Trump firma en Arabia Saudí el mayor contrato de Defensa de la historia
La gira internacional de Trump redefine las prioridades de EE.UU. en Oriente Medio: apoyo al nuevo régimen sirio, fin de sanciones a Damasco y acercamiento nuclear con Riad
Donald Trump ha sellado en Riad el mayor contrato de Defensa de la historia entre Estados Unidos y Arabia Saudí, en una gira internacional marcada por su ambición económica y militar, su distanciamiento con Israel y su respaldo al nuevo régimen sirio. El presidente estadounidense, en su primer viaje al extranjero desde su regreso a la Casa Blanca, ha priorizado la consolidación de alianzas con los países del Golfo y ha dejado un nuevo mapa diplomático para Oriente Próximo.
Un acuerdo histórico: armas, tecnología y entrenamiento militar
El contrato de 142.000 millones de dólares, anunciado este martes por la Casa Blanca, incluye la modernización del arsenal aéreo saudí, sistemas de misiles, seguridad fronteriza y marítima, y un “amplio programa de entrenamiento y asistencia técnica” a las fuerzas armadas del reino.
Una docena de compañías estadounidenses, incluidas firmas del complejo militar-industrial y tecnológicas, se beneficiarán de este acuerdo sin precedentes. Además, Riad se compromete a invertir 600.000 millones de dólares en EE.UU. en sectores estratégicos como infraestructuras, energía, minerales críticos y desarrollo tecnológico.
En la firma del acuerdo han estado presentes figuras de alto nivel como el secretario de Estado, Marco Rubio, el CEO de Tesla, Elon Musk, y representantes de BlackRock y Citigroup. La dimensión del acuerdo trasciende lo militar: refuerza los vínculos comerciales e institucionales entre ambos países en un contexto de creciente rivalidad geoestratégica con China e Irán.
“Nos gustamos mucho”, declaró Trump con su estilo inconfundible, refiriéndose al príncipe heredero Mohammed bin Salman, con quien mantiene una relación privilegiada desde su primer mandato.
Apoyo al nuevo régimen sirio y levantamiento de sanciones
Trump también anunció en Riad el fin de las sanciones a Siria y su primer encuentro oficial con Ahmed al Sharaa, presidente interino tras la caída del régimen de Bashar al Asad.
“Las sanciones cumplieron su función. Ahora, Siria debe brillar. Las estamos eliminando todas”, proclamó el mandatario ante líderes árabes y financieros en un foro económico.
La decisión, impulsada por las monarquías del Golfo, busca relanzar la economía siria tras 13 años de guerra civil y consolidar un nuevo equilibrio regional, en el que Trump se presenta como garante de estabilidad a cambio de contratos e influencia.
Israel, fuera de ruta
La ausencia de una parada en Israel durante esta gira ha generado fuertes interpretaciones políticas.
“El mensaje es claro: Israel ya no es una prioridad para EE.UU.”, escribió el corresponsal diplomático Itamar Eichner desde Tel Aviv. La tensión con Netanyahu es palpable. Washington ha actuado por su cuenta en Yemen, negociando el alto el fuego con los hutíes —enemigos declarados de Israel— y ha coordinado con Hamas la liberación del último rehén estadounidense-israelí vivo.
El distanciamiento entre Tel Aviv y Washington, agudizado por la falta de avances en la normalización con Arabia Saudí —que no se sumó a los Acuerdos de Abraham—, marca un cambio de prioridades en la diplomacia estadounidense.
Una gira geopolítica con sombras nucleares
Trump ha insinuado la posibilidad de un acuerdo de cooperación nuclear civil con Riad, lo que ha disparado las alertas internacionales. El programa nuclear saudí sigue generando inquietud, especialmente después de que bin Salman declarara que Arabia Saudí desarrollaría armas nucleares si Irán lo hace primero.
Mientras tanto, se especula con una posible escala en Turquía para participar en una reunión tripartita entre Ucrania, Rusia y EE.UU., en lo que podría ser un movimiento diplomático sin precedentes desde el inicio de la guerra en Europa oriental.
Estados Unidos redefine su política exterior en Oriente Próximo
Con esta gira, Trump rompe el esquema tradicional de alianzas estadounidenses en la región. Refuerza a Arabia Saudí como su socio prioritario, marginando a Israel, y da un impulso sin precedentes a la dimensión económica de la diplomacia estadounidense.
En un tablero global sacudido por guerras, tensiones nucleares y pugnas comerciales, Trump se posiciona como el arquitecto de una nueva era de relaciones exteriores, en la que el dinero, la seguridad y el pragmatismo pesan más que la ideología o la historia.