Segundo día del Cónclave: sigue sin haber Papa tras nueva fumata negra
En el corazón del Vaticano, la Capilla Sixtina vuelve a ser epicentro de la historia. Los 133 cardenales electores han retomado este jueves el proceso para elegir al nuevo Sucesor de Pedro. Sin embargo, tras varias votaciones, la jornada de la mañana ha concluido con una segunda fumata negra, indicio inequívoco de que aún no hay consenso en torno a un nombre que logre reunir los dos tercios necesarios (89 votos) para convertirse en el nuevo pontífice de la Iglesia Católica.
Una elección sin favorito claro
La situación actual refleja una realidad conocida pero desafiante: el cónclave de 2025 está más fragmentado de lo habitual. A diferencia de elecciones pasadas donde ciertas figuras despuntaban desde el inicio, hoy son varios los nombres que generan adhesiones parciales, pero ninguno logra el respaldo decisivo.
Entre los favoritos más firmes están Pietro Parolin, secretario de Estado y hábil diplomático vaticano, considerado un continuador sereno del legado de Francisco; el cardenal filipino Luis Antonio Tagle, conocido como el “Francisco asiático” por su cercanía a los pobres y su carisma pastoral; y Matteo Zuppi, líder del ala progresista italiana. También resuenan nombres del continente africano como Peter Turkson y Robert Sarah, que representarían un giro histórico hacia un Papa africano.
Un ritmo solemne, con la mirada del mundo puesta en Roma
La jornada comenzó a las 8:00 con la misa en la Capilla Paulina. Posteriormente, los cardenales procesionaron hasta la Capilla Sixtina para rezar la Ora Media y comenzar una nueva ronda de votaciones, bajo las estrictas normas de aislamiento que impone el protocolo cum clave. Allí, cada purpurado vuelve a escribir en silencio su candidato en una papeleta, que se quema tras el escrutinio, generando el ya icónico humo que delata el resultado.
Como manda la tradición, se realizan hasta cuatro votaciones diarias —dos por la mañana, dos por la tarde— hasta que se alcanza la elección. Si al tercer día de deliberaciones no hay resultado, se concede una jornada de pausa para la oración y el diálogo informal.
Una plaza expectante
La Plaza de San Pedro, aunque más despejada que en la jornada inaugural, se ha ido llenando a lo largo de la mañana. Fieles, turistas, escolares y peregrinos —algunos venidos desde los confines del mundo— esperan expectantes el humo blanco que anunciará al nuevo Papa. Las declaraciones de algunos de ellos, recogidas por los enviados especiales, muestran el deseo de que el próximo pontífice sea un líder cercano, humilde y firme en la defensa de los más necesitados, siguiendo el ejemplo de Francisco.
“Espero que el próximo Papa no olvide a los pobres ni a los que sufren. Que sea un hombre de paz, como Francisco”, expresó Elizabeth Ramos, peregrina llegada desde Brasil.
Rumores y señales: la política del Espíritu
El cónclave, revestido de misterio y simbolismo, ha dejado también espacio para gestos y detalles que en otro contexto serían meros rumores, pero aquí alimentan interpretaciones: quién habló con quién en las congregaciones previas, quién ha recibido más saludos, quién evita el protagonismo... Todo se mide. Y aunque la decisión, como recuerdan siempre desde el Vaticano, corresponde al discernimiento conjunto bajo la guía del Espíritu Santo, la política vaticana —discreta, ancestral, muchas veces invisible— también juega su parte.
La fumata blanca podría producirse en las próximas horas o prolongarse durante días. En cónclaves recientes, Benedicto XVI fue elegido tras cuatro votaciones, Francisco necesitó cinco, y Juan Pablo II requirió ocho escrutinios a lo largo de tres días.
¿Y si no hay consenso?
Si el bloqueo persiste tras varios días, la normativa eclesiástica permite —tras el tercer día sin resultados— una votación especial entre los dos cardenales más votados, aunque siempre será necesario alcanzar la misma mayoría de dos tercios para proclamar un nuevo Papa. Es un mecanismo de equilibrio, diseñado para proteger tanto la libertad como la unidad del Colegio Cardenalicio.
La espera continúa
Esta tarde, se realizarán otras dos votaciones. Si alguna de ellas resulta concluyente, la esperada fumata blanca aparecerá antes del anochecer. Si no, los cardenales volverán a sus alojamientos en la Casa Santa Marta, a la espera de un nuevo día de deliberaciones.
Mientras tanto, en las pantallas de todo el mundo, los ojos siguen clavados en una chimenea que, en cualquier momento, puede cambiar la historia de la Iglesia Católica.