Filtraciones, traiciones y caos: así es el clima tóxico que amenaza con derribar al Gobierno británico

El primer ministro laborista enfrenta rumores de relevo, acusaciones de filtraciones y el riesgo político de subir impuestos tras solo un año en el poder

El primer ministro británico, Keir Starmer. / Temilade Adelaja
El primer ministro británico, Keir Starmer. / Temilade Adelaja

La estabilidad del Gobierno de Keir Starmer pende de un hilo. Tras un primer año de mandato marcado por la caída de popularidad, escándalos internos y una comunicación errática, el líder laborista afronta ahora una rebelión silenciosa en sus propias filas, mientras se multiplican las filtraciones y los rumores de relevo.

A tan solo diez días de que el Ejecutivo presente el presupuesto general del Reino Unido, previsto para el 26 de noviembre, el Partido Laborista se ve envuelto en un clima tóxico que amenaza con dinamitar su cohesión interna y su credibilidad ante los votantes.

El impuesto sobre la renta, el detonante

El gran punto de tensión es el anuncio inminente de un incremento en la tasa básica del impuesto sobre la renta, la primera subida en más de medio siglo. Esta medida supondría romper una promesa electoral clave del laborismo y podría ser la gota que colme el vaso tanto en el Parlamento como en la calle.

El equipo económico de Starmer ha defendido la medida como necesaria para cerrar un agujero fiscal heredado, pero la impopularidad del movimiento amenaza con acelerar las maniobras de quienes ya plantean un cambio de liderazgo.

Wes Streeting, ¿candidato o chivo expiatorio?

Las sospechas se centran en Wes Streeting, actual secretario de Salud, a quien varias fuentes citadas por la prensa británica acusan de estar construyendo una alternativa interna. Una web titulada «Wes para Líder» apareció el martes, aunque él ha calificado todo como «tonterías contraproducentes».

«No veo ninguna circunstancia en la que le haría eso a nuestro primer ministro», declaró Streeting. «Las filtraciones son un intento claro de debilitarlo».

El nombre de Shabana Mahmood, ministra del Interior, también ha surgido como posible figura de recambio desde el ala derecha del partido. Sin embargo, ambos se enfrentan a riesgos electorales en sus propios distritos y carecen, por ahora, del respaldo mayoritario del grupo parlamentario.

Una crisis que erosiona el liderazgo

La situación actual en Downing Street ha provocado incluso acusaciones directas desde la oposición. La líder conservadora Kemi Badenoch ha calificado el entorno de Starmer como un «foco de toxicidad», en referencia a los enfrentamientos internos y las campañas anónimas contra miembros del gabinete.

Starmer, por su parte, se defendió en la Cámara de los Comunes con un mensaje de unidad:

«Cualquier ataque contra cualquier miembro de mi gabinete es completamente inaceptable».

Aseguró que no había autorizado ninguna filtración, y que sigue confiando en los ministros que ha designado.

Popularidad en caída libre y Reform UK al alza

Una encuesta reciente citada por The Debate sitúa al Partido Laborista con apenas 17 % de popularidad, mientras que Reform UK, el partido de Nigel Farage, capitaliza el malestar ciudadano en temas como inmigración y presión fiscal.

Desde su victoria electoral en julio de 2024, el Ejecutivo de Starmer ha estado marcado por:

  • Escándalos éticos (como la caída de su ex vicepresidenta Angela Rayner por un caso inmobiliario)

  • Relevo constante de altos cargos

  • Pérdida de apoyo entre votantes tradicionales

  • Incapacidad para contener la narrativa populista de Reform UK

¿Es posible el relevo de Starmer?

Pese al malestar creciente, un reemplazo inmediato no es sencillo. Según las reglas internas del Partido Laborista, cualquier aspirante a la dirección necesita el respaldo del 20 % de los diputados del partido en Westminster. Es decir, al menos 80 parlamentarios deben consensuar un nombre alternativo.

Actualmente, no existe un candidato único con ese nivel de apoyo. La izquierda del partido sigue fragmentada tras la dimisión de Rayner, y la derecha aún no ha articulado una candidatura firme.

El consenso, según medios como Politico, es que la presión sobre Starmer se mantendrá contenida hasta las elecciones locales de mayo de 2026. Pero si los resultados son desfavorables, el escenario podría cambiar drásticamente.

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