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Trump confirma un plan de ataque limitado contra Irán

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una conferencia de prensa en la Sala de Prensa James S. Brady de la Casa Blanca en Washington, D.C. / EP

La Casa Blanca contempla operaciones selectivas contra objetivos estratégicos iraníes, mientras Teherán advierte de posibles represalias en la región

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que su Administración tiene preparado un plan de ataque militar “limitado” contra Irán, en un nuevo episodio de la creciente tensión entre Washington y el régimen de los ayatolás. Según declaró al The Wall Street Journal, la opción militar está sobre la mesa como instrumento de presión para forzar a Teherán a aceptar un acuerdo nuclear en los términos planteados por Estados Unidos.

El mandatario precisó que se trataría, en una primera fase, de operaciones selectivas contra objetivos estratégicos, con el fin de debilitar capacidades específicas sin desencadenar una guerra abierta. No obstante, fuentes próximas a la Casa Blanca admiten que el alcance podría ampliarse si Irán mantiene su negativa a abandonar el enriquecimiento de uranio.

Entre los posibles objetivos de un ataque limitado figuran sistemas de radar, centros de mando, infraestructuras energéticas e instalaciones militares clave. El propósito sería interrumpir capacidades operativas del régimen iraní y aumentar la presión diplomática, minimizando —al menos en teoría— el riesgo de una escalada total.

Teherán reaccionó de inmediato ante el Consejo de Seguridad de la ONU, advirtiendo que cualquier agresión será respondida contra activos de “fuerzas hostiles” en la región. La amenaza incluye bases y posiciones de aliados de Washington en Oriente Medio, lo que eleva el riesgo de represalias cruzadas y de una escalada regional de consecuencias imprevisibles.

En el plano militar, Estados Unidos ya ha reforzado su presencia en la zona. El portaaviones USS Abraham Lincoln opera en el Golfo Pérsico, mientras que el USS Gerald R. Ford, acompañado por destructores de la clase Arleigh Burke, se dirige al Mediterráneo tras cruzar el Estrecho de Gibraltar. Este despliegue permite a Washington proyectar poder aéreo y naval de forma inmediata.

Israel, principal aliado estadounidense en la región, ha intensificado sus preparativos ante la posibilidad de una operación conjunta si fracasan definitivamente las negociaciones.

El núcleo del conflicto sigue siendo el programa nuclear iraní. Trump ha reiterado que no permitirá que Irán obtenga armas nucleares, aunque en el pasado llegó a exigir el desmantelamiento total del programa. La diferencia entre impedir la bomba o eliminar completamente la infraestructura nuclear marca el margen de negociación… y también el de la confrontación.