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“No existe ninguna lista”: Ghislaine Maxwell desmonta el mayor mito del caso Epstein y exculpa a Trump

La expareja y colaboradora de Jeffrey Epstein, actualmente en prisión, declara ante la Justicia que no existe ningún listado de personalidades implicadas en la red de tráfico sexual

El presidente Donald Trump habla con los periodistas sobre la colisión de un vuelo de American Airlines con un helicóptero militar Black Hawk en la sala de prensa Brady de la Casa Blanca en Washington, DC, el jueves.
El presidente de EE.UU. Donald Trump. / EP

La publicación de la transcripción oficial del interrogatorio a Ghislaine Maxwell por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha provocado un importante giro narrativo en torno al caso Jeffrey Epstein, uno de los escándalos más oscuros y mediáticos de la historia reciente. En un documento de casi 400 páginas, se recogen las declaraciones bajo juramento de quien fuera la socia y cómplice del magnate, en las que niega tajantemente la existencia de una supuesta “lista de clientes” de la red de tráfico sexual que él dirigía. También defiende la inocencia del actual presidente Donald Trump en lo que respecta a cualquier comportamiento delictivo.

No hay “lista de Epstein”

Maxwell, condenada a 20 años de prisión por su implicación directa en la captación y explotación de menores, ha sido interrogada por el fiscal adjunto Todd Blanche en un proceso que muchos califican como clave para cerrar uno de los capítulos más turbios de la élite estadounidense.

En ese contexto, la mujer respondió con contundencia a una de las grandes incógnitas que ha alimentado teorías conspirativas durante años: la existencia de una supuesta lista secreta con nombres de políticos, empresarios y celebridades que habrían participado en los delitos sexuales cometidos por Epstein.

No existe ninguna lista. Esa idea es completamente falsa”, declaró Maxwell ante el fiscal, desmintiendo con claridad uno de los bulos más extendidos en redes sociales y medios sensacionalistas. Su afirmación representa un golpe directo contra la narrativa sostenida por muchos de los críticos de Trump y otros personajes públicos.

Trump, al margen del escándalo

Uno de los puntos más relevantes del testimonio es la valoración que hace Maxwell sobre el actual presidente de Estados Unidos. A diferencia de otras figuras como Bill Clinton o el príncipe Andrés, que sí fueron fotografiados con Epstein o estuvieron documentadamente en sus propiedades, Maxwell afirma que Donald Trump jamás estuvo involucrado en ninguna situación comprometedora ni en actividades ilegales dentro del entorno del millonario.

El presidente nunca se comportó de forma inapropiada. Nunca lo vi en contextos que dieran lugar a sospecha alguna”, aseguró la acusada. Añadió que su vínculo con el entonces empresario se limitó a una relación social superficial, sin implicaciones personales ni empresariales.

Reacción en la Casa Blanca y en el entorno MAGA

Las declaraciones de Maxwell llegan tras una intensa campaña de presión desde el propio entorno del movimiento MAGA (Make America Great Again), que había instado a Trump a hacer públicos todos los documentos judiciales relacionados con el caso Epstein, con el objetivo de desactivar cualquier sospecha que pudiera enturbiar su reelección.

Inicialmente, Trump mostró reservas ante la desclasificación, pero terminó autorizando la publicación, afirmando que “no hay nada que ocultar”. Tras la difusión de la transcripción, celebró lo que calificó como una “victoria definitiva sobre una campaña de difamación construida con fines electorales”, y criticó duramente a la fiscal Letitia James, promotora de otras causas judiciales contra él, a la que calificó de “corrupta” y “obsesionada con destruirle políticamente”.

Maxwell también siembra dudas sobre la muerte de Epstein

Otro de los pasajes de mayor calado de la declaración de Maxwell es su opinión sobre el fallecimiento de Epstein en agosto de 2019. Oficialmente, el Departamento de Justicia y el FBI sostienen que el magnate se suicidó en su celda de la prisión de Manhattan mientras esperaba juicio. Sin embargo, Maxwell expresó sus dudas sobre esa versión:

No creo que se haya quitado la vida. Estoy convencida de que fue asesinado”, afirmó, alineándose así con las teorías alternativas que apuntan a un presunto encubrimiento.

Estas declaraciones reabren el debate sobre las irregularidades en la custodia del detenido y la posibilidad de que alguien quisiera silenciarlo antes de que revelara información comprometedora.

Contexto: una red de poder, abuso y silencio

Jeffrey Epstein, millonario y financiero, fue arrestado en 2019 por tráfico y abuso sexual de menores, acusaciones que arrastraba desde comienzos de los 2000. Su red de contactos incluía figuras del más alto nivel en Estados Unidos, Europa y Oriente Medio. La implicación de Ghislaine Maxwell como reclutadora y cómplice fue confirmada por múltiples testimonios.

Su condena, sin embargo, no ha cerrado la herida social y mediática. La falta de transparencia en torno a muchos documentos judiciales, la opacidad sobre la muerte de Epstein y la continua aparición de nombres ilustres en las investigaciones han mantenido vivo un fenómeno de desconfianza pública que ahora, con estas nuevas revelaciones, entra en una fase crítica.

Las palabras de Maxwell pueden tener repercusiones jurídicas limitadas en esta fase del proceso, pero sí tienen una importancia capital en el terreno mediático y político. Especialmente, en un año en el que Estados Unidos se encuentra en plena campaña presidencial, y donde el presidente Trump ha hecho del combate contra lo que él llama “el Estado profundo” y las “fake news” una de las banderas de su discurso.

A falta de nuevos hallazgos, el testimonio de Maxwell parece desactivar una de las narrativas conspirativas más dañinas de la última década. Pero en el clima político actual, plagado de polarización, la verdad jurídica no siempre logra imponerse sobre las percepciones construidas en la opinión pública.

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