Ormuz, el punto donde puede decidirse la guerra y el precio del petróleo
Irán ha atacado varios petroleros y advierte que el precio del petróleo podría dispararse hasta los 200 dólares por barril
En las aguas estrechas del Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo de apenas 39 kilómetros de ancho, se está jugando mucho más que una batalla naval. Allí, en este cuello de botella energético del planeta, podría decidirse cuánto durará la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, quién saldrá vencedor y si el mundo se dirige hacia una nueva crisis económica global.
El régimen de Teherán ha elevado la presión al atacar tres petroleros internacionales y amenazar con elevar el precio del petróleo hasta los 200 dólares por barril, una cifra que pondría en jaque a la economía mundial.
Mientras tanto, la tensión militar crece en el Golfo Pérsico y las grandes navieras observan con preocupación cómo el comercio energético global queda atrapado en un embudo geopolítico sin precedentes.
El Estrecho de Ormuz: por dónde circula una quinta parte de la energía mundial
El Estrecho de Ormuz no es un simple paso marítimo. Es uno de los puntos estratégicos más importantes del planeta.
Por este corredor natural circulan cada día:
-
20 millones de barriles de petróleo
-
El 20% del consumo mundial de crudo
-
El 21% del gas natural licuado (GNL) del planeta
Los gigantescos petroleros atraviesan el estrecho a través de dos rutas marítimas de apenas tres kilómetros de ancho, una para la ida y otra para la vuelta.
Ese delicado equilibrio logístico ha funcionado durante décadas. Pero ahora, con la guerra en Irán en pleno desarrollo, ese sistema está al borde del colapso.
Irán utiliza minas y lanchas rápidas para bloquear el estrecho
La estrategia militar de Irán en el Estrecho de Ormuz está basada en una guerra asimétrica.
En lugar de grandes buques de guerra, el régimen utiliza pequeñas lanchas rápidas capaces de desplegar minas marinas en las rutas de navegación.
Según fuentes de inteligencia estadounidenses, Irán conserva entre el 80% y el 90% de sus embarcaciones minadoras, muchas de ellas equipadas con minas de fabricación rusa.
Cada una de estas pequeñas unidades puede transportar entre dos y tres explosivos navales, suficientes para poner en peligro a los gigantescos petroleros que cruzan la zona.
Mientras tanto, Donald Trump afirmó recientemente que había destruido “todos los buques iraníes en una noche”, una declaración que contrasta con los informes de inteligencia que señalan que la capacidad naval iraní sigue intacta en gran medida.
Tres petroleros atacados como advertencia al mundo
La amenaza iraní ya ha pasado de las palabras a los hechos.
Al menos tres buques comerciales han sido atacados en el estrecho:
-
Mayuree Naree, granelero con bandera de Tailandia
-
ONE Majesty, portacontenedores japonés
-
Star Gwyneth, carguero con pabellón de Islas Marshall
Las columnas de humo negro sobre el Golfo Pérsico han sido interpretadas por los analistas como un mensaje directo a Occidente.
El régimen iraní ha dejado claro que cualquier petrolero vinculado a Estados Unidos o a sus aliados puede convertirse en objetivo militar.
China, la excepción en el bloqueo marítimo
Curiosamente, no todos los barcos están siendo detenidos.
Según informaciones procedentes de círculos de inteligencia y medios económicos internacionales, Irán estaría permitiendo el paso a cargueros vinculados a su propia flota y a China.
Muchos de estos barcos apagan sus sistemas de localización (transpondedores) antes de cruzar el estrecho, desapareciendo temporalmente de los radares de seguimiento marítimo.
Durante esas horas invisibles, los petroleros atraviesan el estrecho y reaparecen después en el mar Arábigo, cerca de la posición del superportaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln.
La mayor concentración naval desde la Segunda Guerra Mundial
La respuesta militar occidental ha sido contundente.
En el Golfo Pérsico se está formando una de las mayores concentraciones navales de las últimas décadas.
Actualmente están desplegados:
-
El USS Abraham Lincoln
-
Otros dos portaaviones estadounidenses
-
El portaaviones francés Charles de Gaulle
Este despliegue recuerda a los grandes movimientos navales de la Segunda Guerra Mundial, aunque la naturaleza del conflicto ha cambiado radicalmente.
Hoy, los mayores riesgos no provienen de grandes flotas, sino de enjambres de drones baratos capaces de saturar los sistemas de defensa.
La guerra de drones que amenaza los petroleros
Irán ha apostado por una estrategia basada en drones y misiles baratos, capaces de saturar las defensas de los países del Golfo.
Los ataques recientes han alcanzado:
-
Depósitos de combustible en Omán
-
Infraestructuras energéticas en Emiratos Árabes Unidos
-
Instalaciones portuarias en Salaláh
Dos drones incluso cayeron cerca del aeropuerto internacional de Dubái, provocando escenas de pánico entre viajeros que intentaban abandonar la región.
El problema para los países aliados de Estados Unidos es que interceptar estos drones resulta extremadamente caro.
Según analistas de Bloomberg, Emiratos Árabes Unidos gasta 28 dólares en defensa por cada dólar que Irán invierte en ataque.