Trump prepara tres escenarios militares para acabar con Maduro
“Los días de Maduro están contados”, advirtió Donald Trump este domingo en una entrevista televisada, en lo que se interpreta como la declaración más contundente hasta ahora del mandatario republicano respecto al régimen venezolano. Lejos de ser una bravuconada, fuentes militares citadas por The Wall Street Journal y The New York Times confirman que la maquinaria de guerra estadounidense ya ha definido tres posibles escenarios de intervención directa en Venezuela.
El objetivo: acelerar la salida de Nicolás Maduro del poder y poner fin al que Washington considera un “Estado narco-terrorista al servicio del crimen organizado internacional”.
1. Bombardeo selectivo: la “opción aérea” sobre instalaciones estratégicas
La primera y más inminente posibilidad que baraja la Casa Blanca es una campaña de ataques aéreos contra infraestructura militar venezolana, bajo la justificación de combatir el narcotráfico. Esta estrategia busca golpear el corazón operativo del régimen, desestabilizar la cadena de mando militar y provocar fisuras internas en el alto mando chavista.
Fuentes del Departamento de Guerra revelan que ya se han trazado más de 20 objetivos prioritarios, entre ellos bases aéreas, depósitos de armas y centros de comunicación táctica. El precedente se remonta a la operación de 2020 contra el general iraní Qasem Soleimani, eliminando objetivos estratégicos sin presencia masiva de tropas sobre el terreno.
2. Operación encubierta: captura o eliminación de Maduro por fuerzas especiales
La segunda opción incluye el envío de unidades de Operaciones Especiales –como la Fuerza Delta y el SEAL Team 6– para llevar a cabo una misión de alto riesgo: la captura o neutralización directa del propio Nicolás Maduro.
Según altos funcionarios citados por el Miami Herald, esta alternativa tendría respaldo jurídico en la designación de Maduro como “narcoterrorista”, líder del Cártel de los Soles y presunto protector del Tren de Aragua. El plan contempla una incursión quirúrgica, con una ventana de oportunidad reducida y riesgo diplomático extremo.
3. Control táctico: toma de infraestructuras clave por tropas antiterroristas
Una tercera vía, más ambiciosa pero gradual, propone la ocupación temporal de puntos neurálgicos venezolanos: aeródromos, refinerías y centros de energía. Esto permitiría a EE. UU. controlar el flujo de petróleo, bloquear las rutas de tráfico ilícito y facilitar una transición política monitorizada por actores internacionales.
Actualmente, el Pentágono ya ha posicionado una decena de buques de guerra en el Caribe, con más de 10.000 efectivos y cazas F-35, a la espera de la llegada del portaaviones USS Gerald Ford, símbolo inequívoco de que Washington está preparado para actuar.
Máxima tensión en Caracas: Maduro contra las cuerdas
El régimen chavista ha elevado su nivel de alerta al máximo, temiendo un ataque inminente. Informes revelan que figuras clave como Delcy Rodríguez habrían ofrecido en secreto a EE. UU. un gobierno de transición sin Maduro, lo que muestra fracturas internas en el círculo del poder.
Trump, sin embargo, ha rechazado cualquier pacto que mantenga elementos del chavismo en el poder, reiterando su compromiso con una “Venezuela libre de comunismo, narcotráfico y terrorismo”.
Recompensa histórica y presión total
En agosto, Estados Unidos elevó a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura de Maduro, intensificando su presión internacional. La CIA ha recibido autorización para realizar operaciones letales dentro del territorio venezolano, según documentos clasificados filtrados por fuentes del Capitolio.
Mientras el USS Gerald Ford avanza hacia el Caribe, el mundo observa con inquietud una posible intervención militar en América Latina sin precedentes en lo que va de siglo XXI. Las decisiones que Donald Trump tome en las próximas semanas podrían reconfigurar el mapa geopolítico del hemisferio occidental.