Fin de seis años de bloqueo diplomático

Trump rompe seis años de bloqueo y reúne a todas las partes del conflicto del Sáhara

El presidente de EEUU, Donald Trump. / EP

Estados Unidos ha dado un golpe estratégico en el Magreb al impulsar una reunión inédita que reabre el conflicto del Sáhara bajo su liderazgo directo

La Administración Trump ha logrado sentar por primera vez en más de seis años a Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario en una misma mesa para reactivar el diálogo directo sobre el Sáhara Occidental, un conflicto enquistado desde hace medio siglo tras la salida de España en 1975. El encuentro tuvo lugar en Madrid, bajo una estricta confidencialidad impuesta por Estados Unidos, que mueve ficha en el Magreb ante el creciente peso estratégico de Argelia en el tablero regional.

Washington ha sido el principal impulsor de esta ronda de contactos, con el objetivo de explorar una salida política al conflicto del Sáhara. La iniciativa responde, según analistas, a una lectura geopolítica clara: el factor energético ha reforzado la posición de Argel como actor clave, especialmente tras consolidarse como uno de los principales proveedores de gas de la Unión Europea a través de infraestructuras como Medgaz y Transmed, en plena desvinculación europea del gas ruso.

La reunión fue coordinada por el enviado especial de Donald Trump para África, Massad Boulos, y por el representante estadounidense ante la ONU, Michael Waltz, con la presencia del enviado de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura. Según fuentes diplomáticas, el encuentro se celebró el sábado en la Embajada de EEUU en Madrid y pudo prolongarse de forma discreta durante el domingo e incluso el lunes.

El experto en asuntos del Magreb Ali Attar sostiene que el verdadero alcance del encuentro no reside tanto en su contenido —que permanece confidencial— como en la configuración del nuevo equilibrio regional. En su análisis, subraya que Estados Unidos no improvisa y que esta iniciativa forma parte de una estrategia cuidadosamente diseñada durante meses.

En este contexto, no pasa desapercibido que los emisarios estadounidenses han comenzado sistemáticamente sus contactos por Argel, antes de desplazarse a Rabat, un gesto que refuerza la idea de que ninguna solución al conflicto del Sáhara puede construirse al margen de Argelia. Washington asume que su papel como potencia energética convierte al país en un actor imprescindible para la estabilidad del Magreb.

El objetivo inmediato de esta ronda ha sido establecer una agenda de trabajo y evaluar posibles avances tras la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en 2025, que por primera vez menciona la propuesta marroquí de autonomía como una base «seria, creíble y realista» para una solución negociada.

El estancamiento sigue siendo profundo entre las dos partes principales. Marruecos defiende su plan de autonomía ampliada bajo soberanía marroquí, basado en la iniciativa presentada en 2007 y actualizada recientemente, mientras que el Frente Polisario, con el respaldo de Argelia, mantiene su exigencia de un referéndum de autodeterminación que incluya la opción de independencia.

La participación de Mauritania, país vecino y actor clave para la estabilidad regional, responde a la voluntad de Estados Unidos de implicar a todos los actores relevantes en un conflicto que afecta de forma directa al equilibrio político y de seguridad del Magreb.

En el encuentro participaron el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita; representantes del Frente Polisario, incluido su responsable de asuntos exteriores; el ministro argelino Ahmed Attaf; y el ministro mauritano Mohamed Salem Ould Merzoug, además de los enviados estadounidenses y de Naciones Unidas. España se limitó a ejercer como anfitrión logístico, sin participar activamente en la negociación.

La extrema discreción ha sido una condición impuesta por Washington para evitar presiones mediáticas, filtraciones o reacciones políticas que pudieran frustrar este primer acercamiento. Por ello, tanto Rabat como Argel mantienen un silencio oficial y los comunicados emitidos tras la reunión han sido deliberadamente escuetos.

Las fuentes consultadas coinciden en que no se alcanzó ningún acuerdo concreto ni avances sustanciales inmediatos. El encuentro ha sido concebido como un paso preliminar, destinado a preparar futuras rondas de negociación, que podrían celebrarse en Washington en mayo, si las condiciones políticas lo permiten.

Esta información ha sido adelantada por El Confidencial, que ha revelado los detalles de esta reunión discreta impulsada por Estados Unidos para reactivar el diálogo sobre el Sáhara Occidental bajo el liderazgo de la Administración Trump.