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«El edificio ha desaparecido»: una devastadora explosión en una fábrica de armamento en Tennessee deja 16 muertos

Vista aérea de la zona afectada. / RRSS
El estallido, registrado en la empresa Accurate Energetic Systems (AES), arrasó por completo las instalaciones y desató un incendio visible a kilómetros

Estados Unidos vuelve a estremecerse por una tragedia industrial. Las autoridades del estado de Tennessee han confirmado la muerte de 16 personas tras la explosión ocurrida el viernes 10 de octubre en una planta de fabricación de materiales explosivos propiedad de Accurate Energetic Systems (AES), ubicada en el condado de Hickman, a unos 96 kilómetros al oeste de Nashville.

El sheriff del condado de Humphreys, Chris Davis, declaró en una rueda de prensa que «ninguno de los trabajadores presentes en el edificio sobrevivió», calificando la escena como «la peor que he visto en toda mi carrera». La explosión, que se produjo alrededor de las 7:45 horas locales (14:45 en España), redujo la instalación principal a escombros, esparciendo fragmentos de metal a cientos de metros y provocando un incendio que pudo verse desde kilómetros de distancia.

«Hemos notificado a las 16 familias de las personas implicadas en esta tragedia», aseguró Davis visiblemente afectado.

Una tragedia de gran magnitud

La detonación fue tan potente que los sismógrafos de la Universidad de Tennessee registraron una vibración equivalente a un sismo de magnitud 2,3, según el US Geological Survey. Los residentes de los condados vecinos informaron haber sentido una fuerte onda expansiva, mientras columnas de humo se alzaban sobre la zona rural donde se ubicaba la planta.

En las horas posteriores al estallido, 19 trabajadores fueron dados por desaparecidos, pero las tareas de rescate —que se extendieron durante todo el fin de semana— confirmaron finalmente 16 víctimas mortales. Las brigadas de bomberos y equipos de materiales peligrosos trabajaron sin descanso para controlar las llamas y evitar nuevas explosiones en los depósitos de TNT y C-4 almacenados en la fábrica.

La Oficina Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), junto al Buró Federal de Investigaciones (FBI), se han sumado a las pesquisas para determinar las causas exactas del siniestro. Aunque por ahora no se descarta ninguna hipótesis, los investigadores señalan que podrían pasar semanas o incluso meses antes de establecer el origen del incidente.

Una empresa con antecedentes en seguridad

Fundada en 1980, Accurate Energetic Systems (AES) se dedica al suministro de compuestos explosivos a granel para el Ejército estadounidense, incluyendo mezclas de TNT, explosivos plásticos tipo C-4, minas Claymore y cargas moldeadas utilizadas para perforar blindajes de tanques y fortificaciones.

Sin embargo, la compañía arrastra un largo historial de infracciones de seguridad laboral, según un informe del Departamento de Trabajo y Desarrollo Laboral de Tennessee.
En 2014, una explosión similar en la misma planta provocó la muerte de un trabajador y heridas graves a otros dos. La familia de la víctima presentó una demanda contra la empresa alegando graves negligencias en las medidas de seguridad, caso que se resolvió mediante un acuerdo extrajudicial.

En 2019, varios empleados sufrieron convulsiones y síntomas neurológicos tras manipular sustancias químicas sin la debida protección. Los inspectores determinaron entonces que habían estado expuestos a compuestos tóxicos por inhalación y contacto cutáneo, lo que llevó a una sanción federal y a la suspensión temporal de operaciones.

Investigación abierta y creciente presión pública

Las autoridades estatales han anunciado la apertura de una investigación penal paralela a la pericial técnica, con el objetivo de determinar si la empresa incumplió de nuevo las normas de seguridad industrial.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, expresó su consternación y prometió «una investigación exhaustiva y transparente», afirmando que «no puede haber indulgencia para las compañías que anteponen el beneficio a la vida humana».

El Departamento de Defensa ha confirmado que AES mantenía contratos activos con el Ejército y el Cuerpo de Marines, aunque aclaró que ningún material nuclear o químico estaba implicado en la explosión.

Mientras tanto, los familiares de las víctimas y antiguos trabajadores de la planta han denunciado que «la empresa ignoraba las advertencias de seguridad», señalando que los empleados trabajaban con turnos prolongados y ventilación deficiente.

Un escenario de devastación total

Imágenes aéreas difundidas por los equipos de emergencia muestran un paisaje calcinado, con restos de acero retorcido y cráteres de varios metros de profundidad. Las unidades de rescate han delimitado un perímetro de dos kilómetros alrededor de la zona para evitar el acceso de curiosos y prevenir riesgos de contaminación por residuos explosivos.

El sheriff Davis describió la escena como «un campo de guerra industrial». «El edificio ha desaparecido. Lo que queda son fragmentos metálicos, herramientas fundidas y un silencio difícil de soportar», añadió.

Vecinos del área rural de Centerville han iniciado una campaña solidaria para apoyar a las familias afectadas, muchas de ellas residentes en la comunidad desde hace generaciones. Las autoridades locales han decretado tres días de luto oficial.

Un patrón recurrente en la industria de explosivos

Expertos en seguridad industrial subrayan que la tragedia de Tennessee revela un problema estructural en el control de fábricas de armamento y explosivos en Estados Unidos, muchas de las cuales operan bajo estándares de supervisión limitados pese a manejar materiales extremadamente peligrosos.

El ingeniero químico Daniel Murphy, exinspector del Departamento de Energía, declaró que «el sector de la munición privada sigue teniendo vacíos regulatorios preocupantes». Según Murphy, «el caso de AES no es aislado: hay más de 200 instalaciones en todo el país con expedientes abiertos por infracciones de seguridad».