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El terremoto de Kamchatka, el segundo más potente del siglo XXI, desata un tsunami global

El tsunami empieza a causar destrozos. / X

La sacudida de magnitud 8,8 en el Pacífico ruso reconfigura la geografía sísmica global: liberó 30 veces más energía que el seísmo de Kaikoura y generó un tsunami de alcance continental

El sismo de Kamchatka ha pasado a la historia como el octavo terremoto más potente jamás registrado, según datos del Instituto de Geociencias (IGEO), adscrito al CSIC y la Universidad Complutense de Madrid. Con una magnitud de 8,8 y una profundidad de 20,7 kilómetros, el seísmo ha provocado un tsunami transoceánico que ya ha azotado a varias naciones ribereñas del Pacífico y amenaza con efectos de largo alcance.

Una grieta profunda en el Pacífico Norte

El epicentro del terremoto se situó frente a las costas de la península de Kamchatka, en una zona de subducción activa donde la placa del Pacífico se hunde bajo la placa Norteamericana. Esta disposición tectónica favorece la aparición de sismos de mecanismo inverso, capaces de provocar movimientos verticales en el lecho oceánico, condición indispensable para la generación de tsunamis.

La ciudad portuaria de Severo-Kurilsk, en la isla de Paramushir, fue una de las primeras en sufrir el impacto del tsunami, con olas de hasta cinco metros que obligaron a decretar el estado de emergencia y evacuar a toda la población. Rusia, Japón, Estados Unidos, Hawái y Oceanía activaron sus protocolos de alerta máxima.

Réplicas sísmicas y desplazamiento masivo

El sismólogo John Townend, desde la Universidad de Victoria (Wellington, Nueva Zelanda), ha estimado que el terremoto provocó un deslizamiento de más de 10 metros en una zona de ruptura de 150 por 400 kilómetros. Según sus cálculos, la energía liberada fue unas 30 veces mayor que la del terremoto de Kaikoura en 2016, aunque tres veces menor que la del catastrófico seísmo de Tohoku (2011) en Japón.

Townend también ha subrayado que el terremoto estuvo precedido por un sismo de magnitud 7,4 el pasado 20 de julio, que ahora se interpreta como una “réplica anticipada”, un fenómeno sísmico que suele anunciar eventos mucho más poderosos. Esta sucesión ha sido confirmada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), que realiza un seguimiento en tiempo real mediante su visualizador de terremotos lejanos.

Desde la Universidad de Otago, la experta Caroline Orchiston ha señalado que la zona afectada cuenta con baja densidad de población, lo que podría limitar el número de víctimas, aunque no así el impacto emocional, ambiental y geopolítico.

Olas que cruzan océanos

Según los modelos de propagación del tsunami elaborados por el IGEO, el fenómeno afecta ya a costas del noroeste del Pacífico, incluyendo partes de Alaska, California y el norte de Oregón, donde ciudades como Crescent City podrían recibir olas de hasta 1,5 metros. Nueva Zelanda, Chile, México, China, Filipinas y las Islas Galápagos han emitido también alertas, con evacuaciones y cierres preventivos.

¿Qué hace que este terremoto sea único?

  • Es el segundo más potente del siglo XXI, solo por detrás del de Tohoku.

  • Forma parte de una cadena de seísmos en una de las zonas más peligrosas del planeta: el Anillo de Fuego.

  • Ha sido clasificado como “evento sísmico singular” por el Servicio Geofísico de la Academia Rusa de Ciencias.

  • Las réplicas, ya más de diez superiores a magnitud 5, podrían continuar durante semanas, advirtieron los expertos.

Según Orchiston, además del riesgo físico inmediato, el trauma colectivo, la pérdida de infraestructuras y la vulnerabilidad de las comunidades isleñas implican efectos psicosociales persistentes: “Algunos impactos durarán años, especialmente en territorios que ya enfrentan crisis climáticas o falta de recursos estructurales para afrontar desastres”.