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Von der Leyen y Trump, al borde de una nueva guerra arancelaria

El presidente de EE.UU., Donald Trump. / EP

La advertencia amenaza con romper el pacto del 27 de julio alcanzado entre Trump y Ursula von der Leyen, que incluía compromisos energéticos, comerciales y de defensa

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado este martes un ultimátum a la Unión Europea: si el bloque comunitario no invierte 600.000 millones de dólares en Estados Unidos, impondrá un arancel del 35% a las exportaciones europeas. La advertencia, realizada en una entrevista con la cadena CNBC, reabre la tensión en las relaciones comerciales transatlánticas y pone en riesgo el acuerdo alcanzado el pasado 27 de julio entre Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Aquel pacto, sellado en la finca de golf de Trump en Turnberry (Escocia), incluía varios compromisos por parte de la UE: comprar productos energéticos estadounidenses por 750.000 millones de dólares, invertir 600.000 millones en el país, abrir sus mercados con aranceles cero al comercio estadounidense y adquirir equipo militar fabricado en Estados Unidos. Sin embargo, la Comisión Europea solo ha confirmado oficialmente el primero de esos puntos, dejando en el aire la cuantía y las condiciones de la inversión.

En el acuerdo inicial, Trump aceptó reducir del 30% al 15% los aranceles impuestos al bloque comunitario, medida que entrará en vigor el próximo 8 de agosto. Este alivio arancelario se presentó como un paso para evitar una guerra comercial abierta, pero el ultimátum de este martes amenaza con revertir el escenario. “Si no cumplen con lo pactado, pagarán aranceles del 35%”, advirtió el presidente estadounidense, que también aprovechó para criticar las energías renovables y calificar a los parques eólicos de “estafas” y “la peor forma de energía”.

El anuncio ha generado inquietud en sectores estratégicos europeos, especialmente el automovilístico, donde marcas como Audi, Mercedes o Porsche ya han reducido sus previsiones ante la incertidumbre y el impacto de los actuales aranceles. La medida podría agravar los costes de acceso al mercado estadounidense para múltiples exportadores europeos, en un momento en que se buscaba precisamente estabilizar las relaciones comerciales.

El pacto del 27 de julio se cerró bajo la presión de un posible aumento drástico de los aranceles y fue presentado por ambas partes como la alternativa menos dañina a una guerra comercial total. Sin embargo, el giro de Trump hacia un proteccionismo agresivo vuelve a situar la relación en un terreno incierto, con la inversión europea en EEUU como condición prioritaria.

La fecha límite para que la UE cumpla con el compromiso de inversión todavía no ha sido fijada, pero el mensaje del presidente es inequívoco: sin esos 600.000 millones, habrá castigo económico.