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EE.UU. y China inician una nueva fase de diálogo para desescalar la guerra comercial

El presidente de EEUU y el de China, Donald Trump y Xi Jinping respectivamente. / Archivo / EP
A pesar de las tensiones persistentes, EE.UU. y China han acordado iniciar conversaciones para reducir las fricciones comerciales, con un enfoque en la desescalada como primer paso, según lo declarado por el secretario del Tesoro de EE.UU

El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, ha anunciado que se reunirá en Suiza con el representante principal de China en asuntos económicos, He Lifeng, para abordar la guerra comercial entre ambas potencias. Según Bessent, la reunión tiene como objetivo «desescalar» las tensiones y no centrarse en alcanzar un gran acuerdo comercial de inmediato. La desescalada es considerada el paso previo necesario antes de avanzar hacia un posible acuerdo entre las dos economías más grandes del mundo. Bessent destacó que tanto EE.UU. como China coinciden en que la situación actual no es sostenible, especialmente en el lado chino, donde los altos aranceles impuestos por EE.UU. son percibidos casi como un embargo. China está buscando un acuerdo justo, sin un desacople económico total.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, también ha hablado sobre la posibilidad de iniciar conversaciones con China en el momento adecuado. Sin embargo, aunque Pekín desmintió ciertos rumores sobre los inicios de las conversaciones, Trump reafirmó que ya se habrían dado los primeros pasos en ese sentido, aunque restó importancia a quién dio la primera llamada. Bessent comentó que las conversaciones sobre incertidumbre estratégica son parte del enfoque habitual de Trump, quien maneja información asimétrica para obtener el mejor acuerdo posible.

Desde el lado chino, el Ministerio de Comercio ha instado a EE.UU. a mostrar sinceridad en las conversaciones y corregir sus prácticas erróneas. La posición de China es clara: busca un acuerdo equilibrado, basado en consultas en igualdad de condiciones, y defiende su postura ante las acciones de EE.UU., a las que califica de unilaterales, ilegales e irracionales. Pekín ha tomado contramedidas firmes en respuesta a lo que considera ataques económicos injustificados y no está dispuesto a sacrificar sus principios o sus intereses para lograr un pacto.

En este contexto, China ha advertido a Washington que si actúa de manera incoherente o intenta coaccionar y chantajear a Pekín, este jamás aceptará cualquier acuerdo que no respete sus principios de equidad y justicia internacionales.