La guerra cumple cuatro años con miles de muertos y sin alto el fuego
Ucrania se aproxima al cuarto aniversario de la invasión rusa, que se cumplirá el próximo martes, con un conflicto enquistado tanto en el frente como en el terreno diplomático. Cuatro años después del inicio de la guerra, la paz sigue lejos y el número de víctimas continúa creciendo mientras la crisis energética en Ucrania agrava la situación interna.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, tras prometer que pondría fin a la guerra “en 24 horas”, no ha supuesto hasta ahora un cambio sustancial en el rumbo del conflicto. Las negociaciones avanzan lentamente y el frente sigue activo.
Nuevos bombardeos y un frente estancado
En las últimas horas, Rusia ha lanzado un nuevo bombardeo masivo con casi 350 proyectiles, entre drones y misiles, que ha dejado al menos seis muertos y varios heridos en distintas regiones ucranianas, incluida Kiev. Los ataques han alcanzado infraestructuras civiles y energéticas, una constante desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
El frente se mantiene en movimiento, aunque sin grandes avances estratégicos como los de los primeros meses de guerra. La central nuclear de Zaporiyia continúa bajo control ruso y sigue siendo uno de los puntos más sensibles en cualquier intento de negociación.
Según estimaciones de centros de estudios internacionales, el conflicto habría dejado ya cientos de miles de muertos y más de dos millones de bajas totales entre muertos, heridos y desaparecidos en ambos bandos.
La energía, arma clave del conflicto
La infraestructura energética ucraniana vuelve a ser objetivo prioritario de los ataques rusos, especialmente durante el invierno. Los cortes de electricidad y la inestabilidad de la red eléctrica han obligado a Kiev a depender del suministro de emergencia de países vecinos.
En este contexto, Hungría y Eslovaquia han amenazado con suspender el apoyo eléctrico si Ucrania no reanuda el tránsito de petróleo ruso por el oleoducto Druzhba, una exigencia que Kiev considera un chantaje político. La tensión energética añade presión a un país que ya depende en gran medida de la ayuda exterior para sostener su economía y su esfuerzo bélico.
Negociaciones sin resultados claros
Las negociaciones de paz en Ginebra han retomado el contacto entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia, aunque sin acuerdos concretos de alto el fuego. La Unión Europea, nuevamente fuera de la mesa principal, intenta coordinar posiciones con Kiev en paralelo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, insiste en que cualquier salida diplomática debe ir acompañada de más sanciones y apoyo militar. Por su parte, la Casa Blanca ha hablado de “avances significativos”, aunque sin detallar compromisos concretos.
Rusia afronta también el desgaste económico por las sanciones y la caída de ingresos energéticos, mientras que Ucrania depende casi por completo de la financiación europea tras la reducción de la ayuda estadounidense.
Cuatro años después del inicio de la guerra, el conflicto sigue abierto, la línea del frente continúa redibujándose cada día y la paz permanece, de momento, fuera del horizonte inmediato.