Sánchez, excluido de la reunión clave que define el rumbo económico de la UE
El Gobierno español ha expresado su malestar por la exclusión de Sánchez de una reunión previa a la cumbre de líderes de la UE. Alemania, Italia y otros países debatieron sin España los pasos clave para reforzar la autonomía económica del bloque
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a quedar excluido de una reunión decisiva en el seno de la Unión Europea. Este jueves, mientras los Veintisiete celebran una cumbre informal en el castillo de Alden Biesen (Bélgica) para debatir cómo reforzar la autonomía económica del bloque, una cita clave entre 19 líderes europeos tuvo lugar antes, sin la participación de España.
Convocada por el canciller alemán Friedrich Merz y la primera ministra italiana Giorgia Meloni, la reunión preparatoria contó con la presencia de los principales mandatarios europeos, incluidos Emmanuel Macron (Francia), Mark Rutte (Países Bajos) y representantes de Polonia, Dinamarca, Suecia, Hungría, Austria o Finlandia, entre otros. El objetivo era alinear posturas antes del encuentro oficial convocado por el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, al que Sánchez sí ha asistido.
Desde Moncloa han confirmado que España no fue invitada a esta cumbre previa, lo que ha generado malestar en el Ejecutivo, que considera que este tipo de encuentros paralelos "socavan los principios de unidad y cooperación de la UE". Según fuentes oficiales, se expresó una queja formal a Italia, aunque también Alemania y Bélgica fueron organizadores del foro.
Los temas debatidos han sido centrales para el futuro del proyecto europeo: culminación del Mercado Único, simplificación regulatoria, reducción del precio de la energía y una política comercial ambiciosa. Para Meloni, la UE debe elegir entre "abrirse al libre comercio" o seguir regulando en exceso: “Debe simplificarse”.
Uno de los focos también ha sido la posibilidad de avanzar a "dos velocidades" en determinadas reformas, es decir, que los países que deseen avanzar en competitividad lo hagan incluso si otros no están preparados. Esta idea, promovida por Ursula von der Leyen, ha ganado fuerza entre los líderes, y Sánchez ha manifestado su apoyo, aunque no ha estado presente en la reunión donde se discutió y probablemente se decidió esta cuestión clave.
La ausencia de España contrasta con el protagonismo creciente del eje alemán-italiano, que busca liderar las reformas económicas del continente. Meloni y Merz han escenificado su acercamiento político en la cumbre, en contraste con la relación fría que el canciller alemán mantiene con Macron.
España, único gran país de la UE ausente, vuelve así a quedar fuera de la toma de decisiones estratégicas. No es un hecho aislado: ya ocurrió en diciembre, cuando Sánchez se ausentó de una videoconferencia entre líderes europeos y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, y de una cumbre en Berlín donde se discutió la creación de una fuerza internacional de paz.
Según medios alemanes como el Frankfurter Allgemeine Zeitung, Sánchez juega actualmente un “papel secundario en los asuntos relevantes” de la UE, una percepción que se extiende entre varios socios comunitarios. Las prioridades internas, marcadas por tensiones políticas, amnistías controvertidas y conflictos judiciales, han podido debilitar su presencia exterior.
Aunque el Gobierno español insiste en que Sánchez defiende una Europa más integrada, y está dispuesto a avanzar incluso a dos velocidades si hace falta, lo cierto es que una vez más España llega tarde. El presidente acude a una cumbre donde ya se ha marcado la línea política sin su participación, una imagen de aislamiento que preocupa en círculos diplomáticos.
La reunión de Alden Biesen no solo tiene una carga simbólica: marcará el rumbo de los próximos meses en términos de competitividad, autonomía energética, regulación digital y relaciones comerciales con China y Estados Unidos. En un momento en que la UE busca definir su papel en un mundo más polarizado, la falta de presencia española en las conversaciones previas debilita su capacidad de influir en ese nuevo marco.
Pedro Sánchez participará en la cumbre formal junto al resto de líderes, pero sin haber intervenido en la conformación de las decisiones más relevantes. Mientras tanto, el bloque germano-italiano gana fuerza, y Francia mantiene su asiento en la mesa, incluso con tensiones internas.
España queda, por ahora, fuera del núcleo duro de la UE, una situación que, si se mantiene, podría tener consecuencias a medio plazo en el reparto de poder, fondos y liderazgo dentro del bloque comunitario.