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Maduro, rodeado: EE.UU. moviliza 4.000 marines a 12 km de Venezuela

El presidente de EE.UU., Donald Trump. / EP
La Casa Blanca ha desplegado una flota militar sin precedentes en el Caribe, con ocho buques de guerra, un submarino nuclear y 4.000 marines, en lo que se interpreta como un mensaje directo al régimen de Nicolás Maduro

El despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe ha abierto un nuevo capítulo de tensiones con el régimen de Nicolás Maduro. Al menos ocho buques de guerra y un submarino nuclear han sido enviados a la zona, junto a 4.000 marines, en lo que constituye la mayor operación militar estadounidense en la región desde la invasión de Panamá en 1989.

Washington ha justificado este movimiento como parte de su ofensiva contra el Cártel de los Soles, la organización vinculada a altos mandos del chavismo y señalada por la justicia norteamericana como pieza clave del narcotráfico internacional.

Una flota a pocos kilómetros de Venezuela

La Armada de EE.UU. confirmó que entre los buques desplegados se encuentran tres destructores, dos navíos de desembarco, un crucero, un buque de asalto anfibio y un buque de combate litoral, además de un submarino de propulsión nuclear.

Las operaciones se desarrollan en aguas internacionales y en áreas de países aliados como Curazao o Trinidad y Tobago, a escasos 12 kilómetros de las costas venezolanas, lo que permite una cercanía estratégica a Caracas.

El Gobierno de Donald Trump mantiene la ambigüedad sobre el objetivo final de este despliegue: una posible “intervención quirúrgica” para derrocar a Maduro o una estrategia de bloqueo sostenido destinada a estrangular las finanzas del chavismo a través del control de las rutas del narcotráfico.

Maduro y el Cártel de los Soles

El Cártel de los Soles, acusado de traficar hasta 350 toneladas de cocaína anuales, es descrito por informes estadounidenses y filtraciones de la Fiscalía colombiana como una organización híbrida entre el Ejército venezolano y sectores del gobierno chavista.

Documentos revelados en la investigación periodística NarcoFiles: el nuevo orden criminal señalan que el grupo opera como “bisagra” entre los productores colombianos y los mercados internacionales, facilitando el envío de droga hacia Estados Unidos y Europa a través de rutas que incluyen República Dominicana, Trinidad y Tobago, Honduras, Surinam y Guyana.

Además, diversas fuentes sostienen que en territorio venezolano se han instalado laboratorios de procesamiento de cocaína, lo que ha permitido al cártel incrementar beneficios al pasar del simple transporte a la producción directa.

Estrategia de “paz por la fuerza”

En la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt aseguró que Trump está dispuesto a “usar todos los medios del poder estadounidense para impedir que las drogas inunden nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia”, al tiempo que reiteró que el gobierno de Maduro no es legítimo, sino un “cartel del narcoterror”.

La actual doctrina de política exterior de Trump, definida como “paz por medio de la fuerza”, busca proyectar poder sin comprometerse con largas guerras en el extranjero. Sin embargo, analistas como Mariano de Alba, experto en geopolítica, consideran poco probable una invasión directa y apuntan a que podría tratarse de una operación psicológica para incrementar la presión internacional sobre Caracas.

Apoyo internacional y aliados en la región

El despliegue estadounidense ha recibido respaldo de varios países. Argentina, Ecuador y Paraguay han designado al Cártel de los Soles como organización terrorista, siguiendo los pasos de Washington. República Dominicana también se ha comprometido a colaborar en la ofensiva contra el narcotráfico.

En paralelo, Francia ha reforzado su presencia naval en Guadalupe, lo que se interpreta como parte de un esfuerzo internacional coordinado contra las redes criminales en el Caribe.

El secretario de Estado, Marco Rubio, busca sumar a la operación a México, Canadá y varios países europeos, entre ellos Italia, Reino Unido y Francia. España, por el momento, permanece al margen de estas conversaciones, en medio de tensiones diplomáticas derivadas de los acuerdos del Gobierno de Pedro Sánchez con China, rival estratégico de EE.UU.

El dilema de una intervención

Aunque el despliegue militar recuerda a la operación que acabó con el dictador panameño Manuel Noriega en 1989, expertos consideran que una intervención armada en Venezuela podría tener costes elevados y complicar la postura de Washington en otros conflictos, como la guerra en Ucrania.

Lo que parece más viable es una estrategia de desgaste mediante un bloqueo naval y aéreo que limite los ingresos del narcotráfico. Este escenario podría fracturar las alianzas internas del chavismo y debilitar económicamente a Maduro, aumentando las presiones para su salida.