EE. UU. y China retoman negociaciones comerciales con un duro cruce de posiciones en Ginebra
Estados Unidos y China celebran en Ginebra su primera reunión directa desde el regreso de Trump, en un intento por frenar una guerra comercial que amenaza con desestabilizar la economía mundial
Las dos mayores economías del planeta han protagonizado este sábado un encuentro crucial en medio de una creciente guerra comercial. Estados Unidos y China han celebrado en Ginebra su primer cara a cara directo desde que Donald Trump asumiera su segundo mandato presidencial, en un intento por frenar la escalada arancelaria que amenaza con impactar aún más en el comercio global.
Una cita bajo presión
El escenario no es casual. Suiza, país históricamente neutral y sede de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ha sido el lugar elegido para este diálogo de alto nivel entre las delegaciones de Washington y Pekín. La reunión ha contado con la participación del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, el representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, principal responsable económico del régimen de Xi Jinping.
El encuentro se produce a menos de un mes de que entren en vigor los llamados “aranceles recíprocos”, impuestos temporales por EE. UU. y que Trump ha amenazado con convertir en permanentes. Para muchos observadores internacionales, este diálogo representa la última oportunidad de desescalar antes de una nueva ola de restricciones que podría alterar los flujos comerciales en todo el mundo.
Cruce de narrativas
Ambas potencias han ofrecido versiones contradictorias sobre el origen de la reunión. Pekín afirma que ha accedido al encuentro a solicitud de Washington, lo que considera una “muestra de responsabilidad”. Desde la Casa Blanca, sin embargo, se ha difundido la idea de que es China quien ha cedido ante la presión comercial.
Esta dinámica refleja el tenso pulso diplomático de los últimos años. Mientras que Trump asegura haber hablado directamente con el presidente Xi Jinping, los portavoces chinos niegan cualquier conversación y rechazan públicamente ceder ante la presión estadounidense. “China no aceptará un acuerdo que sacrifique sus principios”, reiteró el Ministerio de Comercio en un comunicado.
Un desequilibrio creciente
La reunión ha estado marcada por los últimos datos de comercio exterior. Según cifras oficiales, las exportaciones chinas a EE. UU. cayeron más de un 20 % interanual en abril, mientras que las salidas de portacontenedores hacia puertos estadounidenses se redujeron un 36 %, según un informe de Citigroup. Sin embargo, las exportaciones totales chinas crecieron un 8,1 %, gracias al repunte de los envíos a países del Sudeste Asiático.
En contraste, el presidente Trump ha intensificado su estrategia arancelaria. Desde su regreso a la Casa Blanca, ha elevado progresivamente los impuestos a productos chinos del 20 % al 145 %, una cifra que incluso sus propios asesores califican de “insostenible”. Pekín ha respondido con un contraataque arancelario del 125 %, profundizando el enfrentamiento.
¿Acuerdo a la vista?
A pesar del tono confrontativo, el encuentro en Ginebra también ofrece un resquicio de optimismo. Trump ha insinuado en redes sociales que podría considerar una reducción parcial de aranceles “si se alcanzan compromisos razonables”. Las declaraciones contrastan con su habitual dureza, lo que algunos interpretan como una señal de apertura táctica.
Mientras tanto, los mercados internacionales observan con expectación. Europa, Japón y otras potencias comerciales mantienen la esperanza de que esta negociación abra la puerta a una desescalada global y evite nuevas interrupciones en las cadenas de suministro.
Lo que está en juego en Ginebra va más allá de un simple acuerdo comercial. La reunión simboliza el frágil equilibrio entre dos modelos económicos y visiones del mundo. Un avance podría marcar un punto de inflexión en la política económica internacional; un fracaso, en cambio, arrastraría al planeta a un nuevo ciclo de proteccionismo, inflación y tensiones diplomáticas.