MUNDO

El narcoestado al descubierto: las rutas, cifras y cómplices del Cártel de los Soles

Milicia venezolana. / EP
Una red criminal con estructura militar, cobertura institucional y vínculos directos con el chavismo mueve casi 6.000 millones de dólares al año en cocaína

Una investigación internacional ha revelado la dimensión millonaria del Cártel de los Soles, una red criminal operativa en Venezuela bajo protección de altos mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, vinculada directamente al régimen de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Según documentos oficiales y testimonios judiciales, esta estructura estaría generando hasta 5.900 millones de dólares anuales gracias al tráfico de cocaína.

Aunque su existencia fue calificada durante años como un mito o una exageración, informes del Departamento de Justicia de Estados Unidos, la DEA y la Fiscalía colombiana confirman que se trata de una organización descentralizada, sin un liderazgo visible, pero con una capacidad logística de gran escala.

Red criminal estatal

Lejos del modelo clásico de los carteles mexicanos, el Cártel de los Soles funciona como una confederación de células criminales compuestas por militares, funcionarios públicos, jueces corruptos y prestanombres, todos con autonomía operativa. Según una filtración de correos internos de la Fiscalía colombiana, esta red fue catalogada como una «amenaza activa» por su capacidad de movilizar entre 250 y 350 toneladas de droga al año a través de territorio venezolano.

La cocaína se origina principalmente en los cultivos del Catatumbo colombiano, en la frontera con el estado Zulia, y atraviesa la frontera por ríos como el Catatumbo, Zulia y Tarra. De ahí, el cargamento es trasladado por vía terrestre o fluvial hacia Puerto Cabello, San Fernando de Apure, Puerto Ayacucho y otros nodos clave, donde se embarca con destino a Europa, Centroamérica o el Caribe.

Control militar y protección institucional

Desde la muerte de Hugo Chávez en 2013, la red no se ha debilitado. Por el contrario, bajo el liderazgo de Maduro, se ha consolidado como un sistema empresarial criminal con cobertura institucional. «Cada unidad funciona como una franquicia: gestiona su territorio, su logística y sus rutas», señala el informe, que también apunta a la colaboración con organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el ELN colombiano.

Una de las rutas clave cruza el río Orinoco hasta Delta Amacuro y de allí hacia Guyana y Trinidad y Tobago. Otra conecta San Félix y Temblador con el sur de Monagas, utilizando caminos fluviales hasta alcanzar el Atlántico.

Producción y rendimiento

La cocaína procesada proviene de unas 42.000 hectáreas de cultivos en el norte de Santander, con un rendimiento estimado de 7,9 kilos por hectárea, lo que da una cifra anual de aproximadamente 300 toneladas, solo por una de las tres rutas identificadas. La franja del río Arauca, que conecta Putumayo y Guaviare con el estado Apure, representa otro 30 % del volumen total de droga que cruza a Venezuela.

Desde Venezuela, la droga es redistribuida a República Dominicana, Surinam, Honduras y directamente a EE.UU. o Europa, utilizando puertos, contenedores, aeródromos clandestinos y embarcaciones menores. En muchos casos, las propiedades empleadas para el tráfico —haciendas ganaderas o fincas rurales— cuentan con pistas de aterrizaje privadas y acceso fluvial.

Documentación y juicio pendiente

Las acusaciones formales del gobierno de EE.UU. en 2020 contra altos funcionarios venezolanos, entre ellos el propio Maduro, podrían derivar en juicios por narcotráfico y terrorismo. Las pruebas clave, según reportes judiciales, han sido proporcionadas por Hugo ‘el Pollo’ Carvajal, exjefe de inteligencia del chavismo, actualmente en manos de la justicia estadounidense.

La red criminal, amparada por la narcodictadura venezolana, continúa operando pese a la presión internacional. Tal como lo señala un analista de seguridad regional: «El Estado venezolano ha sido cooptado por intereses criminales, y su aparato institucional funciona como soporte logístico para el narcotráfico transnacional».