Vaticano en vilo

Fumata negra en el Vaticano: primer intento sin Papa en el cónclave de 2025

La fumata negra confirma que no hay consenso en la elección del nuevo Papa tras la primera votación. El humo, símbolo ancestral, encierra una lección moderna: la Iglesia aún busca rumbo en un mundo fracturado.

Humo negro se eleva desde la chimenea de la Capilla Sixtina, lo que indica que aún no hay un nuevo Papa.
Humo negro se eleva desde la chimenea de la Capilla Sixtina, lo que indica que aún no hay un nuevo Papa.

Pasaban las 21:00 horas en Roma cuando una columna de humo negro ascendió desde la chimenea de la Capilla Sixtina. Con ella, se disipó —por ahora— la esperanza de que la Iglesia Católica hallara rápidamente un sucesor para el Papa Francisco. La escena, transmitida en directo a millones, es más que un rito: es un espejo del tiempo que vivimos.

Un mundo, una Iglesia: ambos sin consenso

La elección del nuevo Papa no es solo un proceso interno del Vaticano. Es una manifestación visible de la lucha por el alma de la Iglesia en un siglo de profundas fracturas. La fumata negra no representa únicamente un fallo numérico, sino el eco de una crisis espiritual, teológica y política que arrastra al catolicismo hacia la modernidad sin brújula común.

Las discrepancias entre cardenales son, en realidad, reflejo de tensiones geopolíticas más amplias: la dicotomía entre Europa y África, entre tradición y reforma, entre una Iglesia que predica apertura y otra que exige claridad doctrinal.

Una columna de humo negro sale de la chimenea de la Capilla Sixtina durante el cónclave para elegir a un nuevo papa, en el Vaticano, el miércoles 7 de mayo de 2025.
Una columna de humo negro sale de la chimenea de la Capilla Sixtina durante el cónclave para elegir a un nuevo papa, en el Vaticano, el miércoles 7 de mayo de 2025.

¿Quiénes están en juego?

Los nombres que circulan no son desconocidos. Pietro Parolin, diplomático, hombre de curia; Fridolin Ambongo, africano y conservador; Luis Antonio Tagle, puente con Asia y heredero de la teología social de Francisco. La indecisión, sin embargo, revela que ninguno congrega un consenso amplio.

Como explicó el editorial reciente sobre liderazgo moral, los tiempos exigen figuras capaces de reconciliar sin relativizar, de abrir sin renunciar.

El valor simbólico de la fumata

En un mundo que desprecia los ritos, la Iglesia insiste en uno de los más solemnes. Quemar papeletas para emitir humo negro es un recordatorio: no se puede fabricar un Papa, se debe discernirlo. En ese discernimiento, la Iglesia reconoce —como muchos Estados occidentales— que el liderazgo no es automático, ni tampoco populista.

¿Qué sigue tras la fumata negra?

Si nada cambia, mañana los cardenales volverán a votar. Dos rondas por la mañana, dos por la tarde. La urgencia no es solo litúrgica. La fe europea se debilita, el secularismo avanza y los escándalos pasados siguen lacerando la credibilidad de Roma.

  • Se necesitan 89 votos de los 133 cardenales con derecho a voto.
  • El humo blanco solo aparecerá cuando uno de ellos los obtenga.
  • La Capilla Sixtina seguirá cerrada al mundo hasta entonces.

Como escribía San Juan Pablo II: "En la Capilla Sixtina todo nos lleva a sentirnos bajo la mirada de Dios". Esa mirada pesa más cuando la incertidumbre impera.

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Más que un símbolo, una advertencia

La fumata negra no debería desesperar a los fieles. Tampoco tranquilizarlos. Es, sobre todo, una advertencia de que la unidad eclesial no puede fingirse. Debe conquistarse con verdad, valentía y espíritu de sacrificio. Quizás el Espíritu Santo aún no haya soplado porque espera que los hombres de púrpura escuchen, antes que hablen.

 

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