuentes en los que una hembra consume a un macho durante el apareamiento. Los registros de este tipo de comportamiento se han observado principalmente en boas.

Los investigadores detectaron además que existe una relación entre el tamaño del depredador y el de la presa. Las serpientes de mayor tamaño suelen consumir individuos relativamente grandes dentro de su propia especie. Este patrón coincide con las mismas reglas energéticas que guían otros comportamientos depredadores.

Factores que influyen en este comportamiento

Los científicos identifican varios factores que pueden favorecer este comportamiento. Uno de los más importantes es la disponibilidad de alimento. Cuando las presas habituales escasean, otra serpiente puede convertirse en una alternativa.

La dieta también influye. Cerca de la mitad de las especies que presentan canibalismo tienen una alimentación generalista y consumen diferentes tipos de presas, lo que facilita que puedan incluir a individuos de su propia especie.

Algunas familias presentan además una mayor predisposición porque ya cazan serpientes como parte habitual de su dieta. El grupo Elapidae, que incluye cobras y kraits, concentra cerca del 19 % de los episodios analizados.

Los investigadores también registraron numerosos casos en cautividad, donde el confinamiento, la proximidad entre individuos o el estrés pueden aumentar la probabilidad de ataques entre serpientes.

Limitaciones anatómicas en algunas especies

El estudio también identifica grupos de serpientes en los que no se ha registrado este comportamiento. Las llamadas serpientes ciegas, que presentan mandíbulas menos móviles, no cuentan con casos documentados de canibalismo.

Los investigadores explican que esta ausencia se debe a su estructura craneal. Estas especies no poseen la mandíbula inferior flexible que permite a otras serpientes abrir ampliamente la boca para ingerir presas grandes.

Tras analizar más de 500 episodios, los autores concluyen que el canibalismo forma parte del comportamiento alimentario de numerosas serpientes y que su presencia había sido subestimada durante décadas.