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Israel lanza un golpe quirúrgico sobre el corazón militar de Siria en Damasco

Una columna de humo se puede ver desde las afueras de Damasco tras el ataque
En un movimiento cargado de significado político y militar, Israel ha atacado con drones la sede del Estado Mayor del Ejército sirio en Damasco, como represalia a la represión del nuevo régimen sirio contra la minoría drusa

En una jornada que podría marcar un punto de inflexión geoestratégico en Oriente Próximo, Israel ha roto el silencio operacional con un ataque selectivo con drones sobre la sede del Ejército sirio en pleno centro neurálgico de Damasco. La ofensiva, de carácter quirúrgico, tuvo como objetivo la entrada del Cuartel General del Estado Mayor, un enclave situado a escasos metros del Ministerio de Defensa.

El ataque se produce en respuesta directa a los enfrentamientos sectarios en la ciudad de Sueida, donde milicianos drusos se enfrentan a combatientes beduinos y tropas del nuevo régimen sirio, nacido del colapso del Gobierno de Bashar al Assad en diciembre de 2024. Desde entonces, el país ha vivido una espiral de violencia, tensiones étnicas y reordenamientos de poder.

El titular de Defensa hebreo, Israel Katz, ha calificado la operación como una "advertencia inequívoca", y ha prometido "represalias dolorosas" si continúan los ataques contra la comunidad drusa, tanto en Siria como en la región de los Altos del Golán, zona históricamente disputada y en parte ocupada por Israel desde 1981.

Las señales han terminado; ahora vienen los golpes”, declaró Katz, subrayando que el ejército israelí no escatimará recursos para proteger a los drusos en ambos lados de la frontera. “Nuestros hermanos en Israel pueden confiar en las FDI para salvaguardar a sus familias más allá de nuestras fronteras”, añadió.

Según el Ejército israelí (FDI), el ataque a Damasco es solo una parte de una campaña más amplia, que en las últimas 24 horas ha incluido la destrucción de lanzaderas de cohetes, carros de combate y convoyes armados en las cercanías de Sueida. Además, se han bombardeado vías logísticas utilizadas por las fuerzas pro-gubernamentales para reforzar su ofensiva.

En paralelo, se ha producido un intento de infiltración por parte de decenas de individuos desde Siria hacia territorio israelí, cerca de la ciudad de Hader. Las FDI afirman haber detectado y dispersado a los sospechosos, reforzando su presencia con unidades especiales de policía militar y vigilancia tecnológica.

No obstante, la frontera se ha convertido en un espacio de doble tránsito: ciudadanos israelíes han cruzado hacia Siria desde los alrededores de Majdal Shams, en un acto de solidaridad espontánea con los drusos bajo ataque. Las FDI han calificado estos actos como “ilegales y peligrosos”, y trabajan para facilitar su retorno seguro.

Mientras tanto, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, ha informado de una cifra provisional de casi 260 muertos en los combates recientes en Sueida. Entre ellos, más de 100 drusos, incluidos niños, y una veintena ejecutados por las fuerzas del régimen. Los beduinos pro-gubernamentales también han sufrido importantes pérdidas, sumando ya más de 140 bajas confirmadas.

En el telón de fondo, la transición política siria continúa sumida en el caos. El nuevo mandatario, Ahmed al Shara –antes conocido como Abu Mohamed al Golani, exlíder de Hayat Tahrir al Sham (HTS)–, no ha logrado contener la inestabilidad sectaria ni el creciente descontento de minorías clave como los drusos. Pese a las promesas de reconciliación, las tensiones religiosas, los abusos militares y los ajustes territoriales han profundizado la brecha en un país fracturado y desangrado.

La comunidad internacional, por ahora, mira de reojo. Pero con este ataque de precisión sobre Damasco, Israel ha dado el primer paso hacia un nuevo equilibrio militar en la región. Las próximas semanas determinarán si la respuesta siria —o su ausencia— precipita una escalada aún más letal y regionalizada.