¿Es seguro viajar al sudeste asiático este verano? Tailandia y Camboya, entre bombardeos y playas vacías
Los enfrentamientos militares han dejado decenas de muertos, cientos de heridos y más de 200.000 desplazados en plena temporada turística
El conflicto armado entre Tailandia y Camboya, que estalló el pasado jueves a lo largo de su frontera de más de 800 kilómetros, ha encendido todas las alarmas en el sudeste asiático. Las hostilidades ya han dejado 33 muertos, centenares de heridos y más de 200.000 desplazados, justo cuando comienza la temporada alta de turismo en la región.
Este choque, que algunos ya bautizan como la “guerra de los templos”, tiene su epicentro en zonas montañosas y remotas, lejos de los circuitos turísticos tradicionales. Sin embargo, el impacto se siente de lleno en el sector turístico, clave para ambas economías: el turismo representa el 12% del PIB de Tailandia y el 9% del de Camboya.
¿Es seguro viajar a Tailandia o Camboya en 2025?
Las búsquedas en Internet sobre la seguridad para viajar a ambos países se han disparado. Las agencias de viajes están recibiendo cancelaciones y llamadas de viajeros inquietos, especialmente en destinos como Bangkok, Siem Reap o Phuket. Aunque los combates se concentran en áreas como Preah Vihear y Oddar Meanchey, la percepción de riesgo ha crecido entre los turistas europeos y asiáticos.
Ley marcial y bombardeos en la frontera
Desde el inicio del conflicto, Tailandia ha decretado la ley marcial en ocho distritos fronterizos y ha cerrado seis parques nacionales. Las tropas de ambos países se enfrentan con artillería pesada, tanques y aviación, en lo que muchos temen que pueda escalar a una guerra regional.
Los ataques tailandeses sobre provincias camboyanas como Pursat y Oddar Meanchey han dejado casas destruidas y denuncias por crímenes de guerra. Desde Phnom Penh acusan al Ejército tailandés de utilizar bombas de racimo, mientras que Bangkok culpa a Camboya de iniciar el fuego.
Trump y China, mediadores inesperados
La tensión ha empujado a la comunidad internacional a actuar. Donald Trump, desde Escocia, ha intervenido directamente, instando a una negociación inmediata entre ambos gobiernos. Tanto el primer ministro interino tailandés, Phumtham Wechayachai, como el líder camboyano, Hun Manet, han agradecido la mediación estadounidense y manifestado su disposición a un alto el fuego.
Por su parte, China se ha ofrecido como mediador imparcial, señalando que el conflicto tiene raíces coloniales no resueltas y apelando a una resolución diplomática.
Impacto en la población civil y el turismo internacional
Las imágenes de civiles huyendo de los bombardeos, refugiados en pagodas, escuelas y búnkeres improvisados, han conmocionado al mundo. En ciudades como Siem Reap, los habitantes colaboran con las fuerzas armadas donando víveres, mientras que la economía local, profundamente ligada al turismo, sufre una caída drástica.
Países como Australia, Corea del Sur y Estados Unidos han emitido alertas de viaje, recomendando evitar las zonas fronterizas, aunque no han llegado a desaconsejar los viajes a destinos principales.
Una disputa milenaria avivada por el nacionalismo
El conflicto no es nuevo. La disputa por templos como Preah Vihear se remonta al siglo XX y ha vivido varios episodios de violencia. La tensión actual resurge en un contexto de nacionalismos encendidos, luchas internas de poder y desafíos diplomáticos sin resolver.
Ambas naciones se acusan mutuamente de querer modificar las fronteras heredadas del período colonial francés, lo que ha convertido los antiguos templos hindúes y budistas en símbolos de soberanía.
A pesar del anuncio de diálogo bilateral y la presión internacional, los combates continúan, lo que mantiene la incertidumbre sobre la evolución del conflicto. Por ahora, las zonas turísticas más populares de ambos países siguen siendo seguras, pero el desarrollo de la situación podría alterar profundamente los flujos turísticos y la estabilidad regional en el corazón del sudeste asiático.