Sarkozy entra en prisión: “Quieren hacerme desaparecer, pero renaceré”
El expresidente francés Nicolas Sarkozy ingresó este martes en la cárcel parisina de La Santé para cumplir su condena de cinco años de prisión por asociación ilícita en el caso de la conexión libia, que investigó la supuesta financiación irregular de su campaña presidencial de 2007 con dinero procedente del régimen de Muamar Gadafi.
A las 9:15 de la mañana, Sarkozy salió de su residencia de Villa Montmorency, acompañado de su esposa Carla Bruni. Saludó brevemente a los seguidores que se habían congregado frente a su vivienda antes de subir al vehículo que lo trasladó a prisión, escoltado por una decena de policías en moto.
Un centenar de personas se concentró a las puertas de su domicilio entre gritos de apoyo y banderas francesas ondeando. La familia del exmandatario —su esposa, su hija Giulia y los tres hijos de sus matrimonios anteriores, Jean, Pierre y Louis— participó en la emotiva despedida antes de su partida hacia el centro penitenciario.
Cumplimiento de condena y condiciones de reclusión
Sarkozy deberá cumplir la sentencia de “ejecución inmediata”, aunque conserva el derecho a recurrirla. Estará aislado del resto de los presos en una celda individual de unos nueve metros cuadrados, dotada de cama, escritorio, baño privado, televisor, nevera y radiador.
Contará con una hora y media por la mañana y otra por la tarde para hacer ejercicio o acudir a la biblioteca, y recibirá las comidas en su propia celda. Las visitas de familiares y abogados se realizarán en una sala especial habilitada en el mismo ala del edificio.
Durante los primeros días, será sometido a una vigilancia reforzada para evaluar su estado psicológico y su adaptación al régimen carcelario.
Despedida y declaraciones previas
Antes de su ingreso, Sarkozy afirmó en una entrevista con Le Figaro que no se considera vencido:
“Quieren hacerme desaparecer, pero todo esto me va a servir para renacer.”
El exmandatario explicó que se llevará a prisión dos libros: El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, y la biografía de Jesús escrita por Jean-Christian Petitfils.
“Mi vida es una novela”, dijo, anticipando que aprovechará el encierro para escribir un nuevo libro. “Ya sé cuál será el punto culminante.”
En una copa de despedida celebrada días antes en el Bosque de Bolonia, Sarkozy se dirigió a amigos y familiares con un mensaje optimista:
“El final de la historia no está escrito.”
Reacciones políticas
El presidente Emmanuel Macron confirmó que se reunió con Sarkozy el pasado viernes.
“Es normal que, a nivel humano, reciba a uno de mis predecesores en este contexto”, señaló, defendiendo la independencia del poder judicial tras las críticas y amenazas dirigidas a los magistrados por la sentencia.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, también expresó su apoyo personal al expresidente:
“Siento mucha tristeza por el presidente Sarkozy, de quien llegué a ser colaborador, y no puedo ser insensible ante la angustia de un hombre.”
Darmanin aseguró que planea visitarlo próximamente en prisión y recordó que acostumbra a hacerlo con frecuencia en distintos centros penitenciarios del país.