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Una foto, mil palabras: el rincón solitario de Sánchez en la cumbre de la OTAN

Pedro Sánchez aislado en la Cumbre. / X

España se desmarca del compromiso colectivo y el presidente aparece relegado en la foto de familia de los líderes atlánticos | La Alianza Atlántica niega la "excepción española" que Moncloa defiende

La cumbre de la OTAN en La Haya vive su jornada decisiva con un protagonista inesperado: Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno español ha quedado descolgado en la imagen de unidad aliada, tanto en lo literal —apareciendo en el extremo de la foto de familia— como en lo político, al mantener su negativa a elevar el gasto en Defensa al 5 % del PIB hasta 2035, tal y como propone el plan conjunto impulsado por Donald Trump y el secretario general de la Alianza, Mark Rutte.

Una imagen que lo dice todo

La foto de grupo de los jefes de Estado y de Gobierno ha sido interpretada como una metáfora visual del aislamiento diplomático del presidente español. Situado en un lateral, lejos del núcleo central donde se encontraban Trump, Rutte y los líderes de las principales potencias, Sánchez ha aparecido visiblemente separado del resto del grupo, contrastando con su posición más centrada en la cumbre del año pasado en Washington.

Desde el equipo de protocolo de la OTAN se ha evitado comentar si la ubicación fue intencionada, pero la distancia física ha reforzado la imagen de distanciamiento político en una cumbre marcada por su férrea oposición a los nuevos compromisos presupuestarios.

Críticas internacionales: de Trump a Frederiksen

Sánchez ha recibido una cascada de reproches por su postura. Donald Trump fue el primero en señalarlo desde el Air Force One: “España es un problema. No está de acuerdo con el 5 %, lo cual es muy injusto para el resto”. El presidente de EE.UU. también compartió un gráfico donde España aparece como el país con menor esfuerzo presupuestario en Defensa en la OTAN.

El italiano Antonio Tajani, vicepresidente del Gobierno y ministro de Exteriores, ha instado a Sánchez a respetar las normas: “España deberá alcanzar el 5 %, como todos”. Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, declaró con firmeza: “No comprendo el punto de vista español. Europa debe defenderse a sí misma”.

Incluso Rutte, que fue desmentido públicamente por Moncloa tras el anuncio de un presunto “acuerdo de flexibilidad”, ha insistido: “No hay cláusulas de excepción. España tendrá que invertir al menos un 3,5 % para cumplir con sus compromisos”.

¿Un enfrentamiento diplomático calculado?

Desde Moncloa, el tono es de contención. No se prevé un enfrentamiento directo con Trump, ni una reunión bilateral. Pero el entorno del presidente español ve en este choque una oportunidad para reforzar su perfil político nacional, al presentarse como defensor de una “soberanía presupuestaria” frente a la presión internacional.

En su carta a la OTAN, Sánchez defendió que “cada país debe encontrar su propio equilibrio entre seguridad, sostenibilidad económica y desafíos sociales”. Pero la respuesta de la Alianza ha sido tajante: el gasto colectivo no puede ser optativo.

Un compromiso sin consenso

La OTAN cerrará esta jornada con una declaración política no vinculante sobre el objetivo del 5 % en Defensa. Aunque no se trata de un tratado formal, la mayoría de aliados —incluidos países tradicionalmente reticentes como Bélgica— han aceptado sumarse. España, sin embargo, sigue fuera del consenso.

Mientras tanto, Sánchez ha enviado 1.750 militares y cuatro buques al Mediterráneo como gesto de compromiso operativo con la Alianza. Una acción que busca contrarrestar el coste diplomático de su negativa presupuestaria, pero que no ha evitado que su figura quede hoy bajo los focos de una OTAN dividida en torno a él.