León XIV inicia su pontificado con un llamado global a la paz y la reconciliación
En su homilía, el nuevo Papa pidió una Iglesia que escuche y actúe "en un mundo herido por la violencia y el miedo"
Con un mensaje de unidad, reconciliación y paz, el nuevo Papa León XIV inició oficialmente su pontificado este domingo con una misa solemne en la Plaza de San Pedro ante más de 200.000 fieles y delegaciones de más de 150 países. En un discurso marcado por un fuerte contenido pastoral y social, el Pontífice hizo un llamamiento a “construir un mundo nuevo donde reine la paz”, especialmente en referencia a la guerra en Ucrania, cuya situación calificó de “herida abierta”.
Inicio del pontificado
Durante la ceremonia, al Papa le fueron impuestos el palio y el anillo del Pescador, símbolos de su autoridad como sucesor de Pedro y cabeza visible de la Iglesia católica. “He sido elegido sin mérito alguno, con temor y temblor, como siervo de vuestra fe y alegría”, afirmó el nuevo Pontífice, que adoptó el nombre de León XIV en honor a León XIII, a quien citó varias veces a lo largo de su homilía.
El Papa centró su mensaje en la necesidad de una Iglesia misionera, abierta, que abrace la diversidad y se convierta en “fermento de reconciliación” en un mundo herido por “la violencia, el odio, los prejuicios y el miedo a lo diferente”. Afirmó que su labor será custodiar “el rico patrimonio de la fe cristiana” y, al mismo tiempo, estar “abierto a los interrogantes del mundo de hoy”.
Presencias internacionales y símbolos clave
Entre las autoridades presentes destacaron el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, el vicepresidente estadounidense JD Vance, los reyes de España Felipe VI y Letizia, la princesa Charlène de Mónaco, Matilde de Bélgica y la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo. Zelenski será recibido este mismo domingo en audiencia privada por el Pontífice.
En una muestra del peso diplomático de la ceremonia, también asistieron representantes de potencias rivales como China, así como altos dignatarios de organizaciones internacionales. Notable fue la ausencia del presidente francés Emmanuel Macron, del británico Keir Starmer, y del presidente estadounidense Donald Trump, aunque este último envió como emisario al secretario de Estado Marco Rubio.
Clamor por la paz en Ucrania y en el mundo
En un mensaje dirigido a todas las naciones en conflicto, León XIV pidió explícitamente una “paz justa y duradera” en Ucrania y exhortó a “detener la producción de instrumentos de destrucción”. También solicitó la intercesión de la Virgen del Buen Consejo para alcanzar esa paz, en una plegaria final que emocionó a los presentes.
“El mundo necesita menos armas y más ternura”, dijo el Papa, quien pidió que la Iglesia sea un lugar de esperanza y consuelo. Recalcó que la caridad cristiana, cuando es vivida plenamente, tiene la capacidad de transformar sociedades enteras: “Hermanos, esta es la hora del amor”.
Un papado con tono conciliador y global
León XIV —cuyo nombre secular es aún poco conocido fuera del entorno eclesial— ha sido descrito como un hombre moderado, de visión inclusiva y profundo compromiso con los pobres. Su elección como Papa número 267 marca el inicio de una etapa que algunos ya llaman la “era Prevost”, en referencia a su apellido.
En el plano litúrgico, el nuevo Pontífice mantuvo los elementos tradicionales del inicio del ministerio petrino, como la procesión con el Laudes Regiae, el uso del papamóvil, y el contacto directo con los fieles, a quienes saludó y bendijo durante un largo recorrido previo a la misa. La homilía fue pronunciada en un italiano claro, con algunos fragmentos en latín y referencias a la encíclica Rerum Novarum, de León XIII.
La Plaza de San Pedro y la Vía della Conciliazione estaban repletas de peregrinos, grupos religiosos y cofradías llegadas de todo el mundo, incluidas las españolas de Vélez-Málaga, León, Sevilla y Málaga, que participaron en procesiones y rezos colectivos. “¡Viva el Papa!”, coreaban los fieles entre lágrimas y vítores al paso del nuevo Pontífice.
La ceremonia también incluyó gestos simbólicos como la presencia de imágenes religiosas de gran valor emocional y artístico, entre ellas el Cristo del Cachorro y la Virgen de la Esperanza.
Con este primer acto litúrgico, el Papa León XIV ha querido marcar el rumbo espiritual y social de su pontificado: una Iglesia que escucha, acoge y actúa. “Miren a Cristo. Acérquense a Él. Él es la luz que necesitamos para no perdernos”, concluyó con fuerza.